
«Incluso la escoria que dice hacer cine, protesta selectivamente, distinguiendo entre muertos bien muertos, los israelíes, o muertos que a nadie le importaban, como los asesinados por dictadores de su cuerda»
El derecho internacional, según lo entiende el zurderío, no puede calificarse de otra forma que no sea la que encabeza este artículo. No puede ser que ellos nos digan desde sus pocilgas mediáticas, que dicho derecho solo puede ser aplicado a conveniencia de sus caprichos, dependiendo de a quién le otorgan el derecho a reclamarlo.
Preguntémosles en qué fondo de armario guardan dicho derecho, cuando sus aliados ideológicos masacran sin piedad a la ciudadanía que protesta por falta de libertad, léase Irán, o cualquier país pisoteado por sátrapas y criminales de su misma cuerda. Deberían explicárnoslo, si es que se atreven a hacerlo, y sin faltar a la verdad, pero para hacerlo deberían nacer de nuevo.
Doctrinarios sin fronteras, unidos bajo la misma bandera, la del dinero. ¿Qué autoridad moral atesoran las dictaduras que se sientan en la ONU, pocilga donde abrevan países donde la democracia fue asesinada apenas cruzó sus fronteras? Autoridad moral, ninguna, credibilidad, cero.
¿Acaso no tenían derechos los más de cuarenta y cinco mil iraníes asesinados en nombre de la iniquidad, personificada en un turbante? ¿De qué derecho internacional habla quién apoya, por dinero, a degenerados que ordenan a sus sicarios apostarse en tejados y azoteas para asesinar a las personas que se manifiestan pidiendo libertad?
Putin exige el cumplimiento estricto del derecho internacional, a la vez que asesina miles de ciudadanos ucranianos, desde el principio de la guerra sobrepasan los 650.000. Pedro Sánchez, también lo exige, pero calló como una puerta cuando los asesinados eran judíos, iraníes, cubanos o venezolanos. El derecho de Sánchez es una línea quebrada rodeada de curvas y cambios de rasante, es decir, no sabe qué es el derecho.
Incluso la escoria que dice hacer cine, protesta selectivamente, distinguiendo entre muertos bien muertos, los israelíes, o muertos que a nadie le importaban, como los asesinados por dictadores de su cuerda.
Todo aquél que exhibe indiferencia ante la muerte de un ser humano, cuando es asesinado por quién de alguna manera le representa, no merece ningún respeto. Recuerdo como en San Sebastián, cuna de grandes criminales, durante el aquelarre anual de la semana del “cine”, solapaban la existencia de ETA, declarando frases irreproducibles, inmunes e indiferentes ante tanto asesinato. Hoy día siguen alienados haciendo pomposas declaraciones, siempre a favor de sus admirados criminales.
En cuanto al zurderío que nos dicta había que preguntarles en qué paraíso fiscal esconden el producto de su silencio, viendo desde sus palacetes o casoplones pagados con el dinero robado a las gentes que piden pan agua, o simplemente electricidad para sus míseros hogares.
En qué burdel yacen copulando como bestias inmundas, pagadas con dólares americanos, mientras las libertades de los oprimidos languidecen mortecinas, aplastada bajo las botas de aquellos que tanto admiran.
Estos marranos nunca protestan contra las dictaduras que les engordan sus jugosas cuentas bancarias, sus empresas offshore, sus cuentas en paraísos fiscales, no, estos cerdos solo abren la boca para denigrar, al que no controlan.
¡VIVA LA LIBERTAD!
¡¡VIVA ESPAÑA!!

