De Puerto Banús a la Capibara: una mirada al sinsentido. Por Rodolfo Arévalo

De Puerto Banús a la Capibara.

«Entre yates, capibaras y políticos de moral selectiva, a veces uno solo quiere ser cualquier cosa menos humano»

No estaba yo muy católico mentalmente, que digamos. O tal vez debiera decir que estaba muy en mí mismo, que es mi estado anormalmente normal. Cuando uno se ensimisma, casi no tiene conciencia de nada más que no sea su pensamiento. La explicación podría ser que hubiera estado en otra dimensión. No es de extrañar, dado lo ajeno que me es este mundo que procuro habitar, tratando de no formar parte de él.

A veces me gustaría ser otro ser humano, más por ver el mundo de manera diferente que por el hecho de serlo. ¿Qué pensaría si, en vez de vivir aquí y ahora, hubiera nacido un siglo antes o un siglo después? ¿Si hubiera nacido en Europa o en África, si fuera un esquimal? O, tal vez, ni siquiera fuese un ser humano… Quizás una capibara de Argentina. Si este último fuera el caso, estoy seguro de que nada me afectaría mentalmente, salvo quizás la necesidad de comer a diario y estar a salvo de los cazadores de capibaras.

No sé. Dudo si los humanos actuales no somos presas de otros depredadores humanos, iguales a nosotros pero más egoístas, con mucha menos moral y empatía hacia los demás. Hemos visto cómo Donald Trump estuvo recomendando a sus amigos comprar acciones diversas porque sabía que estaban a buen precio y que, según él, tras adoptar ciertas medidas, iban a subir de valor. Sé que, por lo menos, hizo un acto altruista… pero solo por sus amigos, no por los millones de personas que tienen dinero invertido en bolsa. Como hemos podido apreciar, a esos les importa una “esa”, tirando a otra “esa”.

Pero vamos, no vayan ustedes a creer que esto es algo raro, porque a la mayoría de los habitantes del planeta, salvo honrosas excepciones, les importan bastante poco los demás semejantes. Es evidente que puede importarte más tu hijo que un sobrino, o que un vecino… o tal vez un chino que vive en China y no en Chinchón. Si viviera tan cerca de ti, a lo mejor te importaría más. No sé.

Lo que está claro es que a todo presidente de gobierno le interesa, aparte de conseguir negocios para su país en sus viajes, conseguirlos también para sí mismo. No es algo que sea lícito o ilícito, pero desde luego no es moral. Se parece a quedarse con los regalos que te hacen en función del cargo que ostentas, y no por otra razón. Esto no siempre se ve tan claro, pero puede intuirse. Hay cosas que son como el dicho de “tener la mosca detrás de la oreja”. Pues bien, vean ustedes que hay quienes la tienen… y hacen oídos sordos.

En algunos casos, eso puede ser una ventaja, sobre todo si lo que escuchas detrás de la oreja son voces que te incitan a robar, a hacer daño o a matar. Porque, en ese caso, es que eres un psicópata, un enfermo mental. Porque una cierta actitud moral todo el mundo la posee. A veces las personas totalmente normales no pueden aceptar ventajas que no merecen… porque no están enfermas.

Y, por otra parte, se puede deducir que, en las alturas —tanto profesionales como políticas y empresariales— hay muchos individuos con un egoísmo feroz. Hace muchos años, un amigo, estando en Puerto Banús, me dijo que muchos de los enormes yates allí fondeados eran de empresarios forrados de dinero. Hasta aquí todo es normal. Deja de serlo cuando algunos de entre ellos habían hecho sus fortunas con la venta de armas para múltiples guerras y conflictos. Puede que estos negocios sean algo “normal y corriente”, pero desde luego no son morales. Incluso pueden proceder de seres bastante amorales, dado que ellos pueden estar seguros de que muchas de las armas que venden serán usadas incluso contra indefensos seres humanos.

Y es por todo esto que, como decía al principio, no estaba yo muy católico mentalmente, que digamos. Tal vez estaba muy en mí mismo, que es mi estado anormalmente normal. Cuando uno se ensimisma, casi no tiene conciencia de nada más que no sea su pensamiento. La explicación podría ser que hubiera estado en otra dimensión. No es de extrañar, dado lo ajeno que me es este mundo, que procuro habitar tratando de no formar parte de él.

A veces me gustaría ser otro ser humano, más por ver el mundo de manera diferente que por el hecho de serlo. ¿Qué pensaría si, en vez de vivir aquí y ahora, hubiera nacido un siglo antes o un siglo después? ¿Si hubiera nacido en otra parte del mundo? ¿Si fuera asiático, si fuera un africano cualquiera, o si fuera un esquimal? ¿Y a qué me atener si ni siquiera fuese un ser humano? Quizás una capibara de Argentina…

No sé. Pero, según actuamos los seres humanos, creo que a más de uno le gustaría ser extraterrestre.

Aunque… vayan ustedes a saber cómo se las gastan esos alienígenas.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

Artículos recomendados

Deja un comentario