
«Nos han impuesto diecisiete autonomías para la división de un reino creado por cinco reinos que decidieron, tiempo ha, convertirse en uno»
Las autonomías no son un reflejo de la realidad geográfica del reino; más bien, son un capricho de los PadresDeLaCasta, que decidieron eso que todos hemos llamado y conocemos como el café para todos, y que en realidad es el café para unos pocos privilegiados, y mucha achicoria para el resto.
La pregunta que todos nos hacemos —y nadie quiere contestar—: ¿por qué tienen que decidir el futuro del conjunto de pueblos de España el capricho y los intereses de dos de sus pueblos, el vasco y el catalán? Sí, esos que se supone tienen sus ocho apellidos de ese pueblo, pero no: la mayoría de sus ciudadanos son descendientes de la España vaciada, o sea, del resto de los pueblos de España.
Pero volvamos al principio. Nuestros antepasados astures, navarros, leoneses, castellanos, aragoneses… y de vaya a saber usted su origen —mercenarios a sueldo de condes y reyes, vasallos de su señor— construyeron un reino, uniendo su sangre en una sola. Como ejemplo, analice cada uno de ustedes sus ocho últimos apellidos y sabrá su origen. O o pobo galego lo tiene como refrán: “É home é de ande pace, non é de ande nace”. Lo escribo como suena, y a lo peor lo escribo mal, pero se entiende. No somos de donde venimos, somos de donde estamos: todos españoles, luchando todos por y para lo mismo, el bienestar de nuestras familias, o sea, de todos los pueblos de España.
Entonces, ¿por qué tienen que controlar el futuro de todos nosotros unos pocos? Esos a quienes todos hemos hecho más ricos. Y, para más cachondeo, quieren abandonar la casa de todos para así no tener que compartir sus riquezas con quienes nos hemos quedado pobres para enriquecerlos.
Las AutonoSuyas —sí, suyas, porque no son mías— son un engaño torticero para beneficiar las partes ricas del país a costa de sus partes pobres. Los hijos pródigos abandonando a sus familiares pobres.
Pongamos un ejemplo de AutonoSuya uniprovincial, que nunca entenderé por qué ni cómo se crearon, ni menos aún con qué criterios nacieron. Es algo que no entra en la lógica. Pero están. Y vamos a la que es la de mi nacimiento y residencia: Murcia.
¿De dónde sale? La primera capital de Hispania fue Cartagena (Carthago Nova). Si es por historia, esa debería ser la comunidad: la Autonomía de Cartagena. Si es por geografía, sería la Autonomía de Levante, pero claro, no entra en la Comunidad Valenciana, ni se le puede quitar a esta Alicante, ni Almería a Andalucía, ni Albacete a Castilla-La Mancha, por aquello del Levante español. Pero sí se podría haber quedado en Castilla, a cuyo reino pertenecía. Pero claro, entonces Castilla sería una y León otra. Pero no divaguemos, que más de uno se puede ofender. Los que estudiamos geografía ayer, sabemos aquello de León, Castilla la Vieja, Castilla la Nueva…
En esta provincia, Murcia —digo provincia al cobrar como tal su diputación de los fondos estatales (unos 300 millones de euros)— más lo que recauda como AutonoSuya, que no es poco. Pero claro, tenemos que mantener presidente, consejeros, diputados… O sea, una sola provincia pagando la administración y gastos de todo un país. Y con otro problema añadido: hay dos gallitos en el corral, Cartagena y Murcia capital. Al parecer, el resto son actores secundarios: Lorca, Águilas… todos sus municipios. Y claro, con dos gallitos en el corral, siempre hay conflictos.
La solución política: ponemos la Asamblea en Cartagena, y la capital en Murcia. Pero —y ahí viene la trampa— ¿por qué no al revés? Hecho así, por La Casta, Cartagena supone más dietas y gastos para todos. Murcia capital, al estar equidistante, supone menos ingresos a percibir, sobre todo para la mayoría de La Casta. Todos contentos. Pero no. ¿Y por qué?
Dicho muy español: “El que parte y reparte, se queda con la mejor parte.”
Y en esas estamos. Murcia capital se queda con la mejor parte al ser la que reparte. Y para el resto, las migajas que sobren del festín. Como dice el refrán —sobre todo si una parte, Cartagena, es la que crea más de un tercio de la riqueza total de la región—. Pero como “nunca llueve a gusto de todos”, y menos si los cartageneros crean su propio partido para luchar contra esa injusticia y consiguen 8–1 concejales en su ayuntamiento: la fuerza municipalista independiente más votada en España.
Esto es solo una parte, un ejemplo más de los 17 disparates. Hoy estamos viendo la publicidad de dos bancos: uno quiere absorber al otro. El principal argumento para la fusión es: un solo gasto de gestión, no dos.
Pero nuestra Casta GoMierdante no lo ve así: reducir el gasto a 5+1 lo transforman en 17+1. Ese “+1” es el GoMierdo Central, que, al no soltar competencias, lo torna en 18 administraciones. El café para todos. Pero ¿quiénes son todos? Nosotros no. Pagamos esa abusiva, absurda e innecesaria factura.
Para ellos, la Casta Política Profesional y sus 18 agencias de colocación de amiguetes y parientes, es lo mejor: cobran, no pagan.
Si nos ponemos a analizar todas las AutonoSuyas, vemos otros claros ejemplos de lo absurdo de las 17. La corona de Navarra también es Vascongadas… y Logroño. La corona de Aragón también es Cataluña y Valencia. En la corona de León: Cantabria, Galicia. En la de Castilla: Extremadura, Murcia…
Pero este IaioQuePiensa entiende que hacerlo bien es perjudicial para la cartera de La Casta. También sería beneficioso para el pueblo español. Y eso, ¿a quién le importa? A nosotros sí, y mucho. A ellos, a los PolítiQué que nos GoMierdan, no. Nada.
Y así nos va. “El que reparte la parte, se queda con la mejor parte.” Que para nuestra desgracia… es la nuestra.
Nuestras pelas que se van a… Digamos, en fino: se pierden por el alcantarillado del poder. Para acabar en los que controlan la red de alcantarillados y sumideros del GoMierdo.
¿Verdad es que todos sabemos quiénes son los que se benefician de este dislate? Pero, ¡ay mísero de mí!, no lo queremos ver, ni menos aún oír…
