
«Me llegaba hace unos días un vídeo que es de lo mejor que he visto como breve resumen a la inquina que tiene casi toda la clase política europea –unos y otros–, contra Donald Trump»
Desde que llegó Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos, apoyado por una mayoría absoluta en las dos cámaras, los gobernadores y el voto popular, vengo diciendo que a Trump no hay que creerle todo lo que dice, pero hay que tomarlo en serio.
En esa línea, me llegaba hace unos días un vídeo que es de lo mejor que he visto como breve resumen a la inquina que tiene casi toda la clase política europea –unos y otros–, contra Donald Trump, con la de España, destacada como de costumbre en lo malo, liderando esa campaña, y esa insistencia enfermiza de comparar a Trump con el felón Sánchez. Inquina y comparación compartidas muy especialmente por la prensa en general y por la casi absoluta totalidad de la española, con mayor o menor intensidad, con la excepción quizás de La Razón, a cuyo director, Francisco Marhuenda, le he oído alguna vez sacar una lanza en favor del Presidente norteamericano en el sentido de recriminar que la mayoría habla de él sin conocerlo casi ni de oídas. Pero así funcionan nuestros “periolistas” y la casi totalidad de medios, incluyendo los pseudomedios que siempre cita el desgobierno Frankenstein sin aludir a dos de los que destacarían en ese grupo, de serlo, eldiario.es del enchufado Escolar hijo –no confundir con Esdiario.es –, y Público, el regalo que le hizo Zapatero a Jaime Roures en su día, del que es director general un personaje sectario conocido en las tertulias como Chema Crespo –no en vano viene precedido por su militancia socialista activa, tras haber sido secretario general de sus Juventudes (1990-93)–.
Después de esta pequeña introducción, vuelvo al vídeo, del que desconocía al personaje que hacía esas declaraciones, aunque la cita que hacía de Castellón y el cartel de VOX al final, me dieron una pista que me llevó a saber que se trataba de Jesús Albiol –no confundir con el alcalde de Badalona, Javier–, secretario del partido verde en esa provincia y según parece concejal del ayuntamiento de Burriana. Los que me conocen o me leen, saben de mis pocas simpatías por la cúpula de VOX, desde el conocimiento que tuve durante los primeros meses de vida del partido, allá por enero-septiembre de 2014, en lo que no voy a insistir ahora, lo que no me impide reconocer que haya gente buena en sus filas como, en mi opinión, y a juzgar por estos comentarios, el autor del vídeo en cuestión, que paso a transcribir.
Las cuatro primeras líneas de la transcripción bastarían para plasmar lo que al principio citaba, como breve resumen, poniendo en situación a Trump y a Europa, única culpable a mi juicio de su lamentable deriva, tras haberse convertido en el paraíso de la burocracia y una fábrica de leyes y directivas, casi imposibles de conocer y actualizar:
“¿De dónde vienen las regulaciones que afectan a los pescadores? de Europa? ¿Quién está gobernando en Europa?, ¿quién es la presidente de la comisión? Úrsula Von der Leyen. ¿De qué partido? del Partido Popular ¿Y con quien acuerdan todo? con los socialistas, pero la culpa es de Trump”.
Después aprovecha el momento para barrer para casa, entendible en ellos, victimistas siempre, y se adorna con “La culpa es de Trump y de los ultras de VOX”, pero sigue con su argumentación que, en líneas generales, comparto: “¡Ojalá tuviera España un presidente como el que tiene Estados Unidos!, un presidente que pensase en sus gobernados y no en atender cuestiones y exigencias de Marruecos. Que digan qué pasa con Marruecos, qué pasa con el rey moro. A ver, Sánchez, ¿qué tiene con él?”. Esas preguntas las debería tomar y hacer el Partido Popular, que se deja pisar el terreno y así le va, aunque sea el que tiene más expectativas de ganar unas futuras elecciones generales, que consolidaría si se atreviera a ser más directo.
Seguía Albiol con sus preguntas retóricas: ¿Por qué se atienden cuestiones que no benefician a los españoles? A la pesca le va a pasar como al azulejo, lo mismo, y por lo mismo, por las regulaciones europeas, por las cuotas de emisión de CO₂ –el gas de la vida, le faltó decir para el pleno–, por las facturas energéticas, que son cada vez más caras y por tanto les hace menos competitivos. ¿Y a qué les ha llevado? les ha llevado a que hay fábricas aquí, en la provincia de Castellón, que en vez de fabricar su azulejo se lo están comprando a India, India se lo trae con el logo, en la caja y el plástico y luego, ya, lo venden como si fuera suyo, tócate las narices. Nos va a pasar lo mismo con el pescado aquí, nos pasará también con la naranja, nos va a pasar con todo, porque los que gobiernan en Europa, los que deciden todo en Europa, que hay que decirlo, el Partido Popular y el Partido Socialista –no le falta razón–, no están pensando en los agricultores, en los ganaderos, en todo el sector primario, en los pescadores españoles. El informe de Mario Draghi dice que toda la regulación que Europa nos impone o se autoimpone, supone lo que en aranceles sería como un 44 por 100 y los aranceles de Trump están en un 25 por 100 –cuando lo decía parecía que iba a sr así aunque, de momento, ha quedado en suspenso en una nueva maniobra del denostado Trump–. Claro que no nos gusta que nos pongan trabas al producto español, claro que no nos gusta, pero desde luego el problema no está en Estados Unidos, el problema no está en un presidente que se presentó a unas elecciones con un programa y lo está cumpliendo a rajatabla, ¡ojalá se hiciese aquí en España! ¡ojalá los políticos, cuando gobernasen, cumplieran lo que han dicho en campaña! –ya decía el viejo profesor, Tierno Galván, que “las promesas electorales se hacen para no cumplirlas”–, que muy poquitos lo hacen, y ¡ojalá tuviéramos en España un presidente como Trump! que defendiese los intereses de los españoles –sonaría muy bien ¡Spain first!, ¡verdad?, pero no lo oiremos por aquí–.
Y terminaba con algo que sí está repitiendo últimamente Alberto Núñez Feijoo y otros miembros del PP: “Lo que tenemos que hacer es pedirle a Pedro Sánchez que presente su dimisión, que convoque elecciones y, si le queda algo de vergüenza –concepto que desconoce, añado–, que pida perdón a los españoles”. Algo que no va a hacer, pese al nuevo varapalo que le acaba de dar la UCO a toda la trama político-familiar y el Tribunal Supremo a su fiel Conde Pumpido respecto a la malversación de la que quería librar a su chantajista Puigdemont con la aberrante ley de amnistía que el Tribunal “prostitucional” pretende aprobar antes del verano.
Mientras tanto, el citado líder del principal partido de la oposición, nos “tranquiiza”: “Seguiremos donde siempre hemos estado –debería aclararlo, porque muchos no sabemos dónde está muchas veces el PP–, defendiendo firmemente la libertad económica y la libertad comercial. Los aranceles no harán más grande a nadie sino más pequeño a todos y añado, al proteccionismo no se le encara con más proteccionismo. Si tratamos esta crisis como lo que es, una cuestión de Estado, el PP estará al servicio de la nación como partido de Estado”. ¿Verdad que tranquiliza?, pues eso. Y si VOX tuviera también un poquito de sentido de Estado, tampoco vendría mal.

