
«La izquierda española se desgarra por dentro y su discurso antimilitarista choca con la realidad de un Gobierno que necesita contentar a la OTAN y a Estados Unidos»
Queridos amigos, agárrense al andamio, que hoy la cosa viene curiosa. La izquierda española que forma el “Gobierno de la mentira”, esa que ahora se autoproclama católicamente franciscana (que no jesuita) y adalid de la paz, la justicia y la coherencia, amenazan con volar por los aires su propio engrudo. ¿El motivo? Un cóctel explosivo: balas compradas a Israel y los fondos que Sánchez ha prometido a la OTAN para defensa en 2025. Sí, han leído bien. El Gobierno de coalición, ese experimento “frankensteiniano” entre PSOE, Sumar e Izquierda Unida, podría saltar en pedazos porque, al parecer, la coherencia ideológica es un lujo que solo se permiten en los mítines.
Vamos por partes. Izquierda Unida, con su líder Antonio Maíllo y el siempre combativo Enrique Santiago (el ex abogado de las FARC), ha berreado de nuevo, o sea que ha puesto el grito en el cielo desde el atril de la sala de prensa del Congreso. No les gusta que España compre balas a una empresa israelí por 15 millones de euros, según “Lo SER” (en venta por cierto en el mismo lote que “Lo País” por 750 millones).
¡Que lo tildan de “inaceptable” , y acusan al pobre e incomprendido PSOE de financiar un “Estado genocida”! Palabras duras, sí, ya estamos acostumbrados porque suenan a postureo cuando Sira Rego, ministra de IU, sigue calentando silla en el Consejo de Ministros. ¿No sería más coherente dimitir ya, en lugar de amenazar con reuniones de Sumar para “reflexionar”? Esta es la izquierda de siempre: “mucho lirili y poco larala”. ¡NO A LA GUERRA! Se acuerdan…

Pero el verdadero polvorín o marrón es el compromiso de Sánchez con la OTAN, la cual dudo que le compre sus números ya que mete como gasto militar hasta las aspirinas. “El felón”, que en 2022 juraba que España cumpliría el objetivo del 2% del PIB en defensa para 2029, ha decidido cambiar de nuevo de opinión adelantando el tema a 2025, inyectando 10.471 millones de “euracos” al presupuesto militar. ¿Y de dónde sale la pasta? De fondos europeos Next Generations por lo del covid no utilizados y otras partidas presupuestarias, de ese presupuesto que tenemos de cuando Mari Castaña, cuyas partidas dice la Vicepresidenta que ya no se ajustan a esos gastos de por entonces y están en desuso, como si el dinero cayera del cielo, aunque parece más bien que “la Marishú” se lo saca de debajo de las faldas.
“Chusmear” mientras tanto con “Yoli Tenazillas” al frente (o no), se ha quejado amargamente, pero no mueve ficha obviamente. ¿Acaso esperaba que “Sánchez el trilero”, se mantuviera firme en su “no a la guerra”?
Aquí está el meollo: la izquierda española se desgarra por dentro, son un despiporre porque su discurso antimilitarista choca con la realidad de un Gobierno que necesita contentar a la OTAN y a Estados Unidos. IU, nacida al calor de las protestas contra la Alianza Atlántica, no puede tragar con este rearme sin perder la poca credibilidad que le queda. Pero, ojo, tampoco quiere abandonar el Ejecutivo, porque el sillón es cómodo y el poder, adictivo. Sumar, por su parte, intenta mediar, pero Yolanda Díaz sabe que romper con el PSOE sería su sentencia de muerte política.
Y luego está el PSOE, ese partido criminalmente camaleónico que firma acuerdos progresistas con una mano y con la otra aprueba gastos militares sin pasar por el Congreso. Sánchez, con su habitual mezcla de cinismo y oportunismo, ha decidido que la estabilidad del Gobierno vale más que la coherencia ideológica (otra vez). ¿Resultado? Una coalición al borde del colapso, con IU amenazando con salir, Sumar en un limbo existencial y el PSOE mirando para otro lado, como si la crisis no fuera con ellos.
Esto, amigos, es el putiferio habitual de la izquierda española, y miren que no hemos hablado de Podemos: un espectáculo de principios de chichinabo, traiciones veladas y mucho ruido de fondo para nada. Si IU y Sumar rompen con el PSOE, el Gobierno caerá y la derecha se frotará las manos. Pero, ¿y si no lo hacen? Seguirán en el Ejecutivo, tragando y tragando y traicionando y traicionando sus propios ideales, los cuales, que quieren que les diga…, pregunten a Stalin.

En cualquier caso, el perdedor es el ciudadano como siempre, que ve cómo sus gobernantes juegan a la Revolución Rusa (como la ensaladilla) mientras firman cheques para la guerra contra los rusos (como los filetes).
¡Viva la coherencia oiga, que la tengo barata, como las bragas a “leuro” oiga, a “leuro”!
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Feliz día de San Fidel de Sigmaringen.
Españazuela a 24 de abril de 2025.
