Conversaciones en el andamio: Por quién silban las balas. Por Francisco Gómez Valencia

Por quién silban las balas.

«La izquierda española se desgarra por dentro y su discurso antimilitarista choca con la realidad de un Gobierno que necesita contentar a la OTAN y a Estados Unidos»

Queridos amigos, agárrense al andamio, que hoy la cosa viene curiosa. La izquierda española que forma el Gobierno de la mentira, esa que ahora se autoproclama católicamente franciscana (que no jesuita) y adalid de la paz, la justicia y la coherencia, amenazan con volar por los aires su propio engrudo. ¿El motivo? Un cóctel explosivo: balas compradas a Israel y los fondos que Sánchez ha prometido a la OTAN para defensa en 2025. Sí, han leído bien. El Gobierno de coalición, ese experimento frankensteiniano entre PSOE, Sumar e Izquierda Unida, podría saltar en pedazos porque, al parecer, la coherencia ideológica es un lujo que solo se permiten en los mítines.

Vamos por partes. Izquierda Unida, con su líder Antonio Maíllo y el siempre combativo Enrique Santiago (el ex abogado de las FARC), ha berreado de nuevo, o sea que ha puesto el grito en el cielo desde el atril de la sala de prensa del Congreso. No les gusta que España compre balas a una empresa israelí por 15 millones de euros, según Lo SER(en venta por cierto en el mismo lote que Lo País por 750 millones). 

¡Que lo tildan de inaceptable, y acusan al pobre e incomprendido PSOE de financiar un Estado genocida! Palabras duras, sí, ya estamos acostumbrados porque suenan a postureo cuando Sira Rego, ministra de IU, sigue calentando silla en el Consejo de Ministros. ¿No sería más coherente dimitir ya, en lugar de amenazar con reuniones de Sumar para reflexionar? Esta es la izquierda de siempre: mucho lirili y poco larala”. ¡NO A LA GUERRA! Se acuerdan…

Los de ‘la ceja’ y el ‘no a la guerra’.

Pero el verdadero polvorín o marrón es el compromiso de Sánchez con la OTAN, la cual dudo que le compre sus números ya que mete como gasto militar hasta las aspirinas. El felón, que en 2022 juraba que España cumpliría el objetivo del 2% del PIB en defensa para 2029, ha decidido cambiar de nuevo de opinión adelantando el tema a 2025, inyectando 10.471 millones de euracos al presupuesto militar. ¿Y de dónde sale la pasta? De fondos europeos Next Generations por lo del covid no utilizados y otras partidas presupuestarias, de ese presupuesto que tenemos de cuando Mari Castaña, cuyas partidas dice la Vicepresidenta  que ya no se ajustan a esos gastos de por entonces y están en desuso, como si el dinero cayera del cielo, aunque parece más bien que la Marishú se lo saca de debajo de las faldas.

Chusmear mientras tanto con Yoli Tenazillas al frente (o no), se ha quejado amargamente, pero no mueve ficha obviamente. ¿Acaso esperaba que Sánchez el trilero, se mantuviera firme en su no a la guerra?

Aquí está el meollo: la izquierda española se desgarra por dentro, son un despiporre porque su discurso antimilitarista choca con la realidad de un Gobierno que necesita contentar a la OTAN y a Estados Unidos. IU, nacida al calor de las protestas contra la Alianza Atlántica, no puede tragar con este rearme sin perder la poca credibilidad que le queda. Pero, ojo, tampoco quiere abandonar el Ejecutivo, porque el sillón es cómodo y el poder, adictivo. Sumar, por su parte, intenta mediar, pero Yolanda Díaz sabe que romper con el PSOE sería su sentencia de muerte política.

Y luego está el PSOE, ese partido criminalmente camaleónico que firma acuerdos progresistas con una mano y con la otra aprueba gastos militares sin pasar por el Congreso. Sánchez, con su habitual mezcla de cinismo y oportunismo, ha decidido que la estabilidad del Gobierno vale más que la coherencia ideológica (otra vez). ¿Resultado? Una coalición al borde del colapso, con IU amenazando con salir, Sumar en un limbo existencial y el PSOE mirando para otro lado, como si la crisis no fuera con ellos.

Esto, amigos, es el putiferio habitual de la izquierda española, y miren que no hemos hablado de Podemos: un espectáculo de principios de chichinabo, traiciones veladas y mucho ruido de fondo para nada. Si IU y Sumar rompen con el PSOE, el Gobierno caerá y la derecha se frotará las manos. Pero, ¿y si no lo hacen? Seguirán en el Ejecutivo, tragando y tragando y traicionando y traicionando sus propios ideales, los cuales, que quieren que les diga…,  pregunten a Stalin.

Stalin.

En cualquier caso, el perdedor es el ciudadano como siempre, que ve cómo sus gobernantes juegan a la Revolución Rusa (como la ensaladilla) mientras firman cheques para la guerra contra los rusos (como los filetes).

¡Viva la coherencia oiga, que la tengo barata, como las bragas a leuro oiga, a leuro!

Feliz día de San Fidel de Sigmaringen.

Españazuela a 24 de abril de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

Artículos recomendados

Deja un comentario