
«De galgo de Paiporta a podenco del Vaticano, lo de Sánchez es una huida constante, un entreguismo enfermizo, una traición continuada»
Ante el peligro de ser declarado el gorrón más grande de todos los tiempos, el embustero Sánchez decide gastarse más de diez mil millones de euros en “armamento” a cuenta de unos presupuestos que solo existen en su imaginación.
Lo hace sin pasar por el filtro de la soberanía nacional, otra golfada que nunca antes había ocurrido. En democracia las formas se guardan y las leyes se cumplen, no hacerlo retrata al personaje que las incumple y le define como lo que es, un dictador.
La representación de esta nueva patraña fue idéntica a las de siempre: Aspecto de mercachifle venido a menos, traje color antracita con reflejos fúnebres y rostro de carnero degollado. Lo único decente de la puesta en escena era la bandera de España y los crespones por una muerte que nunca sintió. Si se hubiese coronado el cráneo con un penacho de plumas al más puro estilo comanche, no hubiese hecho mejor el indio.
Quien gobierna y actúa como un dictador, lo hace por necesidad propia y porque su falsa moral se lo permite. Decir que en la larga historia de España este sujeto está encarnando mejor que nadie ese papel, a nadie, repito, a nadie le extraña, máxime viniendo de un sujeto amparado en unas siglas de triste y lamentable recuerdo. Las comparaciones siempre son odiosas, en este caso imprescindibles.
Mientras la moral de esta izquierda putrefacta permite la compra masiva de petróleo al sanguinario Maduro, con cuyos fondos sigue asesinando libertades y ciudadanos. Mientras la compra de gas y petróleo a Putin sigue creciendo, el genocida soviético sigue reduciendo Ucrania a cenizas y masacrando decenas de miles de civiles inocentes. Mientras el dictador viaja a China mandatado por su sector negocios, a la vez que el gobierno de aquel país extermina opositores, estos funestos personajes de opereta barata no toleran que se compre armamento a Israel.
La diferencia de trato es definitoria, a las dictaduras de izquierdas todo, a la única democracia de la zona del conflicto, atacada con saña por criminales, nada. La guinda la puso Aitor y el sector vasco de batucadas aberchales al dar su aprobación. La nada con chapela picoteando las vísceras que caen al suelo, habitual en las aves carroñeras que engordan en el norte de España.
Como resultado cabe decir que los asesinatos cometidos por las dictaduras de izquierdas están bien vistos por este gobierno de farsantes, a decir verdad, siempre lo estuvieron. Nuestra reciente historia así lo demuestra, ETA manda y legisla desde el congreso ¿qué mejor ejemplo de progresismo que esta ignominia sociata?
Nada que ofusque a la chatarra roja, todo por el poder y el asesinato físico y civil de oponentes políticos, incluidos ciudadanos israelíes. ¿Quién iba a decirnos que estos sujetos iban a alabar lascivamente la figura de un papa, y no pensar como de costumbre en asesinarle? La triple moral de una izquierda tan amoral como falsaria.
Argumentar que la supuesta superioridad moral de la izquierda extrema que tan bien encarna este sujeto, yace esparrancada de piernas en el camastro de un picadero pagado por el erario público, es lo más fino que puede decirse de estos profesionales del fornicio gratuito y el trinque a manos llenas. Mejor definición no cabe, peor imposible.
Que nadie diga que mi lenguaje es vulgar o procaz, más grotescas sucias y barriobajeras son las formas de este sujeto y sus correligionarios, sus constantes embustes, los estragos que están cometiendo, y su dictatorial forma de gobernarnos. Las diferencias son tan ostensibles entre sus acciones y mi léxico, que no admiten comparación alguna. Para elegante mi prosa, para zafias mendaces y groseras las formas del susodicho y la cuadrilla de impresentables que le secundan.
A estas alturas de la historia, en pleno siglo XXI, cuando creíamos haberlo visto todo, el tirano nos sorprende a cada minuto con sus esperpénticas y dictatoriales decisiones. Nadie, y menos este truhan compungido podrá acusarnos de agredirle con nuestras críticas, él mismo desactivó sus posibles querellas desde el primer minuto de su mandato cuando empezó a negarse, y contradecirse a sí mismo. Si el método para eximirse de sus embustes insultos e invectivas hacia los que le aborrecemos radica en su constante cambio de opinión ¿qué mejor defensa que ampliar esa chabacana grosería al resto de los mortales?
Quién arroja al estercolero su propia palabra, quién reniega de sí mismo cambiando su mensaje a golpe de interés circunstancial, no es una persona fiable, más bien es un degenerado carente de ética y dignidad, un sospechoso habitual al que cualquier ofensa le cuadra define marca y descalifica como político.
Nada de lo que haga o diga ya podría sorprendernos, ni siquiera que meta en el gasto de armamento el dispendio en putas y profilácticos de su esbirriato, o incluso el jamón y el vino que consume en sus escapadas aéreas. Este personaje es un vulgar zalamero al que ya no creen ni los compañeros de borrachera progresista, ni los inútiles que comanda, ni los estúpidos a los que ordena, ni los numerosos puteros que con su pleno y total conocimiento toleró. El que quiso construir un muro, lo único que pudo elaborar es el albañal en el que chapotea. ¿Qué carrerón llevas chavalote!
El plan de este mercachifle de tercera, vestido de estorbo con ínfulas de cursi trasnochado, consiste en inflar el presupuesto del gasto en armamento moviendo partidas de aquí a allá presupuestadas anteriormente y no ejecutadas. Ayudas a riadas volcanes y terremotos aun no entregados, retazos de otras partidas cuyos presupuestos nunca fueron utilizados, el resto lo pagaremos los de siempre vía impuestos revolucionarios. El timo del tocomocho versión Sánchez.
Su última hazaña ha sido comprometer la seguridad del estado cancelando unilateralmente contratos de defensa esenciales con el estado de Israel, forzado a hacerlo por estadistas tan cualificados como Aitor Esteban, Yolanda Díaz y otros zascandiles de clara extracción totalitaria. ¡Menuda colección de farsantes!
Al tiempo que concluyo estas líneas el gobierno sanchista regala más de quince millones de balas al estado de Israel, más seis millones y medio de dólares que nos cuesta la cancelación del acuerdo firmado, más las sanciones previstas por incumplimiento de dichos contratos. Según su grotesca lógica morirán centenares de palestinos con balas pagadas por el erario español, y sus “verdugos” se verán recompensados con el montante de la operación fallida. Cortesía de Pedro Sánchez Pérez Castejón. No cabe un idiota más.
De galgo de Paiporta a podenco del Vaticano, lo de Sánchez es una huida constante, un entreguismo enfermizo, una traición continuada. El rearme del truhan.
