(XX) Año 2025. 50 Causas: Ratas, Chusma y Ladronazos. Por Antonio E.

Chusma y Ladronazos.

«Libertad de expresión rotundamente sí. Libertad para ser y comportarse como ratas, sucias negras y rabudas, no»

Antes de nada, deseo expresar mi más profundo desprecio a las ratas malparidas, chusma, lumpen y radicales del FC Barcelona, que como de costumbre, tuvieron la indecencia de silbar al himno español. Esta práctica viene siendo habitual cuando compiten equipos vascos y catalanes en cualquier tipo de final española. La última se perpetró antes del encuentro entre el ministerio de asuntos exteriores catalán, también llamado FC Barcelona, y el Real Madrid.  

Siempre procuré pagar doble cuando las invectivas iban dirigidas hacia mi persona, aunque últimamente, al ir aumentando, me han dejado de preocupar. En esta ocasión, como en todas las anteriores, los insultos y abucheos van contra los símbolos más sagrados de millones de españoles, lo símbolos que a muchos unen, y a los que todo bien nacido debe respeto, aunque no les sientan como propios. A muchos les seguirá pareciendo indiferente, a mi no. 

Qué clase de charca putrefacta han formado estos políticos, donde se persigue el delito de odio legislado por los odiadores gubernamentales, a la vez que se permite que hordas de ratas sarnosas muestren el suyo al ensañarse con lo más sagrado de millones de españoles. Que estas ratas defequen donde comen, allá ellos con sus costumbres, el resto de españoles no estamos por esa labor. 

En Francia se suspendió un partido de la selección nacional cuando miles de parias silbaron la Marsellesa, en España se tolera como mal menor antes de tomar medidas similares. De cobardes rastreros y colaboracionistas, están las federaciones llenas, de miserables y ladronazos, también. Del gobierno actual y de los anteriores que lo empezaron a tolerar, mejor no hablar, desde hace muchos años la cobardía no se ha apeado del poder, hoy día hasta tiene cartera ministerial. 

Qué podemos esperar de una masa amorfa, la culerda, cuyo club estuvo comprando árbitros durante casi dos décadas, rotundamente nada. Como tampoco puede esperarse nada digno de la “federación de futbol”, enredada en oscuros enjuagues en los que la corrupción ha campado y sigue campando por sus respetos.  

De la “liga profesional”, reducto de getas y advenedizos, tampoco esperamos nada digno, lo suyo es ingresar dólares sin reparar en medios para hacerlo, ignorando como viene siendo habitual al verdadero aficionado. A estos tipos solo les mueve el dinero, el fútbol es el sujeto paciente que soporta en silencio sus manejos. Prácticas mafiosas de las cúpulas federativas, en un deporte trufado de ratas e indeseables. 

Del comité arbitral, ja, que dirige y dicta ascensos a los peores árbitros de toda la historia del fútbol español, cuyo máximo exponente es el tal Negreira, menos aún. Ninguno de ellos alzó la voz cuando se dictaban internacionalidades, ascensos y otras prebendas ya publicadas.  

Hoy sabemos que mientras les amordazaban sus conciencias, ellos callaban, que vengan ahora haciéndose los dignos, cuando lo que en realidad son vulgares plañideras, es el colmo de su desfachatez. Lloran como zorras lo que no supieron defender con hombría, su dignidad. Esa película ya la hemos visto, y además es muy mala. 

Todo este submundo actúa con las bendiciones del “consejo superior de deportes”, en manos del gobierno actual, que a su vez está en manos de un forajido y golpista huido. Nunca un círculo tan vicioso pudo cerrarse con tanto desparpajo. ¿Cómo pueden admitirse palancas infumables? ¿Cómo se pueden dictar resoluciones a todas luces partidistas? Quizá esta última pregunta y su respuesta sean la clave de tanta permisividad. ¿Es lo que parece? O tal vez es lo que en realidad parece. 

Desde aquella cabeza de cochinillo con que recibieron a Luis Figo, seguramente la de algún dignísimo prohombre, representante de las hordas culés, y la botella de JB, ingerida por otra rata borrachuza de honda raigambre política, la sombra de la sospecha sobrevoló el monumento al aluminosis moral, también llamado Campo Nuevo. Nunca cumplieron la sanción federativa, al mejor estilo mafioso, la ley está para no cumplirse cuando sancionan lo catalán, pero cuando se trata de los demás es de obligado cumplimiento. 

El FC Barcelona y la Ley

Al parecer la justicia no rige en aquellos andurriales, donde las coimas y el tres por ciento sentaron cátedra en los albores de esta democracia entumecida, como nunca sabremos, pero imaginamos, que la decencia se exilió el mismo día que fue amenazada por no hablar catalán. Somos legión los que pensamos que quizá en este rasgo mafioso de incumplimiento de leyes, esté el famoso hecho diferencial catalán, otro no les reconoceré jamás, sus patrañas no cotizan extramuros de aquel páramo hediondo. 

Otro rasgo importante de su tan cacareado hecho diferencial, compartido con el vasco también llamado singular, sería su obtusa y grosera forma de comportamiento ante los demás, en todo caso su ridícula y residual existencia gira en torno a la nada, pero con la pasta de los españoles. ¡Malditos ideales! Los que provienen de la bajeza moral de aquellos que solo buscan su propio beneficio.  

De estos odios estas ratas, no existirían ratas sin traficantes de odios, ni traficantes de odios sin ratas dispuestas a escuchar las diatribas de los traficantes de odios. Cuando el principio de autoridad ha sido cercenado, cuando cualquier mamarracho puede insultar y vejar a millones de españoles sin temor a sanción alguna, cuando el respeto dejó de ser esencial pasando a convertirse en vestigio de otros tiempos, hora es ya de dar voz y publicidad a las protestas de muchos ciudadanos hartos de soportar estos actos que año tras año venimos sufriendo. O se les obliga a respetar a los demás, o el respeto no tendrá cabida en un mundo donde las bestias campan por los suyos propios. 

Vascos y catalanes, no todos por supuesto, son los destinatarios de estas palabras, claras directas y sin ornamentos ni artificios gramaticales que dificulten su entendimiento. Si ellos están acostumbrados a convivir entre basura y ratas, el resto de la ciudadanía española no. Allá ellos con sus vidas y costumbres, como se organicen, con quien se apareen, a qué criminal rindan culto, a qué mamarracho voten y a quién le practiquen felaciones por decreto ley. Cada vez somos más a los que nos trae sin cuidado lo que hagan las ratas, sean vascas, o catalanas. 

Que sepan que el respeto que nos merece esa basura, las ratas, oscila entre el cero y la nada, que, entre ellos y las cucarachas, la elección está clara, nos quedamos con las cucarachas, aunque después las pisoteemos como si fuesen putas ratas, radicales vascos o catalanes, o simplemente hijos de puta que berrean insultos contra nuestros símbolos más sagrados, todas ellas ratas de la peor especie. 

Libertad de expresión rotundamente sí. Libertad para ser y comportarse como ratas, sucias negras y rabudas, no. La semana que viene, cuando el barro gubernamental se haya secado, hablaremos del apagón. 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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