El gran estafador. Por Antonio E.

El gran estafador

«Exoneran a reconocidos golpistas y malversadores, para que estos apoyen al mayor de ellos. ¿A esto lo llaman justicia?»

En política, donde lo verdaderamente importante se banaliza hasta el paroxismo, donde existen pocos asuntos que no hayan sido manoseados por nuestros supuestos gobernantes, que alterasen el significado de las palabras, era lo más probable. 

 

Lo que antes eran mentiras, pasaron a ser cambios de opinión. Lo que conocíamos como dignidad, se convirtió en estado cambiante de percepción sincronizada. Los que hasta ayer eran abyectos criminales, pasaron a ser hombres de paz y aliados indispensables. Después de todas estas patrañas convendrán conmigo que estamos siendo gobernados por un estafador, rodeado de sumisos diletantes. 

 

Me pregunto, cómo es posible que el TC suspenda las penas impuestas a los ladrones más grandes habidos en España desde el atraco a las cajas de ahorros y montes de piedad cometidos durante la Guerra Civil, y otros de la misma índole. Que entre ellos no haya nadie que se atreva a alzar la voz, dice muy poco y malo de ellos, y mucho y peor del estafador que les nombró para ello. Que sepamos, el yate Vita ya no flota, pero existen Falcones que vuelan siempre en la misma dirección. 

 

Exoneran a reconocidos golpistas y malversadores, para que estos apoyen al mayor de ellos. ¿A esto lo llaman justicia? O es que no ha nacido aún quién meta en la cárcel a los primeros espadas de la banda socialista. 

 

¿Para qué sirve el Tribunal Supremo, si sus sentencias son sistemáticamente anuladas por el gobierno? Creer que lo anulan los miembros del TC es la mayor mentira piadosa que podríamos decir, pensar que es otro de los abrevaderos sanchistas no solo es una certeza, es una evidencia palpable. 

 

 

 

¡Gran hallazgo el de la justicia propia! Si salimos de esta habría que proceder de inmediato a fumigar el TC, y después demolerlo ladrillo a ladrillo. La justicia no debe tener apellidos, ni taras, ni tarados. O es justicia, o es este espectáculo lamentable donde un fiscal se dedica a defender y justificar al presunto maleante, que además es su jefe. 

 

La justicia ni puede ni debe ser patrimonio único, del que se sirve de ella, para perpetuarse en el poder y amnistiar sicarios, propios, y ajenos. A no ser que asesinar y robar a manos llenas, sea tan progresista como decir que existen hombres con vagina y mujeres con pene. 

 

¡Qué gran logro! El de los nuevos y añejos pastores de principios intercambiables. ¡Que fracaso! El de los borregos que siguen a tan taimados redentores revestidos con el disfraz del mal llamado progresismo militante. Esta película ya la sufrimos antaño, pero al parecer los que la provocaron necesitan una segunda parte. 

 

Por tanto, es lícito y obligatorio decir a este embustero: 

 

-Viniste a servir, no a servirte. Viniste a gobernar, no a deshonrar el gobierno de España y aprovecharte de la democracia. Llegaste según tú, a regenerar, no a trufar la democracia con tu pestilente porquería ideológica. Apareciste para arreglar los problemas de la ciudadanía, no para esquilmarla y adoctrinarla. 

 

-En definitiva, has convertido tu fracaso en la ruina moral y económica de todos y cada uno de los españoles, comenzando por los que por desgracia ya te conocíamos, y acabando por los que, sin conocerte, te votaron. ¡Qué gran vendedor de crecepelo se perdió el Far West! 

 

-Hace no muchos años no había dictadura comunista que no llevara apellidos tan rimbombantes como falsos: Socialismo y Democracia. Hoy día podemos asegurar sin temor a faltar a la verdad, que vuestro progresismo se ha unido a esa basura, conformando una triada tan liberticida como criminal. En España se está alcanzando la excelencia, lo llaman sanchismo. 

 

-A la vista está que la maldad y la idiocia duermen y se reproducen en el mismo jergón, húmedo viscoso y maloliente. Por tanto, nada que nazca de una pocilga, sin contar a los propios cerdos que moran en ella, podrán desprenderse jamás del hedor que despiden, a no ser que renieguen de ser lo que aparentan ser, “progresistas”. 

 

-Qué mejor muestra que la que encabezas, vergonzante personaje. Tu nombre despierta en la ciudadanía tanto odio como inquina. Decir lo contrario sería faltar a la verdad, decir lo obvio no es delito, decir lo que uno piensa es un ejercicio de lícita libertad, algo que tú, miserable personaje, nos quieres arrebatar. 

 

-No hay progresismo en cercenar las libertades de la ciudadanía a la que dictas, ni dignidad cuando usurpas sus derechos, ni democracia cuando tratas y en algunos casos consigues, poner a tus pies al tribunal al que nombraste para humillarse, ante tu grotesca sanchidad. Llamar Tribunal Constitucional a esta cosa que tan bien te sirve, induce a la carcajada. 

 

-No hay honor ni grandeza cuando te sirves de tu cargo, alentando o permitiendo que tus acólitos se enriquezcan sin recato alguno. Sospechar que tú estés al frente de todo el entramado, es la única deducción posible. Por tanto, deja en paz a los tribunales, que hagan su trabajo sin que tus voceros y pocilgas mediáticas, les insulten difamen y amenacen. 

 

-Nunca serás lo que soñaste, aunque presiento, que nunca soñaste nada. Tus gilipolleces se estrellarán ante lo que dices combatir, después de casi cincuenta años de su marcha. ¡Que poca cosa eres! al lado de quién fue mejor que tú, en tan excepcionales y terribles circunstancias. Eres lo que aparentas ser, un don nadie que solo vive para sí mismo, sin importarle nadie. 

 

-El que osa desenterrar la Historia corre un peligro extremo, que lo comparen con lo que dice combatir, y salga perdiendo. Tú, ni haciendo trampas ganarías a nadie, y mucho menos a quién ya sabes. A moro muerto, gran lanzada, el que alancea unos restos, no es un hombre, es un putísimo cobarde. 

 

-El único juicio válido es el que hace la Historia, y los que la estudian con profundidad imparcialidad y decencia. Tú, miserable personaje, no eres nadie para impedir a la ciudadanía que piensen lo que les dé la gana, y no como tú quieres que piensen, a sabiendas de que lo que muchos piensen sea lo contrario a lo que tú deseas, refutado farsante. 

 

-Mientras unos pasarán a la Historia como grandes protagonistas, otros como tú, figurarán solamente en pasquines, copias de ciclostil y panfletos literarios. Entre tú, y la Historia, la elección no es difícil, la gente cabal está eligiendo la Historia, ese será tú único gran logro, poner a infinidad de españoles de acuerdo. 

 

-El resto de tus acciones pasarán a engrosar la crónica negra de España, junto al Arropiero, Otegui, Txapote, El Tempranillo, tu esposa y Ábalos. No insulto a nadie, solo hago uso de tu misma vara de medir, si para ti el contrario es culpable aún sin sentencia, en justicia yo puedo hacer lo mismo que tú, aunque sin tanta mala baba y crudeza. 

 

-Nada de lo que hagas hará olvidar lo que tus acólitos han perpetrado, ni conmemoraciones, ni eventos ridículos ni exhumaciones ruines y cobardes. Pobre iluso si piensas que con tus patochadas irás a ninguna parte. Has de saber que el que dice ser sin ser lo que dice, está condenado a ser lo que realmente parece ser, un puñetero farsante. El que está acostumbrado a grandes mamadas, debería saber cuánto y de qué manera ensucian las corridas. Mejor que tú, nadie 

 

Año VI del Sanchismo. 

 

¡Ave Pedro! Los que sufren, te desprecian. 

 

 

 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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