
«La lógica sanchista nos dice que el edecán Pumpido acogerá en su seno a los ladrones sociatas, a su jefe, a la familia del jefe, y a quién sea menester, incluidas las putas»
Después de siete años de sanchismo, de dictadura encubierta, de corrupción generalizada protagonizada, o consentida, por su máximo responsable Pedro Sánchez, de entreguismo a la basura separatista, de arbitrariedades y traiciones a las leyes y a los españoles, de insultos a la oposición, de descalificaciones vejaciones e injurias a la justicia y a la Guardia Civil, de amenazas a la prensa libre, y de un sinfín de acciones dictadas desde el rencor y el guerra civilismo, he aquí que el sanchismo acaba de estallar, dejando ver en qué consiste el progresismo de un partido político dedicado en cuerpo y saña a saquear hasta el último céntimo del erario público español.
Hemos de reconocer que el PSOE es maestro consumado en el robo indiscriminado, no en balde su historia está repleta de hechos que lo demuestran, otros dirían robo sistemático institucionalizado de lo ajeno, de fondos que supuestamente deberían gestionar con exquisita pulcritud. En definitiva, de saqueo sin temor a la ley.
Extraordinario sistema de gestión el socialista, donde un selecto grupete de facinerosos y puteros, con la complacencia de su jefe, se dedicaron full time al noble arte de encamarse con señoritas, cuando no a intercambiárselas como si fueran cromos, y a robar nuestro dinero una vez ahítos de placer.
En esto, y no en otro asunto, consiste el progresismo sociata, putas saqueo y adulteración de elecciones, como único sistema para perpetuarse en el poder. Los hechos son los que son, los indicios, aplastantes, las pruebas se añadirán durante su seguro juicio … si no lo impide antes el leal siervo Conde Pumpido.
La ciudadanía en su conjunto ha dejado de saber dónde comienza y acaba el sanchismo, donde empalma ETA-Bildu, donde sigue el golpismo catalán, el oscuro nazionalismo vascongado, y donde toma el relevo el chavismo encarnado en toda la izquierda extrema comunistoide. No solo es corrupto el que roba, también lo es el que sostiene con su apoyo, al corrupto.
De un gobierno constituido y apoyado por la peor carcundia que repta y pulula por el panorama político español, nada bueno podría salir, al contrario, nos han metido en su hábitat habitual donde la corrupción está tan arraigada en su interior, cómo la mentira y la traición en quién encarna tan hedionda basura, el tal Pedro Sánchez.
Sánchez es el guardián de las mejores esencias de la corrupción socialista, fiel heredero de aquellos que robaron las exiguas y modestas alhajas que los obreros depositaron en los Montes de Piedad de antes de la Guerra civil. Los mismos que ante el temor a la inminente entrada en Madrid de los nacionales, entraron a robar a punta de pistola entre, el 4 y 5 de noviembre de 1936, las numerosas colecciones de monedas de oro, así como otras valiosas piezas del Tesoro de los Quimbayas, depositados en el Museo Arqueológico Nacional de España.
Este “alijo” formó parte del tesoro cargado en las bodegas del yate Vita, trasladado a Méjico donde se fundió para mayor gloria y mejor vivir de los prebostes socialistas que huyeron de España al finalizar la tragedia que supuso la Guerra Civil española. Nada nuevo bajo el sol abrasador del puño y la rosa, emblema maldito donde el robo y el expolio deberían figurar en letras de plomo en su atrabiliario ADN.
Hoy día las circunstancias no son las mismas, hoy día se roba sin temor a la justicia, cuando no amparado por el TC, constituido y reprogramado, como tribunal de casación para atender a sus conmilitones condenados en firme por la Justicia de verdad. A esta ignominia se ha llegado, que nadie diga que algunos no avisamos.
En estos momentos es obligatorio decir que tiene más poder real el criminal Otegui, que cualquier ministro de este gobierno. Más relevancia legislativa los postulados de un forajido huido de la justicia, que la vicepresidenta primera de este gobierno, y mucho más peso cualquiera que tenga los votos necesarios para que este miserable llamado Pedro Sánchez, siga dormitando en la Moncloa.
El que permite que la ley de amnistía la dicte un antiguo etarra, y un huido de la justicia, ante la atenta mirada de un “observador internacional” a sueldo de presidencia del gobierno, no puede ser un político decente, sino una piltrafa merecedora de ser odiado y vilipendiado sin contemplación alguna.
Mientras la Guardia Civil es perseguida por los secuaces de Sánchez, y los jueces injuriados por ministros y marranos a sueldo, léase prensa y tertulianos sumisos, la delincuencia de todo tipo y condición, encabezada por reconocidos sanchistas, reclama derechos para sus propios ladronazos. En el Chicago de los años treinta había más señorío y más dignidad, que en el Ferraz actual.
El sanchismo es un cadáver maloliente, fétido y putrefacto, al que han abandonado hasta los gusanos que en vida le carcomían las entrañas. Repugnantes y nauseabundas exequias, las que esperan al despojo insepulto, entre caganets y rufianes vestidos con alpargatas de esparto, y la piara de etarras blandiendo sus hachas ensangrentadas. Nunca tuvo nadie un entierro tan repugnante, ni tan obsceno, ni tan miserable.
Feo cadáver el del que, en vida política, fue un magnífico mamarracho cursi arrogante y consentido, esperpéntica guardia de honor la que tendrá que velar tan inmundos restos, la compuesta por bandidos, trincones … y putas, sobre todo putas y más putas, centenares de plañideras lloronas empuñando pañuelos de yute, para que el grotesco entierro sea digno del entierro de un magnífico cabronazo.
El que dijo que … “en política pedir perdón no es suficiente”, se arredra ante su propia palabra, se caga en su inexistente dignidad, y se orina con extremada delectación encima de todos nosotros. Qué podemos pensar de un sujeto que se deja pintarrajear la quijada para dar pena, qué decir de un personaje que, de ir embutido como un pardillo en un traje dos tallas menos, pasa a vestirse de enterrador con uno dos tallas más de la necesaria. Morir con estilo es muy difícil, morir como este majadero solo está al alcance … de él mismo.
Si sabía que sus más directos colaboradores estaban robando, parece más imbécil de lo que parecía, y si estaba al tanto de ello, es peor ladrón que presidente del gobierno, que ya es decir. “In vigilando” es una frase tan corta, como corta es la inteligencia del que la usó para condenar a su antecesor en el cargo, dicho lo cual, y utilizando la lógica sanchista, este sujeto es el número 1, es decir, el jefe de la banda.
La lógica sanchista nos dice que el edecán Pumpido acogerá en su seno a los ladrones sociatas, a su jefe, a la familia del jefe, y a quién sea menester, incluidas las putas. En esta mierda consiste el régimen sanchista, en robar a manos llenas pisoteando la ética la estética y a la ciudadanía española, hueca ésta de valentía, de valores, y huérfana de dignidad.
