
«Esta conversación, este problema, es con toda seguridad el que tienen —el que se vive— en demasiadas familias españolas»
Unas se resuelven con NiNis viviendo en casa de los papás, hartos de estudios que no los llevan a ninguna parte y de trabajos mal pagados… eso si tienen la suerte de encontrarlos.
No entienden cómo sus abuelos, sus padres —con un trabajo— podían comprar una casa (y algunos, hasta otra vacacional) y pagarla en unos diez años, y ellos, con su sueldo, necesitarían dos vidas para poder pagarla, si es que se decidieran a comprarla.
Y otras, con niños que acaban engrosando las direcciones de multinacionales o con muy buenos contratos en el extranjero.
A mis años, este IaioQuePiensa conoce demasiados casos en ambos lados. Pero empecemos, que lo bueno, si breve, dos veces bueno…
—Iaio, tengo un gran problema. No sé si seguir estudiando o pasar de todo, porque miro a través del túnel de mi futuro… y no veo ninguna luz al fondo.
—Fran, hijo mío, me preocupa mucho que pienses así. Debes seguir esforzándote, estudiar. Estás hablando de tu futuro, de tu vida. No puedes renunciar ahora que lo tienes tan cerca, y tan prometedor.
—Iaio, ¿pero para qué? Los jóvenes de nuestra generación no tenemos futuro en este país donde prima el Desgobierno, donde solo tienen futuro trileros y sinvergüenzas que se llaman a sí mismos “políticos salvadores del pueblo”. Un país donde hay más políticos —en activo y en pasivo— que policías, maestros y médicos juntos.
—Fran, tienes razón. Pero esto no tiene por qué durar, ni por qué seguir. Vosotros sois el futuro, la generación que necesita España para volver a ser lo que era. Sois su salvación.
—Iaio, piensa: ¿crees de verdad que esto va a cambiar? ¿Pero cómo? Estos listos de listas que GoMierdan —sí, GoMierdan, como no paras de repetir—, y los otros de la OpoFicción de la que hablas, no están por la labor de querer ese cambio en el que crees (cosa que dudo). Lo dices para convencerme de algo que sabes que nunca va a suceder. Lo has repetido mil veces: la solución, para nuestra desgracia, está en manos del problema. Sabes muy bien que no van a dejar de seguir con sus malas gestiones de gobierno. No van a abandonar el poder, ese Poder que solo sirve —y utilizan— para hundirnos más. Y que los medios —¡y es para pararse a pensar!— solo nos informan, un día sí y otro también, de sus formas ilícitas de enriquecimiento. Pero solo nos enteramos de las que no tienen forma de ocultar en sus Pozos de Merda. ¿Y de las que nos ocultan, qué?
—Fran, por favor, recapacita. Sé sensato y sigue, lucha. Y para ello, lo primero es acabar la carrera, ser el número uno de tu promoción. Esfuerzo y estudio. Te juegas mucho.
—Iaio, mira: tengo dos caminos. Uno, entrar en un sindicato estudiantil —no importa cuál—. ¿Estudiar? ¿Para qué, si me van a regalar un doctorado solo por pasear los libros por LaUni? Sabes que solo tengo que ser el fiel escudero de uno que esté un escalón por encima en el escalafón, e ir subiendo escalones sin prisa pero sin pausa con él. Al final entraré en una de sus muchas Listas o su Agencia de Colocación me pondrá en uno de sus muchos despachos. Y a vivir del Cuento del PolitiQueo, que son dos días.
Pero tengo un gran problema: no soy ni quiero ser el pelota de un idiota, ni el correveidile de un trilero. Lo de hacer palmas se me da muy mal. Tampoco quiero ser el negrito de un alto cargo, escribir sus libros, discursos… ni entiendo nada de eso de la fontanería. Y además, mentir no sé. Ni quiero aprender.
Y el otro…
—Fran, el otro lo sabemos los dos. Con tus notas, tu capacidad y tu inteligencia tienes el futuro asegurado. Hablas inglés, francés, alemán e italiano, y estás estudiando ruso… con muy buenas notas. Los Pirineos te verán salir de la PielDeToro. El mundo está a tus pies. Pero sé que no quieres ser uno más de los grandes Cerebros que tienen que salir del PaísMásRicoDelMundo. Ni ser uno más de esos por los que se pelean países y multinacionales con suculentos contratos… que aquí jamás tendrás. Aquí no podrás ser lo que quieres: el mejor titulado en tu carrera y labrarte un gran futuro en tu amado país.
No quieres ser uno más en la inmensa Fuga de Cerebros que tenemos gracias a este GoMierdo de Merda, este del que raro es el día que no sale en los medios una noticia —en primera página— contándonos la vida y milagros de las mordidas que ha hecho uno de sus muchos listos de listas, en los concursos de contratas de dinero público, esas que encarecen las obras y servicios que adjudican. Mordidas que sirven para engordar sus carteras. Y todos sabemos que, por uno que salga a la luz, hay cientos de los que no nos enteramos. Los fontaneros y poceros que inundan sus despachos hacen muy bien su trabajo: enterrar esa Merda en el Pozo De Sus Cosas Del Merder, tapar la Merda que los enterraría si saliera TODO a la luz.
—Iaio, ahora eres mi iaio, el IaioQuePiensa, y estás de acuerdo conmigo. Porque sabes de la ingente cantidad de NiNis que abandonan sus estudios, sus trabajos, al ver que no tienen futuro… y la ingente cantidad que suma el otro bando, el de la Fuga de Cerebros, que podrían salvar España y que, sin querer irse, tienen que abandonarla en busca de su futuro.
—Fran, sí, todos lo sabemos. Si estos GoMierdiantes de Mierda hicieran bien su trabajo —ese que juran hacer y no hacen: servir a España, a los españoles—; si no hicieran el que hacen —por cierto, muy bien, para su beneficio: servirse del Poder para engordar su cartera—, olvidando su juramento, engañando y mintiendo al pueblo que los encumbra con un poder que no merecen, ni son dignos de ostentar… entonces sí, tendríamos futuro en España. Y el PaísMásRicoDelMundo volvería a ser lo que nunca debió dejar de ser: el Hogar, el Futuro de los Españoles.

