La urgente llamado a la conversión. Por Javier Ygartua

La urgente llamado a la conversión.

«Vivimos tiempos de incertidumbre, confusión y una profunda crisis espiritual. Cada día contemplamos un alejamiento creciente de Dios»

España atraviesa una etapa de profunda inquietud. Más allá de las diferencias ideológicas, muchos ciudadanos perciben un deterioro del clima político y de la convivencia social.
El enfrentamiento permanente, la desconfianza hacia las instituciones y la creciente polarización han llevado a una sensación de desencanto que afecta a buena parte de la sociedad.
Desde una perspectiva cristiana, la política debería estar al servicio del bien común, guiada por valores como la verdad, la justicia, la honestidad y el respeto a la dignidad de toda persona. Cuando estos principios se debilitan, el debate público corre el riesgo de convertirse en un escenario de confrontación donde el interés partidista prevalece sobre el servicio a los ciudadanos.

Vivimos tiempos de incertidumbre, confusión y una profunda crisis espiritual. 

Cada día contemplamos guerras, división, pérdida de la fe y un alejamiento creciente de Dios.
En este contexto, las reflexiones personales  sobre las profecías de Umbe (Aparición de la Santísima Virgen en Vizcaya) invitan a los cristianos a mirar la historia con los ojos de la fe y a recordar que Dios nunca abandona a quienes confían en Él.
El mensaje de la Virgen María en Umbe no busca despertar miedo, sino mover los corazones a la conversión.
Según su interpretación de diversas revelaciones privadas, la humanidad atraviesa un tiempo de gracia en el que Dios sigue llamando a sus hijos a volver a Él antes de acontecimientos de gran trascendencia.
Ese llamado se concreta en la oración, la confesión frecuente, la participación en la Eucaristía, el rezo del Santo Rosario y una vida de caridad.
Sea cual sea el momento de la historia que estemos viviendo, las palabras del Evangelio permanecen siempre actuales: «Velad y orad».
El cristiano no está llamado a vivir pendiente de fechas o acontecimientos extraordinarios, sino a permanecer en gracia de Dios, con la lámpara de la fe encendida, esperando con esperanza la venida del Señor.
Las profecías de Umbe, como otras revelaciones privadas, no forman parte de la doctrina oficial de la Iglesia y requieren un discernimiento prudente.
 Sin embargo, si llevan a una vida de mayor fidelidad a Cristo, de amor a la Virgen María y de conversión sincera, pueden ser para muchos una ocasión.
A pesar de lo desastroso que esta el mundo,el mayor desafío de nuestro tiempo no sea averiguar si vivimos los últimos días de la historia, sino preguntarnos si vivimos cada día como verdaderos discípulos de Jesús. Esa es la cuestión decisiva.
 Porque el Señor nos llamará a todos, antes o después, y lo importante será que nos encuentre con la lámpara de la fe encendida, practicando la caridad y confiando en su misericordia.
La historia pertenece a Dios. El mal nunca tendrá la última palabra.
Cristo ha vencido al pecado y a la muerte, y esa victoria es la gran esperanza del cristiano.
En medio de cualquier tribulación, nuestra misión sigue siendo la misma: anunciar el Evangelio, vivir con fidelidad y esperar con alegría el regreso del Señor.

Javier Ygartua Ybarra

Ex interesado en la política, siempre interesado en el deporte, ahora prácticamente en forma. Madridista ante todo, futbolero y fan de la Selección Española. Hala Madrid y nada más.

Artículos recomendados

Deja un comentario