
«Para el saqueo de Napoleón se empleó la disculpa de crear un gran museo nacional, el Museo Josefino en el palacio de Buenavista, a imagen del museo del Louvre»

Tengamos en cuenta que en el Louvre aún hoy, hay cientos de obras robadas a España. Pinturas de Velázquez, Murillo, Zurbarán, Ribera, Goya, Tiziano o El Greco.
Muchas procedían del Monasterio de El Escorial, del Museo de la Trinidad, del Alcázar de Madrid o de iglesias sevillanas. Se considera que más del 50% del museo parisino son objetos fruto del saqueo napoleónico.
El expolio de arte llevado a cabo por las tropas napoleónicas y el gobierno de José Bonaparte, impuesto por Napoleón Bonaparte, durante la Guerra de Independencia española (1808-1814) fue, desde el punto de vista cultural, el saqueo más importante sufrido por España en su historia.

Lo refleja Goya en uno de sus grabados titulado «Así sucedió», grabado elaborado para la serie «Los desastres de la guerra», que muestra a unos soldados franceses expoliando reliquias y objetos litúrgicos del interior de un edificio religioso tras agredir a un sacerdote.
La misma lápida de la tumba de Gonzalo Fernández de Córdoba El Gran Capitán en el Monasterio de San Jerónimo de Granada, fue removida, la tumba abierta en 1810 por los soldados franceses en la invasión francesa de España, profanando los restos y saqueando las reliquias de su interior.
Cuando las tropas de Napoleón llegaron a España llevaban una década saqueando Europa. Con el Real Decreto del 18 de julio de 1809 se suprimían las órdenes religiosas masculinas y todo su patrimonio pasaba al Estado, incluidas las obras de arte. Adicionalmente se acumularon los cuadros de los nobles fieles a Fernando VII, que fueron castigados con la confiscación de sus colecciones de arte.
Se empleó la disculpa de crear un gran museo nacional, el Museo Josefino en el palacio de Buenavista, a imagen del museo del Louvre. El museo sirvió de excusa para requisar cuadros en grandes cantidades y acumularlos en depósitos, donde el deterioro por humedades y mal almacenamiento, pero sobre todo la corrupción de los funcionarios, militares y encargados franceses hicieron que numerosas obras desaparecieran.
De Madrid y alrededores se sacaron más de 1500 cuadros y de Sevilla unos 1000. Los generales no se conformaron con los regalos de José Bonaparte y, al igual que los marchantes de arte, algunos usaron el «Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las bellas artes en España» de Juan Agustín Ceán para ir a monasterios o iglesias, seleccionar los cuadros más valiosos, recortar los lienzos con una navaja y llevárselos.
Los marchantes y un grupo de generales robaron todo lo que pudieron dejando a Córdoba sin plata por ejemplo. Entre los generales franceses implicados en el expolio del patrimonio español tenemos a Jean Barthélemy d’Armagnac, Armand Augustin Louis de Caulaincourt, Jean-Joseph Dessolles, Jean Baptiste Eblé, Philippe-Gaétan Mathieu de Faviers y el famoso e insaciable Horace Sebastiani de la Porta.

