Todos a la cárcel. Por Antonio de la Torre

Todos a la cárcel.

«Hoy me vino a la cabeza la conocida película dirigida en 1993 por Luis García Berlanga que da título a mi artículo, Todos a la cárcel»

Después de la entrada en prisión hace menos de quince días del segundo secretario de Organización (S.O.) consecutivo del Partido Sanchista, Santos Cerdán, de la que no están muy lejos los, por el momento, imputados por el Tribunal Supremo (TS), José Luis Ábalos –su anterior S.O. y todopoderoso ministro de Fomento– y el aizcolari y portero de puticlubs Koldo García, asesor de este último y presentado por el anterior, no sé por qué me vino a la cabeza la conocida película dirigida en 1993 por Luis García Berlanga que hoy da título a mi artículo, Todos a la cárcel. Fue protagonizada entre otros muchos por el genial José Luis López Vázquez y el no menos José Sazatornil y premiada como mejor película y mejor director en la octava edición de los cada día más controvertidos Premios Goya, hoy absoluto escaparate cinematográfico de la autodenominada izquierda “cultural” española, cuya producción no prodigo especialmente desde los primeros ochenta, con escasas excepciones como la citada del maestro Berlanga que, aparte de algunas actuaciones y el sentido del humor de su director, tampoco destacaría especialmente porque ya anticipaba el desastre nacional que por entonces empezaba a tomar cuerpo político. 

Recordaremos también que terminaba la semana pasada con las concentraciones de los dos grandes partidos de nuestra pobre y casi terminal España, si Dios y, con su ayuda, el TS no lo remedian. Por un lado, se celebraba el congreso extraordinario del Partido Popular y por otro el no tan numeroso, pero excesivo, comité ejecutivo federal de la PSOE, que el partido sanchista tuvo que cambiar de sede para sentirse más seguro, que no más arropado. En ambas quedó claro el “abrumador” –y nada sorpresivo– apoyo a sus respectivos líderes, 99’24% el del PP y 99’68% para su sanchidad, que parece que obtuvo 314 votos de los 315 presentes y al que, supuestamente, le debió faltar el del últimamente “crítico” de palabra, Emiliano García Page, después de soltar aquellas perlas: «Algunos no saben ni siquiera si van a cumplir el fin de semana en el mismo cargo o van a seguir en la política. No saben si van a estar libres de poder andar por la calle o van a tener que verse en una cárcel». Aunque puede que el voto negativo fuera el de la también díscola alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, y Page nos hiciera de nuevo un Bono, amagar y no dar, como buen clon que es del salobreño, nacionalizado ahora dominicano. En el citado congreso popular, uno de sus jarrones chinos –de los que suelo decir que el PP ganaría más no exhibiéndolos cada vez que tiene ocasión–, José Mª Aznar –un ‘tipo’ para Sánchez se encargó de calentar el ambiente para lo que vendría esta semana: «Si negocias Presupuestos en una prisión, si te asocias con presidiarios y pactas una amnistía con delincuentes, no te extrañe acabar en la cárcel, porque ese es tu ambiente» y hasta tuvo su poquito sentido del humor: «Ahora sabemos por qué el Gobierno se daba tanta prisa en excarcelar a los etarras, porque estaba haciéndose sitio». Se ve que no sólo fui yo el que se acordó de la película de Berlanga y tanto él como García Page la sacaron a relucir a su manera.

Art. 1 de la PSOE

Y empezaba esta semana con la expectación del pleno del Congreso del miércoles 9 que los socios del presimiente le obligaron a hacer monográfico sobre la corrupción, cuando el showman Fray Perico pretendía mezclar con su informe sobre la reunión de la OTAN para volvernos a tomar por tontos a los españoles, algo que se la da muy bien, aunque ya se le ha visto el plumero dentro y fuera de España (como después veremos), llevar la comparecencia a su terreno y no hablar de nada en concreto, contestando con evasivas y repuestas preparadas.

Así, en esa línea impostada de condolido y lastimero personaje, con ese maquillaje que acentúa su dolor, apareció en la tribuna y, antes de abrir la boca, fue premiado con una cerrada ovación por esas entregadas y dependientes huestes que ocupan ese tercio del hemicirco que algunos llaman ya Congreso de los “diputeros, diputeras y diputeres”. Llegó dispuesto «a rendir cuentas, a dar explicaciones como corresponde, a asumir mi responsabilidad. Pero, sobre todo, vengo a proponer medidas para que algo así no vuelva a suceder», reconociendo estar decepcionado consigo mismo y con aquellos en los que nunca debió confiar –que por cierto llevan con él más de once años y fue él quien los eligió como compañeros de andanzas, así que como head hunter no tiene precio–.

Siguió hablando desde «la seguridad, señorías, de ser un político limpio y con el orgullo de quien lidera un partido ejemplar», algo que el Partido Socialista (antes) Obrero (y nunca) Español no ha sido nunca en sus 146 años de antigüedad, que no de historia, mucho más corta y bastante cuestionable. Remataba esa particular mezcla de inocencia y perdón citando a los “…cargos electos en más de 4.000 ayuntamientos –España tiene más de 8.200, así que faltan en más de los que están–, diputaciones, ‘consells’, cabildos y parlamentos autonómicos; también en las Cortes Generales. Esas personas son honestas –el socialismo tiende a confundir honestidad con honradez, dos condiciones que, visto lo visto, no forman parte de su personalidad–, son decentes, son personas comprometidas con su país» y ponía el broche con una frase para los suyos: «La traición, por tanto, de unos pocos, no puede manchar al resto».

Una traición de la que había dicho cuando apareció el informe de la UCO que se enteró por la prensa, justo al día siguiente que le negaba el saludo a Cerdán en la escalinata del Congreso, en absoluta contradicción con lo que añadía poco después en su discurso: «Un año después, en noviembre de 2024 –o sea, que ya se había enterado–, surgieron en los medios de comunicación los primeros rumores acerca de la supuesta participación de Santos Cerdán en el llamado caso Koldo –sobre el que años antes avisó a Ábalos de que la UCO lo estaba investigando–. Cuando los leí en la prensa –siempre la socorrida prensa suple lo que sus setecientos y pico asesores no se enteran–, mi primera reacción, evidentemente, fue de incredulidad”. Dijo que “En todo caso, convoqué a Santos Cerdán para conocer su versión. Él lo desmintió todo y me aseguró que eran acusaciones infundadas. Y yo le creí porque creía conocer la vida sencilla que él llevaba en Madrid, también en su pueblo de Navarra, y porque le había visto trabajar durante cuatro años sin que diera muestra alguna de lo contrario…” y terminó esa parte confesando “…para mí resulta evidente que me equivoqué”

Continuó su teatro repitiendo su falso propósito de dimitir, como hiciera hace casi año y medio cuando saltó el escándalo de su pareja y escribió la carta a los ciudadanos después de cinco días de meditación, aunque esta vez no necesitó tanto tiempo para que se impusiera su espíritu de sacrificio y servicio al pueblo:  «En los primeros momentos de esta crisis me pareció hasta incluso la solución más sencilla para mí y para mi familia, pero después de reflexionar y de escuchar a mucha gente, comprendí que tirar la toalla no es nunca una opción». Y ya crecido, como le suele pasar en sus monólogos, añadió: “Lo fácil, señorías, ciudadanos y ciudadanas, sería tirar la toalla, pero nosotros no hacemos lo fácil, hacemos lo correcto. Por eso, como decía un gran escritor extremeño vamos a seguir caminando hacia adelante, siempre hacia adelante”.

Le falló el nombre del gran escritor, que no sé si habría pasado por la diputación de Badajoz sin enterarse, como su hermano. Y dio tres razones para justificar su permanencia: que “no sabía nada”; que quiere recuperar la confianza de sus socios –es decir, tener sus votos para seguir en el poder– «Voy a estar a la altura, voy a satisfacer sus expectativas de regeneración y de lucha contra la corrupción y voy a cumplir con los compromisos que tengo con ellos», o lo que es lo mismo, ‘sigan pidiendo que aquí estoy yo’ y que quiere culminar su proyecto político: «Tenemos un gran proyecto de país en el que confían millones de personas», algo que no se cree ni él y mucho menos sus apoyos nacionalistas, cuyo proyecto es justo el contrario, el No país y el fedaralismo asimétrico. Al más puro estilo Tezanos aseguró no tener «ningún miedo a las elecciones» pero justificó su decisión de seguir en La Moncloa porque «las legislaturas duran cuatro años y hay que acabarlas».

Fue destacable la intervención del presidente del PP, Alberto Núñez Feijoo, que parece que perdió por fin el complejo de la derecha de perfil y empezaba diciéndole a Sánchez que “Todos estos años han operado como una organización criminal”, responsabilizándolo de “haber sostenido todos estos años una gran mentira” y acusándolo de que “no vino a limpiar nada, sino a ensuciarlo todo”. Le espetó que La corrupción fue también el origen de todo… su llegada al Partido Socialista con primarias, la moción de censura que compró y su gobierno donde se robó”.

Al contrario de lo que había dicho el doctor Fraude, sobre que “Había elegido a las personas equivocadas para hacer las cosas correctas” Feijoo le dijo que “Eligió las personas correctas para hacer las cosas equivocadas” y le echó en cara que “tardó 16 meses en expulsar a Ábalos” y que su principal medida fue “Leire Díez, a la que contrató para tapar la corrupción”. Le exigió “confesar todo lo que sabe, devolver el botín y convocar elecciones” y le hizo una advertencia: “Olvídese de destruir la separación de poderes con un proyecto de ley infame”, instando al resto de partidos a “no apoyar una degradación institucional sin precedentes”. Tuvo frases muy duras como “No hay maquillaje que tape que usted es un político destruido montando numeritos de cordero degollado”. “Usted está como está porque ha resultado ser un fraude y lo que le está matando es que ahora ya lo sabe todo el mundo”. “No hay un plan para desmontar el Estado y otro para saquearlo. Es que es el mismo”. “Usted lo sabía. Y usted se calló”. “¿Va a hacer los cursillos en su casa contra la corrupción? ¿Va a ser usted el profesor?”. “No es su falta de control, señor Sánchez. Es su falta de ética» o, “Esto no va de Sánchez o la ultraderecha. Va de Sánchez o de decencia”.

Doctora Begoña

Feijoo fue especialmente duro en su turno de réplica: «Además ha tenido usted el cuajo de compararse conmigo. Oiga, ¿pero con quién está viviendo usted?, ¿pero de qué prostíbulos ha vivido usted? Partícipe a título lucrativo del abominable negocio de la prostitución», en una clara alusión a los negocios del padre y el tío de la “catedrática Begoña. «Y ahora quiere usted ilegalizar su biografía. Allá usted señoría, allá usted. No se compare conmigo». Parece que según fuentes del PP “Sánchez se fue a la Moncloa dejando el piso en Somosaguas, enfrente de La Finca (Pozuelo), que pagó Sabiniano Gómez, padre de Begoña, con el dinero conseguido por las saunas”, Y también su tío, Francisco Enrique Gómez Serrano, está sancionado por Inspección de Trabajo por lucrarse de una decena de prostitutas sin papeles que trabajaban en un local de su propiedad en situación irregular. En esta línea, en abril de 2024, el bailaor Rafael Amargo declaró tras quedar en libertad provisional que “el chico que vivía en casa trabajó en la sauna de prostitución gay del padre de Begoña Gómezel chico que vivía en nuestra casa, …, donde trabajaba era en la sauna de prostitución masculina del padre de la señora del presidente del Gobierno”

En su réplica a la dura intervención del líder del PP, Sánchez insistió en que el problema de corrupción se circunscribe a «tres personas» y que él ha hecho lo que corresponde “pedir perdón y proponer medidas”. Algo que tampoco pareció convencer del todo a la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, que exigió al presimiente “arreglar la gotera” causada por los casos de corrupción de su partido, y avisaba al gobierno de que su confianza “está en la UCI”, que “no puede funcionar hasta el final de la legislatura en una agonía diaria” y daba una especie de ultimátum a Sánchez, pura ficción, dándole tres opciones: “Plantear una cuestión de confianza, dimitir sin disolver la Cámara y aplicar el artículo 99 de la Constitución y armar una mayoría en torno a un nuevo candidato de su partido o, en tercer lugar, disolver las Cámaras y convocar elecciones”.

No estuvo menos duro el líder de VOX, Santiago Abascal, al que su amigo Kiko Méndez Monasterio le prepara buenos discursos. Entre otras cosas, le dijo a su benefactor Sánchez –desde la repesca de VOX en 2018 siempre ha sido el mejor aliado del PSOE– que “Hoy nos trae un Plan Estatal contra la corrupción que ya existe, el Código Penal, al que han rebajado eliminando el delito de sedición y rebajando los delitos de malversación. Un Plan Estatal contra la corrupción que existe porque existe la Guardia Civil, a la que han querido caricaturizar, a la que han desautorizado, y porque existen los jueces independientes a los que quieren controlar”. Y añadía después que “para VOX, el único plan añadido que vale es su dimisión, su puesta a disposición judicial y que confiese usted, no hay otro plan de lucha contra la corrupción». Dos cosas con las que no puedo estar más de acuerdo en esta ocasión.

Frente a estas y otras declaraciones, nuestro presimiente tuvo el descaro de afirmar que su gobierno «es el más limpio de la democracia» junto al presidido por Zapatero –su máximo valedor ahora y ejemplo siempre–, lo que no deja en buen lugar al del ahora apestado para muchos socialistas Felipe González, de cuya etapa recordó algunos casos de corrupción. Esa con la que ahora quiere acabar y para lo que ha anunciado 15 medidas diseñadas junto a la OCDE, organismo encargado de asegurar la calidad democrática de sus 38 países, agrupadas en cinco ejes: 1. Prevención de riesgos y el fortalecimiento de los controles en materia de corrupción. 2. Respaldar a las personas que decidan dar un paso al frente para denunciar casos de corrupción. 3. Reforzar la capacidad del Estado para «investigar, juzgar y sancionar» estos comportamientos. 4. Recuperar los bienes robados por corrupción. 5. Generar una cultura de integridad. No sé en cual de esos apartados se incluye el Protocolo de actuación frente al acoso sexual y al acoso por razón de sexo en el ámbito de la Administración General del Estado y de sus organismos públicos, al que remite presidencia del gobierno a sus trabajadores, que, incluido Pedro Sánchez, realizarán en septiembre un curso de concienciación sobre el acoso sexual y laboral.

Titular The Times

Termino con la repercusión internacional que la corrupción de Sánchez ha tenido y de la que el periódico británico The Times se ha hecho eco citando las saunas con las que la familia política del presidente del Gobierno se ha lucrado durante años: «El partido de Feijoo justificó la acusación afirmando que la prostitución era un elemento clave del escándalo que amenazaba con derrocar al Gobierno de Sánchez». O, «La propia política de Sánchez para prohibir la prostitución en España se ha visto empañada por las grabaciones y el resurgimiento de las acusaciones de que su suegro dirigía una red de burdeles». También insistía en el escándalo de corrupción que ha llevado a su número tres en el partido a la cárcel: «El primer ministro ha estado luchando por su supervivencia política después de que Santos Cerdán, su mano derecha, fuera encarcelado sin fianza bajo sospechas de cohecho, organización criminal y tráfico de influencias hace dos semanas». «Cerdán, ex número tres del Partido Socialista Obrero Español, fue detenido en el marco de una investigación más amplia sobre sobornos en contratos estatales. La situación se ha visto agravada por grabaciones de audio en las que supuestamente dos de los acusados, un exministro socialista y su asesor, hablan sobre compartir prostitutas, cuyos servicios y atributos detallan»

Y se acerca un nuevo informe de la UCO, o sea, que la cosa promete con agosto encima…

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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