(XXXIV) Año 2025. 50 Causas: Títulos y manifiestos. Por Antonio E. 

Títulos y manifiestos.

«Son solo esbirros que ni se representan a ellos mismos, ni a quién con ostentosa mansedumbre sirven. Lo suyo sí que es puro teatro»

 Mal, muy mal tiene que andar la ética en España, cuando los títulos académicos se los otorga uno mismo, la ministra del ramo lo aprueba, y las cloacas de la izquierda se dedican a propagar las consignas del dictador para justificar a sus propios falsificadores.  

Claro que, viniendo de un partido donde su presidente plagió su tesis, su mujer se compró una cátedra sin haber puesto jamás sus pies en un aula universitaria, y sus principales cargos bucean en la corrupción más grande jamás vista, cualquier explicación que nos den, por fuerza también estará falseada. 

Lo más chusco viene cuando sus conmilitones de abrevadero vociferan consignas paridas a la luz de su estulticia, hablando de caza inhumana, atentado a la dignidad humana, y otras lindezas difíciles de tragar. Y es que no hay nada peor para los partidos políticos que tener antecedentes de pufos similares, en el caso de la izquierda extrema socialista, innumerables. De la derecha seguiré sin decir nada, me aburre soberanamente su brillante estupidez. 

El que falsifica un título académico con ánimo de lucrarse de él, por fuerza es un delincuente, y si por un casual, el delincuente pertenece a un partido o agrupación de lo que fuere, el partido debería expulsarle con deshonor, y una querella clavada en sálvese la parte por poner en solfa a dicho partido. 

Lo anterior debería ser lo normal, pero no en este falso socialismo, donde al presunto delincuente se le glorifica en sus pocilgas mediáticas, es ensalzado por sus mandos políticos, y además se le hace pasar por víctima, lo anterior tampoco le debería extrañar a nadie. Estamos tan acostumbrados a la corrupción sanchista, que hasta sus votantes la ven con sórdida simpatía. 

Quienes tienen la mentira como doctrina, la burla a la ley como emblema y el robo sistemático como único programa de gobierno ¿cómo no van a creer que están por encima de la ley? Al Capone vive entre nosotros, el cerdo Maduro también. 

Su lógica los ha llevado a legalizar el robo de viviendas, anular el delito de sublevación, el de malversación de caudales públicos, bendecir el robo generalizado cuando los ladrones sean socialistas, y hasta blanquear los antecedentes criminales de las ratas etarras. De tal forma que donde manda Otegui, o Rufián o el forajido Puigdemont, ni pincha ni corta todo un consejo de ministros. Ni el badanas Oscar Puente, ni el obtuso Óscar López, pasando por la portavoz que nunca dice nada. Lo patético sigue siendo llamar gobierno a esta agrupación de ridículos acróbatas. 

Dicen que hace unos días el presunto falsificador intentó suicidarse, allá él con su conciencia sus actos y su cobardía por no enfrentarse a su patética realidad. Vimos como lo negaba, pese a que la universidad declaró que su título era una falsificación. Quién se empecina en negar lo obvio, es doblemente corrupto, ante la ciudadanía, y ante el mismo. 

Vergonzante que el mundo de la universidad siga sin decir nada coherente, ya que la dignidad no les es exigible a sus responsables. Este pequeño detalle, otrora virtud, no aparecerá nunca en sus obesos y mórbidos historiales, donde oropeles prebendas y canonjías absurdas, tampoco sirven para nada. Qué es un rectorado o una cátedra sin dignidad, sino un erial donde el nepotismo atesora falta de valores y exceso de endogamia.  

Otra vez esta canalla de sectarios y fabuladores junta letras de pufos y patrañas, vuelven a fabricar un mártir. Burdo montaje para exonerar al truhan que ha estado viviendo comiendo figurando y medrando, gracias a una vulgar falsificación. Me pregunto cuántos marranos siguen pululando en política con títulos estrafalarios, confeccionados a la sombra de la indignidad de muchos rectores, catedráticos, y mandos políticos. Algunos dirán que mi léxico es vulgar y mal hablado, a lo cual les contesto que para vulgar su cobardía, y para mal hablando su estrepitoso silencio. 

Como en todos estamentos, la mierda se hace notar, su hedor lo impregna todo, es decir, el farsante nunca pasa desapercibido, en el mundo universitario hasta llevan birretes, por fuerza de subido color ruborizado. 

Días pasados el “batallón” de la ceja expelió un manifiesto contra el rodaje de una película en el antiguo Sahara español, hoy cascajera del rey marroquí. El mamotreto no merece ninguna consideración, ni respeto, ni lectura, es más, deberían explicar a quién sirve tamaña engañifa. Cabe la sospecha de que su manifiesto va a favor de su jefe político acá en España, fiel eunuco del rey marroquí, y no de los derechos de los ciudadanos saharauis. La prensa libre lo proclama, la estabulada bala calla y sigue trincando. Hasta las babosas tienen más lustre y honor que esos reputos gañanes. 

¿A quién molesta que las cámaras rueden en el Sahara? ¿Dónde estaban estos escuálidos morales, cuando su alter ego Pedro Sánchez regaló el Sahara a Marruecos, sin contar con los ciudadanos saharauis? ¿Dónde quedó la doctrina de la ONU proclamando que el país descolonizador, España, tendría que celebrar un referéndum libre y limpio entre los ciudadanos de aquel país? ¡Joder! está Sánchez como para convocar nada que remotamente sugiera libertad, limpieza, y democracia.  

Nada que venga de estos sujetos podrá calificarse de digno y honorable, sirviendo a quien sirven. Como tampoco sirven a quienes dicen representar, la ciudadanía española, son solo esbirros que ni se representan a ellos mismos, ni a quién con ostentosa mansedumbre sirven. Lo suyo sí que es puro teatro. 

Qué mejor retrato de la actual política española, que estas sublimes definiciones de un viejo amigo, recientemente instalado el más allá.  

“A esta basura política, delincuentes, vende patrias, bandidos, advenedizos y falsarios, se les debería tratar con extrema crudeza, sin contemplación alguna, tal y como ellos tratan a quién deberían servir con exquisita fidelidad y moralidad. Majaderos y correveidiles, puteros impenitentes, devoradores de presupuestos públicos, estrafalarios sectarios, chulos de tribuna, ratas de hemiciclo, carcoma de nuestra democracia, excelentísimas puñetas al servicio del tirano, repugnantes y asquerosos aduladores, mudos ante el saqueo del erario público. Auténticos hijos de puta todos, al servicio de mentes tan enfermas como sus decrépitas y feas almas” 

¡Cuánta razón tenías amigo mío!  

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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