¡MUY BUENOS DÍAS!
Hoy es el día en el que os acompañamos dos personas en el saludo de la mañana y para la ocasión tengo el honor de contar como nuestro querido amigo El Gitano.
Al leernos os daréis cuenta de que no os vais a encontrar con un meme, ni tampoco con unas letras humorísticas, sino más bien con una pequeña historia, contada a nuestra manera y en la que me he permitido hacer una continuación a lo que nos ha escrito el Gitano, porque si os digo la verdad, como me ha encantado su relato, he decidido hacerlo de esta forma.
También os diré que el título original de la obra es: «Sol italiano», pero si se habla de Castilla y el sol sale en todos los lugares del mundo con mayor o menor intensidad, he cambiado el título siendo este: «Sol italiano, sol español».
Alexéi Butirskiy. Moscú (Rusia), 1974. Obtuvo su Maestría en Bellas Artes en 1998 en la Academia Rusa de Pintura, Escultura y Arquitectura Ilya Glazunov. Representa paisajes urbanos, la vida cotidiana de la ciudad. Juega con las luces y las sombras con una gran habilidad y destreza. Ha realizado infinidad de exposiciones y se le considera como uno de los grandes pintores impresionistas de nuestro tiempo.

«Sol italiano, sol español» Por El Gitano
Ya llegamos padre, bajamos del autobús de línea después de un largo viaje.
No venía por aquí desde que era un niño. Mira: ¿No era aquella casa la del tío José? Y ahí, estaba la tienda de Paco; vendía de todo, y los domingos después de misa íbamos a gastarnos las propinas que nos dabais en chuches, refrescos y cromos.
Creo recordar que por esa calle se bajaba a las antiguas escuelas, que seguramente lleven cerradas desde hace mucho tiempo. Seguíamos avanzando bajo el calor seco de Castilla recordando el pasado.
Las casas no han cambiado papá, pero sí la gente. Ya no ves niños jugando en las calles, ni huele a pan recién hecho; tampoco hay rastro de animales de labranza, ni un gallo que cante al alba o las ovejas de ningún pastor que quemado por el sol iba en busca de un chato de vino fresco para calmar su sed y alegrar su alma.
Me acuerdo del médico, el bueno de Don Julián asomado a la puerta, siempre tan bien vestido, con su maletín preparado por si había una urgencia que atender. ¡Qué gran persona fue y qué hija más bonita tenía! Por cierto ¿Qué habrá sido de ella? De niño me volvía loco, pero nunca me atreví a decirle nada, porque era un poco bruta y nos amenazaba con ponernos una inyección. ¡ Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Qué tiempos!
Te fuiste tan joven, buscando un sueño, y no dejaste de volver todos los años, hasta que la edad y la salud ya no te dejaron. Pues… ¡Ya estamos aquí! Como tú quisiste. Junto a mamá, tus padres y hermanos, en el camposanto, os prometo volver cada uno de noviembre a traeros unas flores y recordar cuán felices fuimos y cuánto os echo de menos.
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«Sol italiano, sol español» Por Mila Soyyo
Es 1 de noviembre, el sol contagia su fuerza con ímpetu madrugador
me aproximo a esa cuesta… ¡Los recuerdos llegan en flor!
Una niña con juguetes, queriendo hacerse mayor,
que mi padre me entregaba, parecía ese doctor
usando el fonendoscopio en mi perrito Tritón
y le daba la cuchara que mordía en un rincón.
Aunque el pueblo era pequeño, muchas risas oía yo
cuando a la calle salías y jugabas a ese churro
media manga mangotero o al escondite burlón.
Por unos momentos miro y te encuentro de refilón
¿Eres acaso aquél Nando al que gruñía con fervor?
Una brasa se ha encendido en mi viejo corazón
atizado por los años, no por mi dedicación.
Ahora soy esa doctora, que siguió tu profesión
y me encuentro al amigo que en silencio quise yo.
Nuestras miradas se cruzan, sonreímos y una voz
se escucha en esta iglesia que a todos nos reunió.
Es el párroco del pueblo mostrando con devoción
su fe en estos momentos donde hay indignación
diciendo con voz quebrada: «Daos fraternalmente la paz».
Al salir de la iglesia, me quedo esperando a Nando.
Un abrazo esperado, inesperado, nada ha cambiado
los niños correteando, papá y mamá a nuestro lado
un espejismo y ahora, una amistad se va forjando.
No sé los años, ni siquiera si el reloj dará mil saltos,
desearía que fuese lento y pudiera seguir ocupando
un lugar en tu memoria o una delicada flor
continuando un destino que la vida nos otorgó.
***
Ahora, tan sólo espero que os hayamos entretenido con unos minutos de lectura. Ya nos contaréis. Expreso mi agradecimiento al Gitano por la intensidad de emociones que ha puesto en su escrito. Extiendo mi agradecimiento a Manuel Artero, por la confianza que nos deposita y su publicación.
Desde vuestra revista digital #LaPaseata os deseamos que tengáis un maravilloso día. El sol, infinito e intocable, nos muestra su cálida luz, el recuerdo de una añoranza inconfesable o un trayecto al lugar donde nació. ¡Feliz cumpleaños, Álvaro dlH! ¡Feliz jueves para todos!
MMB

