
«Es obligación de cada uno de nosotros ser humilde eco de nuestros personajes olvidados, forjadores de nuestra historia, a cuyo olvido debemos resistirnos»
En la revista XXI Legio, en el nº 36 correspondiente al mes de marzo-abril de 2011, dentro de la sección Reportaje apareció el trabajo dedicado a la base española en Afganistán titulado “Españoles en Afganistán, 600 años después Ruy González de Clavijo”.
El tema histórico fue tratado mediante intervención radiofónica en la emisora Es.Radio, el domingo 20 de enero de 2013, en el programa “Sin Complejos”, dentro de la sección titulada “Españoles Olvidados”, en esta ocasión dedicado a «La expedición diplomática de Ruy González de Clavijo a Samarcanda» en la que el autor de estas líneas glosó la embajada diplomática de Ruy González de Clavijo a la corte del gran turcomano Tamerlán, en la mítica ciudad de Samarcanda.
El trabajo había sido recuperado nuevamente en la publicación digital www.elespiadigital.com y www.geoestrategia.eu el día 6 de enero de 2013 bajo el título “La misión española en Afganistán 600 años después de Ruy González de Clavijo” y de la que ahora www.lapaseata.net se hace eco en sintonía con la memoria de nuestros Españoles Olvidados, para remarcar la importancia, como hacen los vecinos de nuestro entorno, y como llevan brillantemente diversas organizaciones y fundaciones culturales al tratar personajes olvidados de nuestra Historia aprovechando las noticias de actualidad relacionadas con la Defensa en los diferentes marcos geográficos del globo para, como disculpa, hablar de soldados, exploradores, científicos, misioneros, etc., españoles que por una u otra circunstancia viajaron o actuaron en esos territorios. Es una buena manera de actuar sobre nuestra memoria colectiva, a la que desgraciadamente los españoles estamos acostumbrados a arrinconar, y abonar mediante pequeños granitos de arena el camino de la recuperación de la verdad histórica y ayudar a cohesionar España. Esta historia que aquí traemos es una muestra de ese compromiso con la Historia de España
Recordemos de nuevo que simultáneamente a la Reconquista de las tierras arrebatadas por los musulmanes, la política castellana dentro del ámbito internacional fue notablemente ambiciosa. Enrique III envió una embajada ante el gran Timur, temido heredero de Gengis Khan, protagonizando un viaje de tres años de duración que desde la península Ibérica, atravesando el Mediterráneo, alcanzó en corazón de Asia Central
Enrique III de Castilla, rey entre 1390 y 1406 y abuelo de la futura Reina Isabel la Católica, había destacado como político de amplias miras porque, conocedor de la dimensión más que continental del territorio conocido, había enviado embajadas al Sultán de Babilonia en El Cairo.
A pesar de las grandes distancias, a Europa llegaban terroríficas noticias de Tamerlán, quien, más allá del territorio dominado por los turcos, había conseguido derrotarles mediante resonantes victorias. Con objeto de establecer relaciones diplomáticas con él, el Rey de Castilla envió a Payo Gómez de Sotomayor y Hernán Sánchez de Palazuelos quienes coincidieron en Angora, actual Ankara, en el año 1402, justo cuando Tamerlán venció al Sultán otomano Bayaceto I, entre 1389 y 1402, en la llanura de Tchibukova.
Aun así, el viaje de los embajadores castellanos continuó y llegaron a ser recibidos por el Gran Tamerlán quien, a su regreso, les añadió su propio embajador, Mohamad Al Qazl El Kesh, con una carta dirigida al Rey de Castilla comunicándole su victoria sobre Bayaceto. Además, llevaba consigo a las princesas húngaras Catalina, Angelina y María, liberadas del poder turco, y otros presentes.

Aquellas lejanas tierras eran conocidas muy superficialmente porque religiosos dominicos y franciscanos predicaban en aquellas tierras desde 1318 en Tabriz, Persia, y cuyo Obispo, Joannes de Galonifontibus, fue enviado también por Tamerlán en julio de 1402 con cartas para los reyes de Inglaterra y de Francia comunicándoles su victoria sobre Bayaceto.
La ‘Embajada a Tamorlán’ es conocida como la crónica del viaje escrita en 1406 por Ruy González de Clavijo cuyo contenido es una relación completa y minuciosa de la embajada que este autor realizó, junto con el dominico Alfonso Páez de Santamaría a Samarcanda ante el rey Tamerlán, heredero de una parte del imperio de Gengis Kan, por decisión diplomática del rey Enrique III de Castilla.
En 1403 el monarca Enrique III ante las noticias recibidas, decidió enviar una embajada al poderoso emir, gobernador, turco-mongol Tamerlán el Grande, que perseguía estrechar relaciones diplomáticas con este gran conquistador para conjurar la amenaza turca, para que amenazara su retaguardia y aliviara su presión en el Mediterráneo occidental. Occidente personificaba una amenaza en la expansión del sultán del Imperio Otomano, Bayaceto I. Al frente de esta expedición marchó Ruy González de Clavijo y un dominico experto en lenguas y culturas extranjeras, Alfonso Páez de Santamaría, quien ofició como intérprete. El viaje se prolongó por espacio de tres años desde la salida de los embajadores.
Con Clavijo viajaron también como parte de su séquito el Guarda del Rey Gómez de Salazar, y Mohamad Al Qazl.
González de Clavijo ‘El Vaginaro’, o el viajero, comienza su viaje en Segovia, de dónde pasó al Puerto de Santa María en Cádiz, de allí partió el 22 de mayo de 1403. La expedición navegó hasta Málaga, Cartagena, Formentera y Mallorca. El 18 de julio, cerca de Strómboli, padecieron una potente tormenta tras la que observaron las ‘Luces de San Telmo’ en lo alto de los mástiles y que fueron consideradas de buen augurio. Navegaron luego hasta Rodas y desde allí hasta Constantinopla, donde fueron recibidos con todos los honores por el Emperador Manuel II Paleólogo, 1391-1424. Después de costear por el sur el mar Negro desembarcaron en Trebisonda y cruzaron por Armenia, Persia y Turquestán, tierras que hoy forman parte de Turquía, Iraq e Irán.
Hicieron escala en las ciudades de Khoy y Tabriz, y pasaron por Soltania, hasta llegar a Teherán desde donde partirán hasta Dagum y Nisapur, donde falleció, el Guarda Real Gómez de Salazar, cruzando la frontera de Turkmenistán y el desierto de Karakum hasta llegar a Bujara, para entrar, dieciséis meses después, el 8 de septiembre de 1404, en Samarcanda, la Perla de la Gran Ruta de la Seda.

En el relato debió intervenir su compañero de expedición Alfonso Páez de Santamaría, pues era Maestro en Teología y conocía el latín y probablemente el árabe, además del italiano, griego y persa. Tales conocimientos se reflejan en los datos recogidos sobre ritos bizantinos y armenios, en el hecho de aparecer como buen intérprete en varios lugares de la obra y en la cultura que demuestra al recoger noticias de la antigüedad grecolatina relacionadas con Paris, Helena, Príamo, las amazonas, Virgilio, Alejandro magno y su batalla contra el rey indio Poros. La autoría de fray Alfonso Páez fue propuesta en 1961 por Cirac Estopiñán.
González de Clavijo el Vaginaro tras su partida, viaje por el Mediterráneo y travesía por tierra desde Trebisonda prosiguió por tierra a través de espacios que hoy son de Turquía, Iraq e Irán, al sur del mar Caspio, para terminar penetrando en la Gran Bukari, actual Uzbekistán, hasta su capital, Samarcanda, corte del famoso conquistador turco-mongol.
Tras su llegada a la corte de Tamerlán, o Tamburec como es llamado en el relato, en septiembre de 1404, fueron recibido por él, quien pronunció las palabras: «Ved aquí estos embajadores que me envía mi hijo, el Rey de España, que es el mayor Rey que hay entre los francos, y son muy gran gente. De verdad que yo le daré mi bendición a mi hijo, el Rey». También se cuenta que, ocupando la delegación china una tarima a mayor altura, Tamerlán la hizo desalojar para asignar ese lugar más importante a Clavijo y su séquito.

En Samarcanda el Gran Tamerlán celebró el ritual “gran quriltai” que tenía por objeto la elección de un nuevo Khan títere que sucediera al anterior muerto tiempo atrás. Asistieron a los fastos numerosas embajadas incluyendo la china y la castellana.
Durante tres meses los castellanos fueron invitados a un sinfín de celebraciones pero repentinamente y sin muchas explicaciones, fueron conminados a dejar Samarcanda sin tener aún la respuesta de Tamerlán a la carta del Rey Enrique III y sin poder ni siquiera despedirse.
En el viaje de regreso, conocieron la razón de la brusca despedida: Tamerlán había fallecido el 19 de enero de 1405 mientras preparaba un enorme ejército que iba a dirigir contra China.

Clavijo presenció la partida del guerrero en su campaña contra China, pero Tamurbec murió en febrero de 1405 antes de entrar en China. Su muerte puso fin prematuro por lo que la embajada castellana no tuvo el éxito deseado. Decepcionado, González de Clavijo, regresaría a Castilla. En los disturbios y purgas desencadenadas a su muerte la comitiva castellana fue asaltada, los bienes y presentes que había llevado para agasajar al mongol fueron incautados y ellos quedaron cautivos en Persia durante seis meses tras los que pudieron continuar su viaje de regreso. Finalmente, llegaron a Sanlúcar de Barrameda en marzo de 1406 y de allí a Alcalá de Henares donde les recibió el Rey a quien desgraciadamente no pudieron presentar resultados positivos de tan ambiciosa embajada, aunque sí un impresionante relato de un apasionante viaje del que salieron con vida.
Tras su viaje González de Clavijo siguió al servicio de su rey, aunque más tarde volvía Madrid donde falleció, siendo enterrado en la iglesia de San Francisco el Grande. La casa de González de Clavijo en Madrid se ubicaba cerca de la Plaza de la Paja y con el tiempo pasaría a formar parte de la familia Vargas y actualmente todavía lleva el nombre de estos últimos.
Comparando con las actuales facilidades de los viajes actuales, debemos reconocer la extraordinaria aventura que supuso aquel viaje a tierras entonces tan distantes, remotas y desconocidas donde también se puede constatar el impacto de aquella embajada castellana pues Tamerlán mandó construir una población a las afueras de Samarcanda que se llamó Madrid y en el observatorio astronómico que levantó Ulug Bek, hijo y sucesor de Tamerlán encontramos un reciente mural alusivo a los embajadores castellanos. Además en el año 2004 se inauguró la avenida Ruy González de Clavijo al lado del Gur-Emir, mausoleo del conquistador Tamerlán, también conocido como Timur, en Samarcanda, actual Uzbekistán.

Tras el azaroso retorno, Ruy González de Clavijo escribiría el memorial ‘Embajada a Tamorlán’ para dejar constancia escrita de las experiencias de aquellos intrépidos viajeros en una de las mejores descripciones del encuentro de dos culturas tan distintas. Atribuida su autoría a Ruy González de Clavijo, aunque hay quien lo atribuye a Alfonso Páez de Santa María, compañeros en la expedición, y redactada probablemente tras el retorno en 1406. ‘Embajada a Tamorlán’ abarca y relata la experiencia que vivieron aquellos intrépidos viajeros desde su partida en Sanlúcar, en mayo de 1403, hasta su regreso a Alcalá de Henares, en marzo de 1406.
En sus páginas vemos Asia desde una mirada europea, y conocemos ciudades como Constantinopla y Samarcanda, fenómenos de la naturaleza, flora y fauna, gentes de diferentes culturas, creencias, ritos, lenguas y razas, que encuentran en su camino, especialmente a Tamorlán y su entorno.
La obra está escrita con un estilo claro y directo, que se hace más vivo y suelto en sus últimos capítulos, incluso buscando la complicidad del lector. La estructura bien trabada y el relato de los hechos y lugares ofrecen gran exactitud, pudiendo seguir el relato acompañado de un mapa, algo poco habitual en los libros de viajes medievales.
Asimismo, el libro incluye interesantes descripciones de costumbres y personajes orientales perfectamente engarzadas en el hilo estrictamente cronológico de la embajada, lo que la hace una obra entretenida y rigurosa y cuyo cronograma podemos apreciar al final.
Refiere curiosidades como cuando en la ciudad de Hoy o Jvoy, Azerbaiyán Occidental, Irán, se encontraron con el embajador que el sultán de Babilonia enviaba a Tamerlán, y que llevaba veinte caballos y quince camellos cargados de presentes, seis avestruces y una rara alimaña denominada como ‘jornusa’ que les maravilló y cuya detalladísima descripción revela que se trataba de una jirafa.
La obra se tradujo de inmediato al aragonés, como lengua diplomática de la época, inglés, ruso, francés, persa y turco, convirtiéndose en el episodio más importante de la diplomacia medieval castellana, hasta el punto de ser, quizás, el único de sus testimonios «que ha llegado a universal conocimiento y que ha alcanzado verdadera difusión», en opinión del historiador M. A. Ochoa Brun.
Esta obra literaria mereció figurar en el Diccionario de Autoridades en la Lista de autores elegidos por la Real Academia para el uso de voces y modos de hablar entre los escogidos para documentar la prosa desde 1400 a 1500.
El relato de los viajes de González de Clavijo hasta Samarcanda entre los años 1403 y 1406, escrito por el propio viajero y recogido bajo el título ‘Embajada a Tamorlán’ es una de las joyas preciosas de la literatura medieval castellana, y es en muchos aspectos comparable al célebre «Libro de las Maravillas» del veneciano Marco Polo escrito casi un siglo antes. Todo ello lo convierte en una obra entretenida y rigurosa a la vez que uno de los libros de viajes de mayor amenidad, interesantes y precisos de la literatura medieval española.
Desgraciadamente es un texto poco conocido, salvo para medievalistas y diplomáticos, debería formar parte de las lecturas obligadas tanto de los amantes de los libros de viajes y de aventuras como de los jóvenes hoy anclados de forma superficial a las redes electrónicas.
Su protagonista principal Ruy González de Clavijo, cuya fecha de nacimiento se desconoce y fallecido el 2 de abril de 1412, fue un madrileños ilustre, Camarero del Rey castellano Enrique III quien le encomendó la tarea de establecer una embajada con la corte de Tamerlán con el objetivo de crear una alianza para combatir a los turcos desde dos frentes estratégicos opuestos.

También debemos de contestar a la pregunta de quién era Tamerlán.
Tamerlán, del persa Timür-i lang, Tamorlán, Timur Lang, Timur Lenk o simplemente Timur el Cojo, más correctamente, Temür, su nombre turco de acuerdo con la grafía moderna, fue un conquistador, líder militar y político turco-mongol, el último de los grandes conquistadores nómadas del Asia Central. Se le da por nacido en Kesh, Transoxiana, Asia Central, el 10 de abril de 1336, 25 Ša’bān, 736, aunque fecha y lugar son casi con certeza inventados y su nacimiento debería ubicarse entre finales de la década de 1320 y comienzos de la de 1330, posiblemente en Samarcanda. Murió en Otrar, en camino a conquistar China, el atardecer del 17 de febrero de 1405,17 Ša’bān, 807.
Este noble musulmán de origen turco conquistó enormes extensiones de Eurasia en poco más de dos décadas. Entre 1382 y 1405 sus grandes ejércitos atravesaron desde Delhi a Moscú, desde la cordillera T’ian Shan del Asia Central hasta los Montes Tauros de Anatolia, conquistando y reconquistando, arrasando algunas ciudades y perdonando a otras. Su fama se extendió por Europa, donde durante siglos fue una figura novelesca y de terror, mientras que para aquellos involucrados más directamente en su trayectoria su memoria, siete siglos después, permanece aún fresca, ya sea como destructor de ciudades del Medio Oriente o como el último gran representante del poder nómada.
Lo que parece aún más sorprendente en un nómada guerrero es el alcance de sus habilidades e intereses intelectuales. No podía leer ni escribir y sin embargo las historias de su tiempo dan cuenta de sus conocimientos de medicina, astronomía e historia de los árabes, los persas y los turcos. Si bien puede esperarse que las historias de los cronistas de su corte presenten una pintura favorables de sus capacidades intelectuales, éstas pueden corroborarse al menos con una fuente independiente: la autobiografía del andalusí Ibn Jaldún, quien encontró a Temür después del sitio de Damasco en 1400-1, y que destaca su notable inteligencia y su afición por la argumentación.
Regreso español a Asia Central en el siglo XXI
Según noticia de prensa de julio de 2010 el general norteamericano David Petraeus confirmaba a la entonces ministra Chacón que el traspaso de poderes a Afganistán comenzaría en 2011.
Petraeus felicitó a la ministra de Defensa, Carme Chacón, por el trabajo realizado por las tropas españolas en las provincias de Herat y Badghis, relacionado con la formación del Ejército y Policía afgana, y la gestión del aeropuerto de Kabul.
El jefe de la misión OTAN reconoció el trabajo de seis meses en los que las FAS españolas habían controlado el espacio aéreo del aeropuerto y señalando que al inicio de transferencia de poder al Ejército afgano, éste sería uno de los primeros en traspasarse. Tras la llegada a Kabul lo primero que hizo la ministra fue depositar un ramo de flores en recuerdo de los 62 militares fallecidos en el tristemente recordado accidente del Yak-42 y cuyo desenlace estuvo trufado de una serie de errores y defectuosa gestión.
Tras la entrevista con el general Petraeus, y visita al Cuartel General de la ISAF, la ministra acompañada del entonces general jefe del Estado Mayor de la Defensa, José Julio Rodríguez, se dirigió a la nueva base española, situada junto a la pista del aeródromo eventual, por lo que viajó a Qala-iNaw, en la provincia de Bagdish, una de las más pobres y desoladas de Afganistán, para inaugurar las instalaciones militares que llevarían el nombre de ‘Ruy González de Clavijo’, antes de partir hacia la posición avanzada de Sang Atesh.
La elección del nombre de la base fue en honor al caballero enviado por el Rey Enrique III para establecer una embajada en la corte de Tamerlán. Esta base fue oficialmente inaugurada por la Ministra de Defensa el 13 de julio de 2010 con el nombre PSB (Provincial Support Base) «BASE RUIZ GONZALEZ DE CLAVIJO».
Se inició su construcción en Septiembre de 2008, momento en el cual se localizó la ubicación. La construcción fue realizada por el Mando de Ingenieros del ET.
Las Unidades desplegadas en esta base bajo mando de Coronel del ET y que más adelante se detallan eran: Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT), Batallón de Maniobra (Infantería), Apoyos (logísticos, sanidad, aeronáuticos, seguridad…) y Unidades para el adiestramiento de las Fuerzas afganas (Ejército y Policía) denominadas OMLT,s (Operational Mentoring and Liasion Teams) y POMLT,s (Police Operational Mentoring and Liasion Teams). Además y como componente civil del PRT se encontraba personal de AECID (Asociación Española de Cooperación y Desarrollo), que se dedicaban al planeamiento y gestión de los proyectos de reconstrucción que España, a través del MAEC, se realizaba en la citada provincia.

Además del contingente nacional se encontraban desplegados en la Base, personal de Organizaciones Civiles (UNAMA: United Nations Assistance Mission in Afghanistan, USAID: United States Agency for International Development,…) y militares de otras naciones (USA…). La capacidad de la Base es de 1500 personas y su superficie abarcaba unos 320.000 m2 y un perímetro próximo a los 4000 metros.
Los cometidos básicos realizados desde esta Base eran: planeamiento y ejecución de las operaciones de seguridad en apoyo a la reconstrucción y gobernabilidad, y colaborar en la formación y entrenamiento de las unidades del Ejército Afgano (ANA) y Policía Afgana (ANP) en la provincia de Badghis.
Sobre la elección del nombre de la base se puede decir que en febrero anterior se comenzó a vivir en la nueva PSB de Qala-i-Naw, en una de sus múltiples grafías, siendo ocupada inicialmente por tropas de montaña quienes habían dado nombre a la antigua sede de la PRT como General Urrutia. Tras el cambio de contingente se suscitó si convenía seguir con un nombre “montañero” o si elegir uno de carácter más genérico.
El Comandante Jefe de Operaciones (CMOPS) encargó a la sección J-5 proponer un nombre para la nueva PSB. La primera propuesta «Base España» iba acompañada de una nota con un artículo de este autor, sobre la figura del propio Clavijo, publicado en febrero de 2010 siendo aprobada finalmente por el TG CMOPS Domínguez Buj la denominación de “Ruy González de Clavijo”, que había partido del TCOL, primer jefe del Batallón de Ingenieros encargado de la construcción de la Base, Javier Alejandre Martínez.
Es una sencilla forma de abordar historias y personajes cuyas memorias duermen cubiertas por el polvo del olvido fruto de la innata desidia española por nuestra Historia.
Cuando se escribían estas líneas en enero de 2013, el contingente español estaba formado por cerca de 1.300 soldados distribuidos entre las bases de Herat y de Qala-i-Naw, en esta última con unas mil personas entre militares y civiles. Más 200 soldados, ingenieros, se habían encargado de la construcción de la nueva base. La ministra remarcó: “Estamos aquí para devolver a los afganos un país con los elementos de seguridad para la estabilidad necesaria y para que desde aquí ninguna organización terrorista pueda de forma impune sembrar el terror”.
La entonces titular de Defensa resaltó también que ese año las fuerzas españolas formarán a más de 2.000 militares y 250 policías afganos. El coste de la base había ascendido a 32 millones de euros acogiendo a los 200 instructores españoles que colaboraban en la formación de las fuerzas afganas. Tras las palabras a los solados destacados en Qala-i-Naw, Carme Chacón se trasladó en helicóptero a la base española avanzada de Sang Atesh ‘Bernardo Gálvez’, donde fue informada por el entonces coronel Bernardi responsable del PRT, de los trabajos que realizan los militares españoles para garantizar la libertad de movimientos en la Ruta Lithium y apoyar las labores de gobernabilidad, desarrollo, mantenimiento de seguridad y mentorización del ejército afgano.

Aunque España inició en enero de 2002 su participación en Afganistán, dentro de la Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia (ISAF), el contingente no comenzó a sufrir ataques directos hasta 2006 y, desde entonces hasta el sufrido el día seis de junio de 2010 se sumaban más de 30 heridos. Además, un total de 90 militares españoles habían muerto en Afganistán, 8 por acción de guerra, 79 en accidentes aéreos (72 en el Yak-42 y 17 en un helicóptero Cougar), 2 en accidentes de tráfico y 1 por infarto de miocardio.
La participación del Ejército de Tierra español en Afganistán comenzó bajo el entonces Coronel Jaime Coll Benejam, al mando de la ASPFOR-I, compuesta por una PLMM, Equipo de Apoyo al Mando, una compañía de Ingenieros, una unidad de Transmisiones, 3 Equipos de desactivación de explosivos, Escuadrilla de Apoyo al Despliegue Aéreo del EA, Unidad de Apoyo Logístico, (AALOG-41), y la Unidad Médica de Apoyo al Despliegue, (UMAD). Llegaron a Kabul el 25 y 27 de enero de 2002 y la misión finalizó el 16 de Mayo.
Las fuerzas terrestres quedaron desplegadas en Kabul; la EADA en Kabul; la UMAD en Bagram; las FAMET en Manás (Kirguizistán). En aquel momento se encontraba desplegada la ASPFOR-XXXI (Fuerza Española en Afganistán, por sus siglas en inglés) organización operativa generada por distintas Unidades de las FAS y Guardia Civil, siendo Tierra quien aporta el mayor número.
La Brigada Paracaidista (BRIPAC) “Almogávares” VI es la Unidad Base para la generación que proporcionaba el grueso de los efectivos.
El Jefe de ASPFOR XXXI era el coronel Luis Cebrián Carbonell. El núcleo principal de ASPFOR XXXI desplegaba en la PSB (Base de Apoyo Provincial, en sus siglas en inglés) “Ruy González de Clavijo”, en la localidad de Qala-i-Naw, provincia de Badghis.
El número de efectivos permanentes era de 1202 y de los que un 4% eran mujeres y un 7 % de la tropa son no nacionales y su principal cometido esa durante más de cuatro meses dar continuidad a la labor de ayuda al gobierno afgano para extender y ejercer su autoridad e influencia en el territorio, facilitando la creación de un ambiente estable y seguro para la reconstrucción del país, participando en la formación y entrenamiento de militares y policías.
Esta misión, realizada por las anteriores agrupaciones, era compartida con los países de ISAF.
Duración de la Misión
El 22 de mayo de 2012 se celebró en el acuartelamiento Santa Bárbara, sede de la III Bandera Paracaidista “Ortiz de Zárate”, en la localidad murciana de Javalí Nuevo, el acto oficial de despedida de la agrupación.
La proyección a la zona de operaciones se inició tras el acto de despedida y durante todo el mes de junio.
La ceremonia de relevo para la operación (TOA) tuvo lugar la mañana del día 14 de junio en la base “Ruy González de Clavijo”, en la que el coronel Cebrián recibió de manos del general italiano Chiapperini, jefe del Mando Regional Oeste de la ISAF (RCW), el guión de la Agrupación, simbolizando la transferencia de responsabilidades.
Cuando se preparaban estas líneas lo que estaba previsto era que la TOA con ASPFOR XXXII se realizase el pasado 11 de noviembre, momento en el que la Brigada de Infantería Ligera “Galicia” VII tomaría el relevo de la Brigada Paracaidista “Almogávares” VI.
Estructura y despliegue
La Fuerza Española para Afganistán, ASPFOR XXXI, tenía su sede principal en la Base Provincial de Apoyo, PSB “Ruy González de Clavijo”, sita en la localidad de Qala-i-Naw, capital de la provincia de Badghis.
Por sus misiones, ASPFOR XXXI se estructuraba en cuatro organismos principales: el PRT (Equipo de Reconstrucción Provincial), el BMN, Bandera de Maniobra «TF Badguis», los Equipos Operativos de Asesoramiento y Enlace con el ejército y la policía afgana, OMLT,s y POMLT,s, respectivamente y, finalmente, de las Unidades de Capacitación y Apoyo, que son las que garantizaban la plena operatividad y cubrían las necesidades de las anteriormente referenciadas.
Formando parte de la agrupación ASPFOR XXXI, también existían elementos ubicados en la Base de Apoyo Avanzada, FSB, «Camp Arena» ubicada en Herat, la capital de la Región. Estaban destacados en dicha base: una Unidad Logística Retrasada (ULOG R) y un Oficial de Enlace (OFEN).
El Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT):
Un PRT era una organización de carácter cívico-militar, capaz de operar en una zona inestable e insegura que, mediante el uso de capacidades diplomáticas y militares busca crear el entorno seguro necesario para hacer efectiva la acción del gobierno afgano, mejorando la situación de la población y facilitando las acciones de desarrollo y reconstrucción. España aporta el correspondiente a Badghis.
ASPFOR XXXI aportaba el componente militar de la estructura de la PRT que se materializa en una Unidad de Protección y Seguridad (UPS), una Unidad de Cooperación Cívico Militar (UCIMIC) procedente del batallón CIMIC de Valencia y una Unidad de Operaciones Psicológicas del Regimiento de Inteligencia Nº 1 con sede también en Valencia.
El componente civil del PRT tenía como misión la identificación, valoración y ejecución de proyectos de gran impacto social y económico que, a largo plazo, repercutieran directamente en la prosperidad de la provincia. Las áreas en las que trabajaba eran principalmente las relacionadas con las infraestructuras básicas, aguas y saneamiento, salud, educación, la mujer, agricultura y la ganadería.
Contaba con una jefatura que recaía en un diplomático de carrera que, a su vez, se constituía en el Asesor Político (POLAD) de la organización cívico militar. Para cumplir con sus cometidos contaba con personal de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores Español.
La Bandera de Maniobra (BMN), Task Force «Badghis»:
La BMN esaba formada sobre la base de la III Bandera Paracaidista “Ortiz de Zárate”, con sede en la localidad murciana de Javalí Nuevo. Tenía como principal misión conseguir un entorno seguro que avalase al pueblo afgano y al resto de actores nacionales e internacionales la ejecución de su trabajo con todas las garantías en el área de Badghis.
Relativo al despliegue de esta fuerza, este Grupo Táctico (Task Force) operaba en tres zonas distintas de la provincia de Badgish: en la zona de Qala i Naw, proporcionando seguridad y presencia, cooperando al control del aeropuerto y manteniendo una unidad de reserva. Así mismo, aportaba la compañía del puesto avanzado de combate (COP) «Bernardo de Gálvez II», en Ludina, y la de la COP «Rickets», en Moqur, donde garantizabala libertad de movimientos a través de las rutas «Lithium» y «Ring Road» respectivamente.
Los Equipos Operativos de Mentores y Enlace OMLT,s y POMLT,s/PAT,s y MAT,s
Los Equipos Operativos de Mentorización y Enlace (OMLT,s) constituidos con personal de la Brigada Paracaidista, Mando de Artillería de Campaña, Comandancia General de Baleares y del Tercio de Infantería de Marina, desarrollaban misiones de encuadramiento, formación, acompañamiento, asesoramiento, enlace y supervisión, del ejército y policía afgana. Todos los términos enumerados para expresar sus cometidos, vienen encerrados en la más amplia traducción del inglés estadounidense; «Mentoring», que es la palabra con que se dictan tales labores.
Su forma de trabajo se basaba en un procedimiento muy sencillo, se trata de aplicar el «Shohna ba Shohna» es decir el «Hombro con Hombro».
Por su parte y, en la misma línea que descrita anteriormente para el ejército, la Guardia Civil aportaba los equipos Operativos de Mentores y Enlace Policiales, POMLT,s que «mentorizaban» al cuartel general de la policía provincial y a los policías miembros de la demarcación.
Al haber alcanzado la policía afgana un grado de formación que se consideraba adecuado, los equipos POMLT,s pasaron a denominarse PAT,s, Equipos de Asesoramiento Policial, pues ya no se requería más formación, aunque, sí supervisión.
Igualmente, la formación de las unidades militares se iba paulatinamente sustituyendo por el asesoramiento, siendo ésta la labor de los Equipos Militares de Asesoramiento (MAT-CS) que se organizaban de forma similar a los equipos de mentorización y que provenían
del Mando de Artillería de Campaña, para en un futuro llegar a la fase final en la que el Ejército afgano asumiese todas las misiones de forma totalmente autónoma.
Las unidades de Capacitación y Apoyo:
Finalmente y junto con el PRT, la Bandera de Maniobra y los OMLT,s / POMLT,s, trabajaban las unidades de capacitadores y apoyo. Un grupo de unidades muy especializadas, necesarias para el cumplimiento de la misión de conjunto. Tales eran, la Unidad de Zapadores, Unidad de Transmisiones, Unidad de Apoyo Sanitario, Unidad Logística Principal, Grupo Aéreo Avanzado y la Unidad de Apoyo a la Base, sin cuya labor no podrían funcionar el resto de organismos anteriormente descritos.
Cualquier misión que se pudiera ejecutar, debía contar con el soporte de estas unidades, dado que se constituían en los apoyos de combate y los apoyos logísticos de combate necesarios para poder actuar con todas la garantías de éxito.
Retos que afrontó ASPFOR XXXI
De entre los objetivos a cumplir por ASPFOR XXXI en el desarrollo de su misión en Afganistán, cabe destacar:
El mantenimiento y ampliación, en colaboración con el ejército afgano (ANA) y la policía afgana (ANP), de la seguridad en la provincia de Badghis.
Continuar con las obras de gravelado en la ruta «Lithium» en dirección a Mangán, facilitando, a corto plazo, la libertad de movimientos entre Qala i Naw y Bala Murgab.
Incrementar las capacidades del ejército y policía afgana en cuestiones de defensa y seguridad, para que sean capaces de asumir sus responsabilidades en los plazos fijados.
Aumentar el apoyo a la gobernabilidad de la provincia de Badghis, impulsando los programas de desarrollo que ya están en marcha, y especialmente el programa estatal de reintegración.
En esa línea el autor de estas líneas dejaba caer que en el caso de que se nombrase alguna base menor o destacamento fueran recordados los nombres de Payo de Sotomayor y de Hernán Sánchez de Palazuelos quienes con menor entidad y con anterioridad habían visitado el territorio y como consecuencia de su informe sería enviado Ruy González de Clavijo como embajador ante Tamerlán, Timur o Amir-Temur.
Tras la invasión turca de la península balcánica, muchos gobernantes europeos, entre ellos el rey de Castilla, consideraban a Amir Temur como un freno de la expansión turca.
Los reinos españoles estuvieron implicados en este proceso mirando con atención los acontecimientos amenazadores en Asia Menor y los Balcanes. En aquella época la más poderosa alianza peninsular estaba representada por Castilla y León en la figura de Enrique III de Trastamara (1390-407). En la víspera de la batalla decisiva entre Amir Temur y el Sultán Bayazid (Bayaceto) en Ankara en 1402 los embajadores castellanos Payo de Sotomayor y Hernán Sánchez de Palazuelos visitaron su campo con orden de conseguir información sobre la fuerza real de Amir Temur.
Fueron los primeros en felicitar a Amir Temur por su gran victoria sobre Bayazid.

Es importante y muy oportuno, como hacen los vecinos de nuestro entorno, y como llevó cabo brillantemente XXI Legio, luego www.elespiadigital.com, posteriormente www.geoestrategia.eu y ahora www.lapaseata.net tratar y recordar personajes olvidados de nuestra Historia aprovechando las noticias de actualidad relacionadas con la Defensa en los diferentes marcos geográficos del globo para, como disculpa, hablar de soldados, exploradores, científicos, misioneros, etc., españoles que por una u otra circunstancia viajaron o actuaron en esos territorios. Es una buena manera de actuar sobre nuestra memoria colectiva, a la que desgraciadamente los españoles estamos acostumbrados a arrinconar, y abonar mediante pequeños granitos de arena el camino de la recuperación de la verdad histórica y ayudar a cohesionar España.
Es obligación de cada uno de nosotros ser, en mayor o menor medida, humilde eco de nuestros personajes olvidados, forjadores de nuestra historia, a cuyo olvido debemos resistirnos.

