(I) Los últimos visigodos: Los negros que fueron blancos. Por José Crespo

A mi amigo y ‘hermano godo’ Ismael Diadié Haidara A-Kutícustodio de un legado
patrimonio de la Humanidad que se conservó a través de los siglos
y fue salvado de la rapiña francesa durante su dominio.
A mi amigo Roberto Llorens con quien comparto amor por nuestra historia en el Sahel.
Tombuctú, según un dibujo de Dubois

«Creemos necesario tocar el tema histórico en lo que afecta a España, como siempre, con episodios prácticamente olvidados salvo para los muy estudiosos»

Mali ha estado ‘de moda’ por diferentes motivos. Creemos necesario tocar el tema histórico en lo que afecta a España, como siempre, con episodios prácticamente olvidados salvo para los muy estudiosos. El año de 1590 marcó el futuro de la Curva del Níger. El renegado Yuder Pachá, Diego de Guevara, conquistó el territorio al frente de un ejército de moriscos españoles al servicio del sultán saadí de Marrakesh Al-Mansur. La lengua de la expedición era el castellano y algunas de sus expresiones pasaron a formar parte del lenguaje coloquial de Tombuctú. Los expedicionarios fueron bautizados “Arma”. Sus descendientes siguen siendo denominados por ese apelativo e incluso existe como apellido en aquella zona de África.

Escribí mis primeras líneas sobre este tema en la Revista Atenea, allá por 2010 tras conocer en Madrid en Casa África a Ismael Diadié. Posteriormente realicé una intervención radiofónica en septiembre de ese año en la emisora Es.Radio, en el programa “Sin Complejos”, dentro de la sección titulada “Españoles Olvidados”, en esta ocasión dedicado a “Diego de Guevara, Yuder Pachá, y los negros que fueron blancos”, para tratar la presencia y legado hispano en la curva del Níger y el Sahel.

Dos años después volví sobre el tema reiteradamente en la publicación digital www.elespiadigital.com, hoy www.geoestrategia.eu y el 2013 para denunciar «La furia iconoclasta de los nuevos almorávides en Tombuctú» y con ello  llamar la atención ante el conflicto desatado por las corrientes yihadistas africanas en la zona del Sahel, que fue dominada por moriscos españoles en el siglo XVI, y que peligraban con arrasar el legado escrito andalusí en la región.

Los últimos visigodos

Debe ser común que un soldado en misión en cualquier parte del mundo lleve consigo antes de partir un sencillo bagaje histórico y antropológico que le permita tratar de igual a igual al otro ser humano que tenga enfrente. Se comete frecuentemente el error de despreciar por retrasado culturalmente al de enfrente cuando muchas veces es inmensamente rico en cultura, arraigo, principios éticos, por no decir en medicina, ciencia, etc.

Siempre que se va a un lugar lejano lo que ofrezcamos debe ser entregado como un intercambio entre iguales, no un regalo del rico al pobre, es el primer punto para empezar una relación fructífera y duradera, conociendo previamente las creencias y las particularidades culturales, vamos… sentido común.

Cualquier español que vaya a Mali debe de conocer que aquel territorio está sembrado de topónimos españoles desde el siglo XVI y que allí se conservan documentos de nuestra historia y que sus celosos guardianes, los menos, se han preocupado de mantener la lengua de sus antepasados españoles, y además en su lenguaje diario yacen cientos de palabras castellanas y aragonesas.

En 1590 se produce un importante acontecimiento que condicionaría todo el futuro de la Curva del Níger.

El cristiano renegado Yuder Pachá, Diego de Guevara, conquistó todo el territorio al frente de un ejército compuesto en su mayoría por moriscos españoles al servicio del sultán saadí Al Mansur. La lengua oficial de la expedición era el castellano y algunas de sus expresiones pasaron a formar parte del lenguaje coloquial de Tombuctú. Los integrantes de esa expedición fueron bautizados como “arma”. Sus descendientes siguen siendo denominados por ese apelativo.

El origen de la denominación es claramente militar y deriva de la voz “al arma” de donde deriva alarma, que es precisamente el grito o voz militar que se lanzaba cuando eran sorprendidos por el enemigo e indicaba que los arcabuceros debían inmediatamente tomar las armas.

Retrato de Diego de Guevara, por Michiel Sittow.

Yuder o Yauder Pachá fue un soldado y explorador nacido como Diego de Guevara en Cuevas de Almanzora, en la actual provincia de Almería, a mediados del siglo XVI y  muerto en Marraquech en 1605.

«Pachá» es la referencia al cargo de pachá o bajá que ejerció en Tombuctú. En inglés se traduce como Judar Pasha y Djouder en francés.

Yuder era de una familia morisca que huyó hacia tierras castellanas y levantinas tras el levantamiento morisco de las Alpujarras (1568-1571), asentándose luego en Cuevas de Almanzora en Almería.

Una incursión turca en el valle del río Almanzora capturó a unos trescientos muchachos, entre los que se encontraba Yuder, siendo llevados ante el sultán Abd al-Malik en Marraquech, próspera capital que acogió a pueblos enteros de moriscos exiliados como los de Órgiva o Tabernas.

Despreciado como todos los llegados al Magreb desde Europa, poco a poco fue avanzando en el escalafón social llegando a sobresalir en la batalla de los Tres Reyes, Alcazarquivir, en 1578, donde murieron los sultanes Al Malek, Al Muttawakil, así como el rey portugués Don Sebastián. Luego sería nombrado caíd de Marraquech. 

Esa palabra árabe, ضى ا ق, qāyd o qā‘id, es el término referente al gobernador o juez de los territorios del Norte de África y Al-Ándalus.

 

Expedición a la Curva del Níger y batalla de Tondibi

Esta victoria reafirmó la hegemonía saadita y permitió al nuevo sultán, Ahmed al-Mansur, acometer un viejo sueño: crear un gran imperio en el África occidental, conquistando el imperio Songhay, sucesor del de Imperio de Malí, la mayor agrupación política conocida en el occidente africano. Sus emperadores controlaban el oro producido en Sudán, la sal y los esclavos. Para ese reino del norte de África no era cómodo aquel grupo de soldados en la corte con lo que lo mejor sería encomendarle la misión de expandir el imperio hacia el sur.

Imperio Songhay

 Al Mansur puso al frente a Yuder Pachá, la historia narra que en octubre de 1590, un ejército hablando castellano, compuesto de 4.000 granadinos, 500 europeos, 60 cristianos, 1.500 caballeros árabes y 1.000 auxiliares con 8.000 camellos llevando las provisiones y el material de guerra partieron de Marraquech y atravesaron el desierto… incluidos 4 cañones andalusíes.

Aquel ejército, el primero que cruzó las dunas del Sáhara con cañones, caballos y arcabuces tenía un sueño: una nueva Andalucía a orillas del mítico Níger, que evocaba las fértiles y añoradas tierras bañadas por el Guadalquivir. Al mando iba Diego de Guevara, un hombre de ojos azules.

Cruzado el Sáhara, y a las puertas de la Curva del Níger, se enfrentó en Tondibi el 13 de marzo de 1591, al este de Tombuctú y cerca de Gao, a 40.000 hombres askia mandados por Askia Ishaq II de Gao. El ejército invasor, mermado a la mitad tras la travesía, se colocó en dos flancos, a la izquierda los andalusíes y a la derecha los europeos. En el centro, Yuder Pachá mandaba el despliegue con la caballería en retaguardia y el río Níger a sus espaldas. El ejército de los askia constaba de 9.000 infantes encadenados, 12.000 lanceros y varios miles de arqueros. La victoria, nada sencilla, fue para los invasores, que contaban con la enorme ventaja de sus armas de fuego, lo cual les valdría el apelativo de «Arma». Ishaq II intentó contrarrestar esta ventaja enviando rebaños de bueyes contra los andalusíes, que sin embargo se volvieron en estampida espantados por el estruendo de cañones y arcabuces.

La conquista hacia el Sur se frenó por los pantanos de lo que hoy es Burkina Faso y, tras sufrir muchas bajas, decidieron regresar a Tombuctú, donde se instalaron. Dado que en la expedición no viajaban mujeres, los jefes se casaron con princesas shongay y los soldados con plebeyas del mismo pueblo, formando así la casta de los Arma, que controló todos estos territorios de la curva del Níger por delegación del sultán de Marrakech de 1591 a 1618 y con capital en Tombuctú. En 1618 lograron independizarse y gobernaron hasta 1737, en que fueron vencidos por los tuareg en la batalla de Taya. El área de influencia de los Arma irradió hacia lugares vecinos: Burkina Faso, Benín, Níger, Senegal, norte de Nigeria, Guinea y Ghana.

Casi un siglo antes, a mediados del 1600, la comunidad recibió a nuevos moriscos españoles de los 300.000 en total que fueron expulsados de los reinos de Valencia, Aragón, Mallorca y Castilla. Entre estos había un grupo de africanos mandingas que habían llegado al levante español, entre 1516 y 1521 a bordo de barcos negreros y que también fueron devueltos a su tierra. Seguramente ellos fueron los que llevaron a algunos de esos blancos hasta sus tierras de origen en Benín.

Gobierno de Tombuctú, regreso a Marraquech y muerte

Yuder se adueñó de la legendaria Tombuctú, capital del Imperio Songhai, en el actual Mali, pero no mantuvo mucho tiempo el cargo. Fue condescendiente con sus enemigos, perdonó la vida de Ishaq II y sólo despojó de sus riquezas a los nobles, respetando las prerrogativas comerciales de la ciudad, quedando defraudado al comprobar la austeridad de la misma. El oro únicamente transitaba por ella, proveniente de minas situadas mucho más al sur. Tras fundar el bajalato, Ishaq II ofreció a Yuder diez mil piezas de oro y mil esclavos si abandonaba la ciudad. Éste estaba decidido a hacerlo, y, al sospechar AlMansur, fue destituido y reemplazado por bajás efímeros provenientes de Marraquech, aunque Yuder siempre mantuvo la autoridad en la sombra.

Regresó a Marrakech en 1598 ó 1599, cargado de mercancías y regalos para Al-Mansur comenzando una nueva etapa de brillantes éxitos políticos y militares. Murió en 1605, en las luchas por el trono que entablaron los hijos de Al-Mansur.

Moriscos españoles

Influencia andalusí en la Curva del Níger

Con la llegada de los «Arma» se estableció allí una insólita comunidad andalusí, de costumbres y lengua castellana, que mantuvo su poder hasta 1737 y preeminencia socio-cultural hasta la primera mitad del XIX, cuando fueron conquistados por la etnia peule. No obstante, los «arma» continuaron desempeñando un relevante papel en la política regional y participaron activamente en los procesos de independencia de Mali.

Hoy los últimos visigodos recuerdan al conquistador que fundó su dinastía, aunque no dejó ninguna descendencia, porque era eunuco, el almeriense Yuder Pachá, y aún hoy se aferran a su origen andaluz, utilizan palabras raras castellanas con el mismo significado con el que las conocemos nosotros como alcaide, alfalfa, alfombra, alpargata, albornoz (albornos), ámbar, bakora (es el fruto de la higuera, que madura por San Juan), bonet, dacsa (maíz en valenciano), garrafa, intelligentsia, net, sabata, sabó, saya, má, aún hoy es una costumbre valenciana decir a los niños pequeños sedientos: «Vols má?», ¿Quieres agua?, en la orilla del lago Faguibin se encuentra el poblado Arma de Ras el-Má, literalmente A ras de agua, habitado por las familias Abad y Tormoz, y entre las mujeres arma, informa el ex vicecónsul honorario español en Benín, abunda el apelativo cariñoso español Nena, Nana, y en algunos otros casos el de Enana, …

Muchas costumbres de los actuales Arma, unas 10.000 familias, nos hablan de su pasado hispano, se sienten diferentes al resto de pueblos del Sahel, por hechos como celebrar la onomástica, el Santo, y no el aniversario, porque su pan tiene forma redonda y le hacen dos cortes en cruz, porqué su arroz, mucho más importante en su dieta y en su gastronomía que en las de los pueblos vecinos, es redondo y corto, del tipo bomba, porque tienen un gran prestigio en los oficios de zapateros, sastres y bordadores, porque no usan sables curvados sino espadas de estilo toledano o marcan sus ganados al fuego, al estilo hispano, y porque las puertas de sus casas tienen formas andalusíes, y, en las señoriales de Gao y Tombuctú, con soportales de piedra, se pueden encontrar escudos heráldicos semejantes a los españoles, no siendo pocos los que tienen como fondo una cruz.

La Mezquita de Tombuctú

Siguiendo las rutas que salen de Marrakech para, cruzando el desierto, llegar el río Níger, tras la huella de los Arma, encontramos oasis y pasos montañosos, con nombres tan hispanos como AKABAR, EL ALBA, EL ALOUS (ALÓS), EL BOUERA, EL OUID… Hasta que, tras quilómetros de dunas y rocas, aparecen LAS HAMADAS, dos elevaciones rocosas, desnudas y despobladas cercanas a Tombuctú, anunciando la inminente llegada a Tombuctú. Allí, en el puerto de KABARA, era y es el destino de muchas caravanas, es donde acabara el viaje.

Otra versión hace a Yuder responsable de la decadencia del espléndido Imperio Songhai, heredero de los míticos reinos de Ghana y Mali, y de lo que era la ciudad más importante económica y culturalmente del África subsahariana, Tombuctú.

Aquellos hombres que procedentes de tierras del Al-Andalus y Sharq Al-Andalus, Reino de Valencia, hace tantos años, tras atravesar el desierto del Sahara, dieron nombre a algunos grupos africanos que se encontraron en su camino por lo que conocemos como África Negra, como el de las etnias los Bobos, los Marka y también la de los Sembla (palabra valenciana que significa “parecido” en castellano) de Burkina Fasso, los Mandés (los mandados, “¡Mande Ud.!”) son «los que dicen: ¿qué quieres que haga yo?», según definición de ellos mismos, se trata de una familia Arma que, tradicionalmente, han sido los servidores de los jefes de la tribu. Los MARKA son de la familia de los Mandés, y se establecieron en Burkina Faso.

Los MARKA de Bona y Los BOBOS encabezaron una rebelión contra los franceses en 1915. También encontramos el nombre de KAZARÉ (Cazaré) quien fue un rey de la tribu Djermabé.

Encontramos referencia sobre el mapa de la palabra “Arma” es el oasis Koussa ARMA, (Cosa Arma).

Cercano a éste, aparece otro oasis llamado KANDIL Bouzou. Son algunos de los topónimos que podemos reconocer en la República de Níger, además de las ciudades de GAYÁ y TABLA. En los alrededores del Lago Tchad, localizamos las poblaciones de MASSAGUET, MASSALASSEF, TOURBA, DOUGUIA, MAÓ (Mahou), KARMÉ (Carmen), BAGA, SOLA, MALA, GANA, etc.

Muchos de estos nombres de pueblos que se repiten en distintos países no puede ser fruto de la pura casualidad, sino fruto del natural nomadismo en estas latitudes, de esta manera se puede comprender y justificar la aparición del mismo nombre en dos o más países distintos del área.

Pero, como los topónimos ARAN, BAGA, BOI, GASSOL, GAYÁ, IBI, MASSA, MOLLÁ y SERÓ que se repitan en Nigeria y en Aragón y Cataluña. También en Nigeria MANDO, BIDA, KANO, KONTAGORA (Cuenta ahora), KADUNA (Cada una), BIU (Viu en Aragón). En Nigeria también encontramos, y no es casualidad, la populosa ABUYA o ABUJA, que no es otra cosa que Aguja.

La ciudad de SEBBA, pronunciada “seba”, está situada en el norte de Burkina Faso (hay otra SEBA en Costa de Marfil, al sur de los montes Toura junto al río Cavalla), en la zona donde se producen la mayo cantidad y mejores cebollas del país. ZEBA es también un apellido burkinabés. Hay también pueblos burkinabeses con nombres como ARBOLE, BADA, BADO, BALA, BARGA, BEN (Ven), BOLA, BON(I)TA, DA, LAGO, LARMANGA, MANGA, MANCA, MAL, NIEGA, LAGO, OURO, PENSA, REGA, REO, ROLLO, SAPO, SERENA, TANTA, TITA, TOMA, TONA, TYARA y YARGA.

En Senegal encontramos BAISSA, IBI, MICHIKA, BAILA, DOMINGOS, MATAR, OURO-AMAT, PODER. En Ghana DOMINGA, KALBA y NASIA. En Togo KAMINA, KARA y MORITA, TOAMN y DOTE. En Argelia HOGGAR, SALAL, TAMANGHASSET. En Chad BOI, MAO (Mahou). Y en Benín los pueblos de AYELO, GAYÁ, KOUNTIAGO, MAHON, MANTA, NATA, SUYA, TAMPOBRE, TIA, TIO, TUYA y los ríos benineses de OLI, NANO, SARGA, SOTA. Palabras todas ellas y muchas más con posible relación andalusí.

Es de suponer que hoy, muchos ignoran el significado y “el por qué” del origen del nombre de muchas de sus etnias y tribus.

Hace tan solo unos años en base a una normalización lingüística, los gobernantes locales españoles decidieron cambiar nombres de siempre como AYELO por el nuevo de AIELO, lo mismo ocurrió en Cataluña con GAYA y MOYA que pasaron a denominarse GAIA y MOIA. Hoy podemos comprobar cómo los nombres que en España ahora son los lugares GAIA, MOIA, AIELO DE MALFERIT y AIELO DE RUGAT, en África perduran en su forma original GAYA, MOYA y AYELO.

En Benin hay apellidos de origen brasileño-portugués como Souza, Almeida, Rodrigues, Gomes, etc… descendientes de familias acomodadas cuyos antepasados eran negros brasileños que actuaron como capataces y traficantes de esclavos.

Con el vicecónsul señor Llorens

Aquel gran ejército asentado en la curva del río Níger hablaba castellano, valenciano y lemosín (hoy catalán), desconocía las lenguas locales como la de los Songhai. Se dirigirían a los nativos con palabras extrañas para éstos, que nos sirven para descubrir que, el nombre, el cometido u orden que les daban aquellos guerreros o sirvientes hispanos originando algunos apellidos africanos actualmente presentes y extendidos por el Sahel, algunos más conocidos y actuales que otros, como:

DA, KANTA, MARKALA, NIEGA, PENSA, REGA, SEGUELA (Ségala o Síguela), TOMA, ZÉBALA (Cébala), DIRÉ, SI, SOY, TUYA, BELLO, FINA, GOLFA, KALBA, MANCA, MANTA, OUID, REÓ, SAPÓ, SERENA, TAMPOBRE, TAPÓ, YANA (llana), YARGA (llarga)…

DIARRA: Di arre!, “en marcha”, para los arrieros o conductores de caravanas.

KONTA: Tú conta!, en valenciano o en catalán, en castellano sería Tú cuenta o ve contando, para denominar a un contador o cambista. KONTA son los pescadores del río Níger que nunca han pesado los peces; «los cuentan por unidades».

KABA: Tú cava la tierra!, para los agricultores.

KARABENTA: Tú ponte cara a la venta!, para los vendedores del mercado. Son los que se dedican a vender el pescado que traen los KONTA

MARIKÓ: Maricó! en valenciano, Maricón en castellano.

BONAGANA: Bona gana! en valenciano, Buen apetito, buen provecho o ¡qué aproveche!.

Hubo otros individuos que simplemente tomaron como apellido su lugar de procedencia en tierras de la península Ibérica (los toponímicos), como los de: AYELO, ALBERIC, BARBER, BASSA, BENIALFAKI, BENIKASSIM, ESTEVE, GANTCHO, GARBA, SALEM, SEGUÍ, SYLLA, TORMOS, PEGO, PINA (N´PINA): en catalán, igual que en ditamarí y berba, significa «El señor de Pina». Cerca de Zaragoza podemos encontrar el topónimo “Pina”, etc. incluso algunos mantuvieron su lugar de procedencia al estilo árabe como los: AL-TOUDELI, El de Tudela en Navarra, ALSAHELI, AL-GRANATI, El de Granada, AL-ANDALOUSI, El de Al-Andalus, AL-TOUDEJIN, El de Toledo, AL-KATI o AL-KUTI, El Godo, y un largo etcétera…

Imperio de Mali

En Benín también hay quienes mantuvieron su apellido de origen hispano o el de la casa donde sirvieron como esclavos, como los que ostentan apellidos del tipo: ABAD, AGUILAR, ALOS, AMAT, AYELO, AZARA, BARBER, ESTEVE, FERRER, GANTCHO, GUERRA, CASTELLÁ, DAVO, DIAZ, GARBA, GARCIA, GOMEZ, LEON, MAHOU, MANSILLA, MASSIA, MÉDRID (MADRID), MENA, MOLLÁ, MONTCHO (MONCHO), MORA, MOYA, ORDEN, PEREGHI, PEREZ, PINA, RODRÍGUEZ, SAP, SASTRE, SEGUI, TORMO, TORO, YOMORO (yo vivo aquí) y otros, apellidos que encontramos con naturalidad en España y por poner dos lugares como ejemplo Cocentaina y muchos pueblos alicantinos.

Guerreros procedentes del Sahel (área africana que, como un cinturón, abarca desde el sur de Mauritania hasta Sudán, pasando por Senegal, Mali, norte de Guinea y Burkina Fasso, Níger, norte de Nigeria y Camerún, y Chad) llegaron a España a finales del siglo XI formando parte del ejército de Yusuf ibn Tashufin, quedándose muchos de ellos a vivir en Sharq Al-Andalus y Al-Andalus.

Según Llorens, en los archivos municipales de Alcoy y de Patriarca en Valencia, se han encontrado escritos que atestiguan la presencia de africanos negros en Cocentaina, entre 1516 y 1521. Algunos eran Mandingas y Peules de Macina, Matina, ambos de Malí. Otros eran originarios de Nigeria de la etnia Ibo, de los pueblos de Calabar, Omon u Ornon. De Ghana eran los de Cape y Elmina (sus castillos constituyen un importante sitio histórico relacionado con el comercio de esclavos), guineanos de la parte oriental de la costa de Guinea, y Brafera, el resto de los conocidos eran de Salminguo, Temin, Tierra Magno y Algarp, allí recibían de sus amos como en otros lugares de la península nombre y apellido de sus amos cristianos Esteve, Seguí, etc.

Ellos o sus descendientes, así como los de aquellos guerreros del Sahel, abandonarían forzosamente Cocentaina, formando parte de los más de once mil (11.000) moriscos que el día 21 de Octubre de 1609, salieron de Cocentaina y su condado para embarcarse en el puerto de Denia o de Moraira, llevándose consigo sus apellidos cristianos, Esteve, Guerra, Seguí, o toponímicos, Ayelo, Alberic, Castella, Sylla, así como sus costumbres y formas de expresarse, hispanoárabe y valenciano, tan propias de sus familias, tras varias generaciones viviendo en estas tierras. Estos mandingas seguramente fueron «los que se llevaron a algunos de esos blancos, moriscos, hasta sus tierras de origen en Benín».

Los pueblos de MANTA, NATA, TAMPOBRE, GAYÁ, Tondi BANDA, Tondi BERI, MOLLA, KASSA, TIA, TIO y TUYA, SUYA… y los ríos OLI, NANO, SARGA, SOTA, se hayan curiosamente en la zona beninesa de mayor concentración de familias con apellidos hispanos. En dicha zona, existe un poblado llamado Tombuctú, en el que sus habitantes afirman que sus antepasados procedían de la ciudad de Tombuctú en Malí.

El contestano Roberto Llorens Reig, residente en la actualidad en Barcelona y que ha vivido varios años en Benín, donde llegó a ser vicecónsul honorario de España, lleva años reuniendo pruebas que muestran cómo hubo moriscos que llegaron a afincarse en el África subsahariana.

La gran expedición.

El señor Llorens supo que en la ciudad de Kandi (Benin) vive actualmente un zapatero llamado Touré que afirma que sus antepasados eran blancos y de la etnia «Arma». Esta ciudad fue fundada en el siglo XVII, por la Sra. TOURE Bana de Kantakpara, que se instaló allí para ofrecer su hospitalidad a las caravanas de los Haousa, según relatos orales recogidos en la ciudad. Lo curioso es que TOURÉ signifique “blanco” en baribá, baatonu y dendi. Amadou Toumani TOURE, es “Arma” y fue presidente de Malí entre 2002 y 2012.

Un miembro de la familia Esteve, Philipe, beninés y propietario de un taller de reparación de bombas de inyección de motores diesel, por supuesto de raza negra como toda su familia le relató una tarde al cónsul de España, señor Llorens, una tradición oral, que a él se la contó su padre, llamado Salustiano, por la que asegura que sus antepasados fueron un día blancos, «venidos del norte, de más allá del desierto, del otro lado del mar».

Otros nombres hispanos ampliamente distribuidos por las tierras situadas entre Costa de Marfil, Mali, Burkina Faso (Djibrill Bassole, ha sido Ministro de Asuntos Exteriores de Burkina Fasso, su apellido es catalán, Bassols) y Benín hablan de una historia remota: la expulsión de España, en el siglo XVII, de los moriscos.

Algunos benineses y de países limítrofes transmiten y mantienen vivos apellidos como Abad, Aguiar, Aguilar, Amat, Ayelo, Bandera, Bonagana, Castellá, Davo, Diaz, Esteve, García, Gantcho, Gómez, Guerra, (lo encontramos en la etnia Berba), Kaba, Kassa, pronunciado como “casa”, León, Mansilla, Manta, Massa, Massia, Médrid, Mena, Montcho, Mollá, Moya, Mora, Mouga, Nata, Ouro, Pereghi, Perez, Pina, Rodríguez, Sap, Sastre, Seguí, Tormo, Toro, descendientes de la etnia Arma, aquellos moriscos expulsados que conquistaron toda esta zona que circunda la curva que el río Níger hace antes de su desembocadura y en la que soñaban encontrar un nuevo Guadalquivir.

Tombuctú.

Así es la historia de tantos cuyos lejanos abuelos eran visigodos de ojos azules. La tradición verbal transmitida de boca en boca y de generación en generación, habla de sus antepasados que eran blancos, “venidos del norte, de más arriba del desierto, del otro lado del mar…”. Incluso encontramos nombres de pila como Salustiano, que no es un nombre africano, ni siquiera, francés.

MORA: “MORA N’Gobi” era hermano pequeño del rey de Kouandé y fue el primer jefe de Tobré, ambos, poblados de Benín. La N’ significa «el Señor de» en ditamarí, en berba, lenguas indígenas de África y en valenciano (Callosa de N’Sarria, Castellar de N’Huch). Gobi, en la lengua baribá, también lengua indígena, significa “dinero”. Así que MORA N’GOBI debió ser Mora el hombre rico.

SEGUÍ: uno de los antiguos reyes de la villa de Tchabé (Chaves ¿?), actual Savé, ciudad de Benin, era “Ola Seguí”, según el libro “Pueples et Royaumes du Dahomey au temps des ancêtres” escrito por el Padre beninés Moulero (pronunciado “Mulero”).

MOUOGA: pronuncian “muga”; palabra vasca que significa “frontera”.

Patrice Mora comerciante beninés procedente de la aldea de TETONGA cercana a la frontera de Benin con Burkina Faso, cuenta el relato que protagonizó uno de sus antepasados cuando vio por primera vez a un hombre blanco: “Sucedió hace mucho, mucho tiempo, en la época en que mi familia vivía más allá de Burkina, en una pequeña aldea junto al gran río. Un día apareció el diablo blanco y todos los miembros de la tribu salieron corriendo excepto un anciano, que le ofreció al forastero pan, sal y agua como símbolo de hospitalidad. Después de que el demonio blanco se hubiera marchado, la gente volvió al poblado y le preguntó al anciano el motivo de su valor: «¿Cómo es que no has huido del demonio blanco?»… «Porque nosotros fuimos blancos cuando nuestros antepasados vivieron junto al gran río…», respondió.

La historia de estos descendientes de españoles está íntimamente relacionada con la epopeya protagonizada por aquellos moriscos que pervive en Mali, en una de las mayores bibliotecas andalusíes protegida y enriquecida por Ismael-Diadié Haidara-Al-Cuti, descendiente de visigodos toledanos con indica su apellido “Al-Cutí”, el godo.

Habib TOURE (en español existen los apellidos Turá, Torné y Tourné similares a éste) de la etnia Arma y Dicko BOULKASOUM de la etnia Peule, corroboran que la presencia de nombres españoles en el Norte de Benin, se debe a una peregrinación a La Meca, organizada en 1495 por el Askia Mohamed, acompañado por su sobrino Alfa Mahmoud KATI. En ella participaban varios millares de peregrinos.

Parte de los peregrinos, unos 2.000, cansados del viaje, decidieron abandonar la caravana y se establecieron en ambas orillas del río Níger entre Benin, Níger y Nigeria.

Alfa Mahmoud KATI era un ilustre escritor andalusí. Primogénito de Ali B. Ziyad Al-Quti (Al-Quti = El Godo) que abandonó Toledo el 22 de Mayo de 1468.

Era un peregrinaje de dos años, siguiendo el mismo itinerario que llevó a Kankan Moussa en 1323 a La Meca. Moussa mandó construir una mezquita en cada alto en el camino que coincidía en viernes. Estos viajes fueron una de las causas que sembraron de apellidos, nombres y vestigios hispanos las rutas de Tombuctú a La Meca.

En la prensa local beninesa podemos leer nombres que nos suenan familiares, como una esquela mortuoria que cita: “La Famille AYELO de Awanou” (en el diario beninés Le Telegraphe. Martes 28 de octubre de 2003, número 381, página 11) que nos llevan a pensar en los pueblos de la provincia de Valencia, AYELO DE MALFERIT y AYELO DE RUGAT.

Existe una famosa cantante beninesa llamada AYELO CASTELLA (en el diario beninés Le Matin Jueves 27 de noviembre de 2003, número 2700, página 79), se aprecian también nombres de pila que son apellidos españoles como Quintana.

El apellido AYELO de Benin es de la etnia Dendi (Dendi significa “de la otra orilla del río”), ¿Quizá el Níger? La lengua Dendi procede del Songhaï y contiene muchas palabras de origen árabe-andalusí.

Didier Beo AGUIAR, joven beninés de la etnia Dendi, afirma que le consta que el primer Aguiar de su familia era blanco y español y proceden de un mismo poblado: Awanou (agua-no). Esta aldea, en la parte oeste del país, está a unos kilómetros de los pueblos togoleses de KAMINA (Camina) y MORITA. En la misma latitud, pero en dirección contraria, hacia el interior de Benín, se encuentran los poblados de SEGUI Logozohé y MAHOU.

En el Sahel hay muchos nombres y pueblos, inequívocamente relacionables con los valencianos; IBI, BENIKASSIM, SYLLA, BENIALFAKI, etc. Además en Benin actualmente hay reyes con apellidos como GANTCHO, BONAGANA y MASSA, así como los linajes: GARBA, SAP, CASTELLÁ y PEREGHI.

GANTCHO es el apellido del Rey Gounou de la comunidad Nikki (Diario Le Republicain nº 828 del lunes 19 Abril 2004).

BONAGANA El Hadj Amadou, es el actual rey de Ouaké, nació el 25 de abril de 1964 en Ouaké (Koundé) en la Donga.

También encontramos dos pueblos africanos como AYERO (en Togo) y AIYETORO (en Nigeria), que podrían ser deformaciones de transcripciones y/o pronunciaciones de AYELO.

En las historias populares beninesas aparece Bio GUERRA, héroe nacional por combatir sin descanso a los colonizadores franceses.
A parte de la popular cantante Ayelo Castella encontramos a Alladatín Orden un actor muy conocido y Bakore Sylla, el mayor empresario del arroz, té y azúcar de la zona.

Atakora es el departamento situado en el noroeste de Benín y donde más se concentran los nombres de origen hispano-musulmán, posiblemente ese nombre sea una deformación de la palabra atacar.

Cercanos a la ciudad de Natitingou, están los pueblos de Molla, Manta, Nata, el río Sarga y el poblado de Tampobre. También hay una selva y un río llamados Sota y varias comunidades más llamadas Banda, Tío, Tuya y Mahou,… la mayoría descendientes de la etnia Arma.

En muchas de estas localidades viven todavía cientos de personas de la etnia arma que siguen siendo zapateros, bordadores y sastres, oficios heredados de sus antepasados andaluces. La ciudad de Kandi, en el departamento de Alibori, también al norte de Benín, fue fundada en el siglo XVII por la señora Toure Bana, que se instaló en el lugar y ofrecía su hospitalidad a las caravanas. En la lengua Dendi toure quiere decir “blanco”.

Las familias Arma tienen sus apellidos unidos al oficio o cargo político que desarrollan en la sociedad.

Así, los Touré son jefes, los Mandés son los servidores (los mandados), los Konta son los pescadores del río Níger que nunca han pesado los peces, sino que los cuentan, los Karabenta se dedican a vender el pescado. Además de los Kazaré, Marka, Bobos, otras estirpes armas con eco valenciano son los Barber y los Sembla.

Además de los apellidos es seguro que el arroz y el trigo que actualmente se consume en Benín proceden también de España, si se hiciesen análisis de ADN del arroz de Malanville, Gao o Tombuctú, y lo comparásemos con el de Valencia, se obtendría una buena información. En aquella época era costumbre que soldados y viajeros llevaran semillas para intercambiarlas o cultivarlas al instalarse en un lugar.

Actualmente los Arma están amenazados por la política de disgregación étnica que ejerce el gobierno de Malí sobre ellos al considerarlos un peligro para la unidad nacional. Muchos viven hoy refugiados en Benín y se reúnen cíclicamente para recordar el glorioso pasado de sus ancestros hispanos, árabes, africanos…

Respecto a los apellidos además de los ya mencionados, existen otros como Aoua (agua); Sacko (saco); Guindo; Pare (padre); Konta (cuenta); Tapó (tapón); Toro; Ouro; León; García; Botón.

Los negros africanos también dieron nombre a estos blancos que llegaban a sus tierras a unos les llamarón Arma, porqué cuando ellos les atacaban los guerreros andalusíes gritaban “¡Al arma! ¡Al arma!”, voz actual de alarma, para de esta manera marcar el nacimiento de una nueva etnia africana.

A otros les llamaron en sus lenguas nativas: Touré, en países francófonos, Touray, en países anglófonos, cuyo significado en la lengua de los Haussa, los grandes mercaderes del Sahel, significa BLANCO.

De esta manera me recuerda el señor Llorens, antiguo Cónsul de España en Benín, cómo en algunas ocasiones durante su vivencia en África, los nativos africanos le llamaron Ba-Toure, o lo que es lo mismo Papá blanco.

Las transcripciones, la fonética, las variedades dialectales, producen cambios y deformaciones en las palabras a través del paso del tiempo. Así se puede entender y observar que en algunos casos, la «I» latina podría haber sido sustituida por la «Y» griega (Silla de Sylla, Ali de Aly…), también la “Y” por la “LL” (Yana de Llana, Yarga de Llarga en valenciano…), lo mismo ocurre con la “K” que se sustituye con la “C” (Kassa de Casa, Koria de Coria…). La dicción afrancesada habría podido afectar cambiando la «E» por la

«A» (Sagui de Seguí) y al revés (Agacher de Agachar).

Con las palabras que contienen juntas las vocales “OU” en la mayoría de veces pronuncian como “U” (Tombouctou de Tombuctú, Moulero de Mulero), pero se dan casos que suena como “O” (Amadou de Amado). En casos también la “H” suena como “J” (Sahara de Sajara, Bahadou de Bajado). En otros casos la “H” es muda, no se pronuncia (Hamaya de Amaya, Hamadas de Amadas). Algunas resultan exóticas palabras compuestas ya citadas como BONAGANA (Buena gana), KEBE (Que bien), DIALLO (Di aquello), DIARRA (Di arre), DIOLA (Di ola), MICHIKA (Mi chica), MOROLABA (Moro lava), SAMASSA (Su maza), TAMPOBRE (Tan Pobre), YOMORO (Yo moro), etc. En el grupo de estas palabras compuestas las hay que cada una de las partes son de lenguas distintas como; SIDIBE compuesta de Sidi (árabe), Señor y Be, Bien (catalán), SOUMARE, Su (castellano) y Mare (catalán), etc.

En el repertorio podemos incluir otras palabras por su fonética, aunque ortográficamente se escriban de diferente manera como KASSA (pronunciada Casa), BAHADOU (pronunciado Bajado), AOUA / AWOUA (pronunciado Agua), AWOUANOU (Agua No) etc.

No se pueden negar las huellas, vestigios y documentos que atestiguan la presencia de los andalusíes y moriscos (S.XIV al XVIII) por todo el Sahel. Algunas de las más de 400 palabras encontradas y que situamos como de procedencia castellana y aragonesa, etc., son «arabismos» que los árabes trajeron consigo a la península Ibérica y que pasaron a enriquecer el vocabulario de nuestras lenguas. Los árabes continuaron utilizando esas palabras en su regreso a África.

De esta manera llegamos a algo tan hermoso como es el origen de las palabras y que como el señor Llorens que me honra con su amistad recuerda con mis palabras en uno de sus trabajos al hablar de los apellidos de blancos y negros o de negros y blancos, “sus viajes en el tiempo y en el espacio y su transformación… Todas las palabras tienen un mensaje, y más los nombres y los apellidos que actúan y sufren como las piedras de un acantilado, a causa del viento y el agua. Unas se desgastan, otras permanecen casi invariables y otras reciben pedazos de arena y piedra que se incrustan generando una palabra nueva.

Desentrañar las palabras y descubrir su origen es una de las pasiones más interesantes que existen para aclarar el rastro de unas personas en su experiencia vital en búsqueda de una vida en otro lugar.”

!Ojalá¡ “In sha’a Allah” Dios quiera, que llegue el día en que esos africanos descubran el significado y el origen de sus apellidos para que ello ayude a estrechar lazos de unión, comunicación, intercambio y vías de entendimiento de doble dirección.

Costumbres

Muchos huyeron hasta países como Benín y Nigeria mientras que el núcleo principal mantuvo su señorío sobre Tombuctú hasta la llegada de los franceses a finales del siglo XIX. El español se siguió hablando en aquella ciudad durante muchos años. La última referencia histórica la encontramos en una carta enviada por el sultán marroquí al pachá de Tombuctú escrito en español. Todavía hoy, muchos descendientes de aquellos denominados armas, los más ancianos todavía saben contar hasta 10 en nuestro idioma y usan con normalidad palabras de origen español que acabamos de citar como alcalde, alfalfa, alpargata, albornoz, garrafa, ámbar, alfombra, bakora, bonet, dacsa, intelligentsia, net, sabata, sabó, saya, má.

Los Arma no llevaban, como el resto de los árabes, el clásico sable curvado musulmán sino la espada recta estilo toledano. Y en Benín, la rama de los Arma todavía luce los colores de sus bubus (túnicas) según el rango que regía entre su antigua casta: el rojo representa a los comandantes; el negro es para la tropa, y los verdes y amarillos están reservados a los mandos intermedios. También, hay algunas tribus en la zona cuyos nombres están asociados al gremio en el que trabajan por la influencia de los Arma. Así, por ejemplo, los Karabenta son vendedores; los Konta, pescadores; los Mandés (servidores).

En la lengua songhay hablada actualmente por unas 700.000 personas perviven más de 500 palabras catalogadas originarias del castellano, algunas asimiladas con las lógicas distorsiones.

Por lo que se refiere a los rituales una de las costumbres sociales que mejor han conservado los Armas es el rito nupcial, idéntico al que se observa todavía en algunos pueblos andaluces, en los que la novia acude a la casa del novio a la grupa de un caballo. Mientras, los parientes de ambos contrayentes protagonizan un juego simbólico en el que se intentan introducir los respectivos estandartes familiares en la casa del contrario.

biblioteca andalusí de Tombuctú

Para profundizar sobre el tema son recomendables tres libros. El primero es RIHLA DE ABANA, relato de un viaje por la curva del Níger y el Sáhara en pos de un sueño llamado al-Andalus según se narra en los manuscritos de Tombuctú. La Rihla de Abana narra la peripecia vital de un hombre que soñaba con conocer el al-Andalus de sus antepasados. Mohamed Abana es aventurero, hidalgo de perfil cervantino y buscador del Conocimiento, personaje imprescindible para comprender la heroica supervivencia del

Fondo Kati de Tombuctú en su singladura por los mares del tiempo. Un clásico y fuente imprescindible para conocer la historia de al-Andalus y Africa. Su autor como no podría ser otro es Ismael Diadié Haidara.

La mítica biblioteca andalusí de Tombuctú, creada por el sabio Mahmud Kati se presentó ante el mundo cuando el siglo XX tocaba a su fin, después de siglos de permanecer en el seno de la familia Kati, descendientes de Alí ben Ziyad, un andalusí exiliado en el siglo XV. Esta importantísima colección de manuscritos era conocida por referencias bibliográficas e históricas, aunque los especialistas internacionales descartaban su existencia, dado que fue dispersada y ocultada en el siglo XIX para protegerla del expolio peule y de los franceses. El Fondo Kati de Tombuctú maravilló a la opinión pública gracias a la odisea histórica que había protagonizado durante más de quinientos años, y sobre todo, por el enorme potencial de fuente histórica inédita que suponen sus más de tres mil documentos.

Los otros dos libros son también de Ismael Diadié, Los últimos visigodos, junto con Los otros españoles, escrito conjuntamente con Manuel Pimentel.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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