Los españoles pueden estar tranquilos, él está bien. Por Antonio de la Torre

Los españoles pueden estar tranquilos, él está bien.

«En la primera visita a las zonas afectadas no faltó una de sus frases, altisonantes y huecas, haciendo una nueva promesa que no cumplirá»

Empezaba la semana con la paradójica celebración, el lunes 18, del Día Mundial de la Prevención de Incendios Forestales  después de la repentina visita del okupa de La Mareta a dos de las zonas devastadas por los incendios el domingo, lo llevaron a Orense y al municipio leonés de Villablino, en un viaje encapsulado, sin periodistas ni gente, muchos días después de que media España fuera una antorcha encendida, en su mayor parte por desaprensivos que ya, en un número que supera el centenar, está siendo detenido o investigado por la Guardia Civil. Allí presumía de la ayuda europea “Probablemente sea el mayor despliegue de la historia del mecanismo europeo de Protección Civil, el que se está produciendo en España, y hay que reconocer esa solidaridad a países como Eslovaquia, Francia, Italia, Holanda o Alemania, que están desplegando no solamente efectivos, que se van a poner a la orden del sistema de Protección Civil español sino también capacidades”. Pero esa Europa solidaria no parece contar mucho con España, o, mejor dicho, con Pedro Sánchez, que no acompañaba a sus colegas que viajaron con Volodímir Zelensky a EE. UU. para reunirse con Donald Trump. Allí viajaron la presidente de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Keir Starmer, el canciller alemán Friedrich Merz, la primera ministra italiana Giorgia Meloni y el presidente finlandés Alexander Stubb. Pero este ninguneo le sirve a nuestro ególatra enfermizo para sacar pecho presumiendo de que su exclusión de la cumbre de Washington le consolida como antagonista de Trump.  

En esa primera visita a las zonas afectadas no faltó una de sus frases, altisonantes y huecas, haciendo una nueva promesa que no cumplirá, y si no que se lo pregunten a los damnificados por la DANA del año pasado en Valencia y, aún más flagrante, a los que perdieron sus casas por la erupción de Cumbre Vieja en la isla de La Palma en 2021 y llevan ya cuatro años malviviendo en contenedores. En esta ocasión la promesa de Fray Perico fue que “…desde el gobierno de España vamos a proponer un gran pacto de estado (bis) para la mitigación y la adaptación a la emergencia climática del país. Lo dice el que decía “No es no. ¿Qué parte del No, no entiende?” y el que levantó el muro contra el único partido con el que sería posible un pacto de Estado. Y como lo de la emergencia climática es algo que le encanta a estas izquierdas seguidistas de la Agenda 2030 que componen el Grupo de Puebla, auspiciada por la ONU, se recreaba con esto: «un pacto de estado frente a la evidencia científica de los efectos de la emergencia climática, que son cada vez más graves y se están acelerando».

Lo que no sé es a qué evidencia científica se refiere porque hay otra que no es menos evidente pero que nunca es recogida por los MMM –Medios de Manipulación Masiva (no confundir con la otra triple ‘M’ de Mujer, Médico y Madre, que también es parte de ese seguidismo calentológico, faltaría más)–, incluso por los considerados “conservadores y liberales” como ABC, COPE y otros más, salvo algunos menores, en los que el mensaje del “clima cambiático” se ha incrustado igualmente a fuego –término que no es muy apropiado utilizar estos día, pero es así. ¿O no es evidencia científica la del Premio Nobel de Física de 2022, John F. Clauser?

Cambio climático

Recordemos, sin ánimo de ser muy exhaustivo en este asunto, que se les cayó lo de ‘calentamiento global’ que utilizaban hasta 2015 porque la Tierra no se calentaba y el mantra se les caía y lo sustituyeron por “cambio climático”, que se les caerá también cuando se “enteren” –lo saben de sobra, pero no interesa que se diga– de que el cambio es una constante desde hace unos 4.500 millones de años, que es la edad estimada de nuestro planeta Tierra. No les vendría mal, aunque hay mucho más, leer esto, a modo de aperitivo, y esto, respecto al “calentamiento” y a la desaparición del hielo terrestre, en máximos hoy en La Antártida y en Groenlandia.   

Y como parece que alguien le ha debido de recordar a nuestro presimiente su dedicatoria a Mariano Rajoy que comentaba la semana pasada, aquello de “¿Qué coño tiene que pasar en este país para que Rajoy pise el barro, para que esté con la gente y con los ganaderos y los agricultores?”, ha repetido visitas el martes, a Zamora y Extremadura, y el viernes, al campo “amigo” de Asturias, una de las tres autonomías que le quedan al PSOE. Pero lo hace en el modo derroche que lo caracteriza y en lugar de hacer todo en un día o dos a lo sumo, seguidos, y movilizar el Falcon una sola vez de ida y vuelta, se organiza tres viajes desde Lanzarote, seguramente para darle las buenas noches a su amada y pentaimputada Begoña, a la que se le complica el horizonte judicial y debe necesitar cariño.

Yo estoy bien…

Y allá que se presentó, por supuesto encapsulado entre un inmenso sistema de seguridad, el estilizado –cada día se le ve más delgado y demacrado– y bronceado vacacionista de La Mareta, en vaqueros y camisa verde monte, oscuro, que debería haberla elegido gris. Pero se decantó por ese verde, no sé si en un guiño a sus amigos de VOX, que tanta vidilla le dieron con su abstención en el asunto del control de los fondos europeos y las dos inútiles mociones de censura para lucimiento triunfal del personaje, y le dan con las críticas al Partido Popular, o un intento de mimetización con el paisaje calcinado, que no impidió el recuerdo sonoro a su santa madre por parte de muchos afectados por los incendios, que entre insultos le gritaban verdades como estas: “Vete a hablar con la gente del pueblo a ver qué siente” o, “Haber venido el 10 o el 11 o el 12, vete a hablar con el pueblo”. El que dijo cuando la DANA de Valencia y Albacete aquello de “El Gobierno central está listo para ayudar, si necesitan más recursos que los pida”, ha estado bastante reacio de nuevo en reaccionar y en enviar las ayudas que pedían desde el primer día Alberto Núñez Feijoo y los presidentes de las autonomías afectadas, pero claro, eran del PP, hasta que el fuego afectó a Asturias, y al enemigo, ni agua, nunca mejor dicho. Pero no importa, lo que de verdad preocupa a la mayoría de los españoles, como se puede comprobar cada vez que el doctor Plagio cum Laude sale a la calle y especialmente desde la huida de Paiporta ante el palo volador de una escoba, es el estado de su Sanchidad y ya se encargó él mismo de tranquilizarnos, “Yo, estoy bien”, nos dijo entonces y parece que ha debido pensar lo mismo tras sus retornos a La Mareta para abrazar a su amada, así que, tranquilos, españoles, él está bien. 

En la Mareta él está bien…

Lo cierto es que ya han ardido unas 400.000 hectáreas de monte en lo que va de año, es decir, 400.000 campos de fútbol, o lo que es lo mismo, media provincia de Madrid, de las que unas 350.000 lo han hecho este verano, y hemos tenido la triste noticia del quinto fallecido por la ola de incendios. Ya veremos en qué queda la promesa y cuando llegan, si lo hacen, y en qué medida, esas ayudas anunciadas y qué condiciones plantea para ese pacto de Estado que seguro que será una trampa para culpar al PP de no apoyarlo y lanzar a su Loro Park contra su enemigo. De momento se limita a pedir lealtad institucional a las comunidades del PP pero no dice nada a las nacionalistas de cuyos votos depende su continuidad en la Moncloa y, posiblemente, un nuevo veraneo gratis total en La Mareta y ahí está el fugado de Waterloo dando su enésimo aviso en esa huida hacia adelante que tan bien les viene a los dos. Carlos Puigdemont ha advertido a su marioneta que “Nosotros decidimos que no haríamos un acuerdo por la estabilidad de la legislatura, la estabilidad se tiene que ganar periódicamente. Por eso digo que, en otoño, quizás, pasarán cosas que no habían pasado hasta ahora, nosotros ya hemos dado bastante tiempo, y hay cosas que tienen que pasar y esta es una de ellas”. Pero será un  nuevo amago y no pasará nada, ¿con quién le iba a ir mejor al nacionalismo que con Felónez? 

Como tampoco dice nada de que la principal causa de estos devastadores incendios tal vez sea la falta de prevención que las políticas ecologistas han venido produciendo durante las últimas décadas, en las que brillan por su ausencia las labores de limpieza y desbroce tan necesarias de realizar en otoño, invierno y primavera para evitar estas catástrofes en su mayor parte intencionadas y no sería descartable que con intereses espurios de ir eliminando zonas de bosques para cubrirlas con instalaciones de energías alternativas.

Recuerdo que existía un organismo que se llamaba ICONA, Instituto para la Conservación de la Naturaleza, que se ocupaba de esa prevención que poco a poco se ha ido descuidando desde su desaparición en 1995. Tenía anuncios como éste, que ponía en valor a los verdaderos artífices de esta labor de mantenimiento: Un agricultor, un ganadero, un peón, un conductor de tractores, hombres del campo español, hombres dispuestos a colaborar cuando el azote del fuego pone en peligro el común patrimonio de la naturaleza. Conviene meditar a quienes debemos la posible conservación de nuestros montes, conviene que todos sepan quiénes son los esforzados colaboradores de ICONA, conviene que todos los ciudadanos se sumen a esta tarea que intenta salvar el futuro de nuestros hijos colaborando con ICONA”. Pero es que estamos en una larga fase degenerativa en la que, a los pirómanos se les llama cambio climático; a los parados, fijos discontinuos; a un beso con toda la pinta de consentido, agresión sexual; a un prófugo de la justicia, socio preferente; a un terrorista, hombre de paz; al comunismo que nos está gobernando, progresismo; y a los que decimos esto, se nos llama fascistas.

La vicetercera…

Y ante esta falta de recursos preventivos y pésima gestión de medios, el Partido Popular va a pedir la comparecencia en el  Senado de tres ministros para pedirles cuentas de la actuación del gobierno central: Sara Aagesen, vicetercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico –no sé muy bien qué tienen que ver ambos cometidos– y que siendo, supuestamente, ingeniero químico, se permite decir que “Quien diga que no al pacto de Estado contra el cambio climático, se va a arrepentir” (recordemos que  sustituyó a Teresa Ribera, que destacó por su ineficacia en la gestión de la DANA); Fernando Grande –es un decir– Marlasca, que sigue siendo ministro del Interior aunque nadie se lo explique, y Margarita Robles, la “pájara” ministra de Defensa, como la llamaba su jefe, que ella sabrá por qué sigue a sus órdenes, aunque las malas lenguas dicen que es una tapada del tándem ZapateroPepiño Blanco

Termino con una pregunta: ¿No será que lo que está fallando es el sistema autonómico, entre otras cosas? Ahí lo dejo. 

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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