
«La corrupción personal, familiar, de partido y de gobierno que pretenden seguir tapando con la bandera de Palestina y Gaza pasa por la humillación de nuestras Fuerzas Armadas»
Siguiendo con el ridículo al que Sánchez somete a España y a la humillación de nuestras Fuerzas Armadas que le importan una higa quiero recodar por un momento que todos estos comenzando por el psicópata, que pervierten el idioma y vociferan gritando y acusando de genocidio a Israel, callan sobre los crímenes sin esclarecer de los terroristas de ETA, aliados del actual gobierno que jamás se han arrepentido ni pedido perdón y con el objetivo de romper España, y más todavía que no tienen ni una palabra sobre el genocidio cristiano cometido en el bando republicano antes y durante la guerra civil de 1936-1939.
No se arrepienten, es más reivindican a figuras como Largo Caballero que aspiraba a ser más comunista que Stalin convirtiendo España en una atea República soviética. A toda esta gentuza de la flotilla de la zumbada-Greta, la Comunista Colau o Barbie-Gaza, y los que la van jaleando comenzando por el ‘dottore cum fraude’ es necesario recordarles que durante la última y sangrienta guerra civil española, en la retaguardia republicana tuvo lugar una persecución religiosa, iniciada antes de la guerra, en la que hubo violaciones a religiosas y fueron asesinados con saña trece obispos, aproximadamente siete mil sacerdotes y frailes, además de un número indeterminado de laicos.
Recordar que en Barcelona hubo hasta una granja de cerdos a la que se alimentaba con los cuerpos de los asesinados. Ya en el año 1931 tuvo lugar, un mes después de la proclamación de la II República Española, la quema de conventos en España donde multitud de iglesias y conventos de Madrid y de tantas otras ciudades de Andalucía y Levante y resto de la geografía peninsular fueron incendiadas, saqueadas y sus tesoros robados incluso llegaron a subastas en el extranjero en manos de anarquistas y republicanos que se convirtieron en pudientes mercaderes.
Se les llena la boca acusando a Israel, mientras que se oculta que en España hubo un genocidio anticatólico que todavía no se ha reconocido formal y oficialmente, lejos de ello se acusa a Franco y se permite a los terroristas violentar con pancartas la Basílica del Valle de los Caídos erigida como símbolo de reconciliación al amparo de la Cruz más grande del mundo a cuyo abandono y demolición aspiran tanto desde el gobierno como desde sus socios comunistas, separatistas y filoterroristas.
La ciudad de Tarragona ha acogido la beatificación de nada más y nada menos a 522 mártires católicos que murieron asesinados durante la Guerra Civil Española, simplemente por mantenerse fieles a su fe y que, además, en muchos casos, lo hicieron perdonando a quienes les iban a asesinar. La implantación de la Segunda República vino acompañada de una brutal persecución religiosa con quema de conventos, expulsión de la Compañía de Jesús y prohibición a las comunidades religiosas de dedicarse a la enseñanza como tradicionalmente venían haciendo y que al cabo de cinco años condujo al estallido de una guerra fratricida de la que el socialismo es responsable.
Los datos están ahí, en tan sólo dos meses tras la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, un número de 142 templos fueron incendiados y arrasados, siguiendo una brutal persecución religiosa por toda la geografía española hasta que se produjo la sublevación militar, aunque la represión continuó en la zona dominada por el gobierno del Frente Popular arrojando cifras terribles: fueron asesinados 13 obispos, 4.184 sacerdotes, 2.365 religiosos y 283 religiosas, muchas de éstas, además, violadas. Estamos ante un genocidio en toda regla, silenciado y ocultado tanto por este gobierno y sus socios, e incluso por gobiernos anteriores como si tuvieran que hacerse perdonar algo.
El número de los canonizados y beatificados hasta ahora son sólo una pequeña parte de los al menos 6.832 mártires, a los que habría que añadir miles de laicos católicos que fueron también asesinados por razón de su fe, de los que 11 de ellos han sido canonizados y 1.001 beatificados, más 1.523 beatificados recientemente. Hablamos de una matanza de tan considerables proporciones durante apenas tres años, por supuesto, que no fue obra de unos incontrolados, como afirman algunos si no que se trata de una salvaje y sistemática persecución religiosa perpetrada con el claro fin de exterminio, bajo el subterfugio del término «evacuación» tan al gusto de estalinistas.
España, en manos de un psicópata, está sometida a leyes sectarias y guerracivilistas cínicamente llamadas “de memoria histórica y de memoria democrática”, que en realidad imponen una amnesia absoluta cubriendo de lodo sobre todo el recuerdo de los crímenes cometidos en uno de los bandos, crímenes movidos exclusivamente por el odio a la Cruz, al catolicismo, el mismo odio que sigue envenenando a una gran parte del actual mapa político español para tratar de tapar las vergüenzas de Sánchez, corrupción personal, familiar, de partido y de gobierno y que ahora pretender seguir tapando con la bandera de Palestina y Gaza.
A Sánchez le importan muy poco los palestinos tanto como las FAS españolas, y si no recuerden aquello de: 《Falta más presupuesto contra la pobreza, la violencia de género…Y sobra el Ministerio de Defensa》, un tiempo en que pensaba que el Ministerio de Defensa «sobra, no es necesario subir su presupuesto», considerándolo como una «pérdida de dinero». Una persona con trastornos mentales y cuyo peor enemigo parece ser él mismo y las pruebas de esos «cambios de opinión que no mentiras» los encontramos en la hemeroteca y sus discursos, ruedas de prensa o entrevistas del pasado.

