
«Son entrañables, y no los considero negacionistas de nada y menos del Gobierno actual que nos trae por la calle de la amargura»
Les planteo un ejercicio muy sencillo. Echemos la vista atrás y perdamos la cuenta del número de plataformas y experimentos nacidos sin éxito para salvarnos del sanchismo o del fascismo.
A mí al menos me salen cuatro o cinco movimientos encabezados por verdaderos iluminados que han conseguido llamar mi atención, más por curiosidad que por devoción eso sí. Y lo que hicieron fueron, son y serán propuestas lanzadas a la sombra de nuestra sobada Constitución por eso chirrían demasiado. Lógico, parlamentan como si fueran catedráticos en derecho constitucional siéndolo alguno seguramente.
Son entrañables, y no los considero negacionistas de nada y menos del Gobierno actual que nos trae por la calle de la amargura o de VOX, puesto que nacen gracias a ellos. Se trata de cuatro gatos muy mediáticos con demasiado tiempo libre, mucha cara y una pizca de talante aunque ese, el talante, sea más propio de prestamistas que otra cosa. Suelen ir con alguna bandera a cuestas a todos los sitios y son capaces de gastarse o pedir lo que no tienen con tal de pegarse unos bolos por donde sea.
Que tiempos en los que se paseaban los “indepes” Castellana arriba ofendidos porque en los bares y tascas madrileñas les ponían las bravas dibujando la rojigualda con el tomate y la mayonesa. Es que en aquellos días no tan lejanos, todos respiramos un escenario político prebélico. El Frente Popular tenía los ojos inyectados en sangre y hoy gobiernan. ¿Qué queda de aquella España agilipollada, y de aquella rabiosa Cataluña asqueada por el «rajoyismo»? Poca cosa la verdad.
Volviendo a las plataformas salvapatrias, las hemos tenido localistas por no llamarlas paleolíticas, apoyadas por algunos partidos muertos en vida que últimamente solicitan la dimisión del Presidente bien sea por Gaza o por la corrupción del PSOE, pero o no lo dejan caer o no evolucionan ni aportan para no desaparecer de la escena nacional.
Interesante, unos y otros siguen pensando desde sus áticos que son sociedad civil y se suben al carro de lo que sea beneficiándose de cuestiones y figuras transversales. Recuerdo así a botepronto alguna de jubilados que además de pedir por lo suyo, también querían que el Gobierno o se marchara o se mantuviese firme. Menudos son.
Son resultado de noches de “bourbon & tal” y gracias a la creatividad de viejos intelectuales, se marcan cartas abiertas para resolver sus problemas de identidad. Ahora que Sánchez se las ha robado, unos y otros creo que lo aman incondicionalmente.
Jubilados y prejubilados eternos de los que de vez en cuando surgen Manifiestos de dos páginas por la libertad. Los acompaña la firma de algún liberal desubicado o de algún socialista flipante de esos que aportan talante a los saraos. Poca broma con estos últimos, pues al final gracias al renombre y prestigio del rancio hijo de puta, lo del manifiesto es lo de menos aunque el tipejo consiga al menos dos intervenciones aseguradas en Trece, Cope o Libertad Digital o por el contrario en RNE, la SER u Onda Cero para promocionar su ultimo bodrio de pensamientos recauchutados. En esto, en lo de los bodrios, los prejubilados también hacen sus pinitos y oye, que un espacio de unos minutillos para hacer su particular crónica de España y, hablar del tema que les ocupa por lo que los han llamado, no tiene precio, ni audiencia me da la impresión, aunque ahí siguen dando la turra.
¿Y por nuestra maltrecha derecha? ¡Ay la derecha siempre revuelta, que cosas! Desde que Abascal reventó el tablero, este ha dejado tantos cadáveres de políticos amateurs en las cunetas que si se juntaran todos ellos sin ánimo de revancha y, sin la intención de recuperar el tiempo perdido y el dinero invertido, igual hasta le hacían daño de verdad. Pero no, son todos clones y se encasillan sin necesidad como liberales en lo económico y conservadores en lo social, como si eso fuera posible en España y mira que se lo tengo dicho. Se proclaman mejores personas a ver si así les perdona el PP y yo, estoy seguro de ello (de que son buenas personas, padres y hasta madres), pues con Sánchez son más demócratas por necesidad que por vocación y por supuesto, igual de fieles a sí mismos que siempre aunque con sus valores y principios siempre intactos e incólumes. Son geniales.
Jueces, abogados, arquitectos, ingenieros, médicos, expolíticos todos, etc, etc… . Héroes sin chofer ni secretaria gratis, esforzados por acabar con la izquierda radical que nos gobierna, con los golpistas secesionistas que sobreviven amenazando y, con la kaleborroka de siempre. Algunos buenos amigos (entre ellos claro) activos siempre de una forma u otra por la causa, su causa. Todos valéis vuestro peso en oro, todos servís para vestir un santo, incluso los que me tenéis bloqueado por haber denunciado vuestros pecados previos a vuestra penitencia actual.
¡Jodíos míos como os añoro! Exactamente como al gato Floro, propiedad de mi vecina. Un DEP por el gato Floro, fallecido recientemente por un golpe de calor ya que no sabemos el motivo. El «mi pobre» se cayó (o arrojó quien sabe) desde el cuarto piso y se ve que había gastado ya seis vidas o algo así por lo gordo que estaba, el caso es que se fue, se fue como dice la canción y los Manifiestos y chiringuitos por la libertad, por España, por las flotillas, por la Sanidad y la Educación pública y así hasta el más allá donde me juego caña y pincho que hace guardia el gato Floro.

Queridos: vosotros tranquilos, si alguno sigue sin integrarse, no será por vuestra culpa sino por esto o aquello, pero bueno, lo importante es seguir en el candelabro mientras a Sánchez le quede mecha porque si no en qué consiste la vida, ¿en quedarse en casa o en trabajar? Ni de broma.
Y alguien se preguntará… ¿pero qué le ha hecho este hombre con lo bueno que es? ¿A mí? Nada. Solo recuerdo que al principio cuando llegó a la vida pública, le recordé por twitter a lo que se había dedicado y en qué se había ocupado con el montaje de la primera sede. Lo qué sucedió se queda para nosotros, los que lo sabemos, sus bloqueados pese a coincidir ideológicamente en casi todo.
Dedicado al grupo fiscal de los salvapatrias, expolíticos y demás fauna deseosa de volver a serlo.

