Premio Nobel de la Paz y Dia de la Hispanidad (Fiesta Nacional). Por Antonio de la Torre

Premio Nobel

«No se entiende, aunque nos sorprenda, que el presimiente del desgobierno no haya tenido tiempo hasta el momento, que se sepa, de felicitar a la galardonada»

Terminaba mi artículo del domingo diciendo que “El premio (Nobel) fue a parar a la venezolana María Corina Machado… y que no tengo muy claros sus merecimientos…”. Por supuesto, no seré yo el que niegue la gran campaña electoral que esta señora desempeñó el pasado año en Venezuela y su valor para disputar las elecciones a un rival como Nicolás Maduro. Sin duda, ella fue la auténtica vencedora de unas elecciones manipuladas y, más que presuntamente, robadas, pese a que el candidato a la presidencia por su partido, Plataforma Unitaria Democrática, fuera Edmundo González, que acabó en España, mientras ella permanecía en su país, aunque en domicilio desconocido a la vista de cómo se las gasta el amigo de Zapatero, Iglesias y Sánchez.

No alcanzo a valorar la acción de paz que pudo hacer doña Corina, que, en definitiva, debería ser lo que se valorara para conceder el Premio Nobel de la Paz, aunque no sé muy bien lo que valora el Comité que otorga ese premio, si tenemos en cuenta algunos de los galardonados, tales como la propia ONU (2001), 75 guerras de cierta importancia desde su creación en 1945 y ni un acuerdo de paz en su haber; Al Gore (2007), impulsor y vividor del famoso calentamiento global y cambio climático, dos falacias en el sentido que él lo defiende, pero de gran rédito personal o el expresidente Obama (2009), recién llegado al gobierno de los EE. UU., que no pudo disimular su extrañeza al reconocer que no había hecho nada para merecer ese premio.

Premio Nobel de la Paz y Dia de la Hispanidad

Pero dicho todo lo anterior, tampoco son de recibo las reacciones de la izquierda española de Podemos, desde el que su fundador se adelantaba diciendo que Para dárselo a alguien que lleva años intentando dar un golpe de Estado, mejor que se lo den a Trump o a Hitler a título póstumo”, o su actual secretaria general, Ione Belarra, que llegaba a la ofensa personal al acusar al Comité del Nobel de la Paz de “premiar golpistas y criminales de guerra”. Tampoco se entiende, aunque nos sorprenda, que el presimiente del desgobierno no haya tenido tiempo hasta el momento, que se sepa, de felicitar a la galardonada. Tal vez, unos y otro no quieran que se pueda enfadar el amigo venezolano de Zapatero.

«No hay gobierno que no pueda acabar con la delincuencia. Si no lo hace, es porque la delincuencia forma ya parte del gobierno»: Bukele

Entiendo yo, que, si se quería otorgar el Nobel de la Paz a un dirigente sudamericano, tal vez se podrían haber fijado en Nayb Bukele que sí que ha conseguido auténticos logros desde su llegada a la presidencia de El Salvador en 2019 y sembró paz y orden en su país, con una considerable reducción de la delincuencia. Claro que esta no deja de ser mi humilde opinión, que no pretendo que se comparta, y que no tengo duda de que la premiada, sin haber hecho mucho en ese campo, sí hizo bastante más para merecerlo que los tres “colegas” antes citados y seguramente que muchos otros de sus predecesores.

Celebración del Día de la Fiesta Nacional

Tampoco pude extenderme mucho sobre la celebración del Día de la Hispanidad, regulado por ley durante uno de los gobiernos de Felipe González (1987) como el Día de la Fiesta Nacional, aunque creo que la celebración de tal fecha de trascendencia mundial estaría mejor representada por lo que organizó la Comunidad de Madrid  una semana antes con determinados actos y una Cabalgata de la Hispanidad con más de tres mil participantes en representación de veintitrés países hispanos por la Gran Vía. No digo tampoco que sobre la representación de las Fuerzas Armadas el Día de la Fiesta Nacional, pero no más que eso, una mera representación, porque ya tienen nuestros Ejércitos su día de celebración particular en torno al 30 de mayo, festividad de San Fernando y Día de las FF. AA. precisamente. Al hacerlo así parece una doble celebración militar, pero también es sólo mi opinión, claro.

De lo que sí tuvo tiempo Fray Perico el viajante fue de compartir un particular vídeo publicitario en el que mezclado con imágenes seleccionadas al más puro efecto progresista iba dejando su no menos particular mensaje: “Siento orgullo de ser español, orgullo de una cultura y de una diversidad que nos hace especiales, orgullo de ser uno de los países referente en servicios públicos –no sé si se referirá a RENFE, Red Eléctrica o a la prevención de incendios y desbordamientos, por citar sólo los más destacados por su “calidad”– y que se moviliza por los derechos sociales y las causas justas, orgullo de un país con memoria, pero sobre todo con futuro –parece que poco halagüeño para su familia, sus segundos y su fiscal, por cierto–. España es la suma de las grandes y las pequeñas cosas. Por todo lo que somos, feliz Fiesta Nacional”.

Un mensaje, por cierto, en el que, curiosamente, no dice una sola vez la palabra Hispanidad y en el que rezuma su muro polarizador, como decía esta mañana en su editorial de COPE Jorge Bustos: “Diversidad, servicios públicos, memoria histórica. Y el problema no es tanto lo que ensalza como lo que silencia. Salen unos manifestantes propalestinos, pero no sale la familia real. Sale el ejército, pero apagando un fuego, nada de misiones OTAN. Sale la selección, pero la femenina, a ver si se va a colar Dani Carvajal, que no le saludó la última vez. No hay ninguna referencia a la unidad de España, que es el fundamento mismo de la Fiesta Nacional. Tampoco hay referencias a la lengua castellana que compartimos con las naciones de Hispanoamérica”. También tuvo tiempo, pese a llegar con la hora justa para recibir a la Familia Real y hacer colocar la tribuna de autoridades lo más lejos posible del pueblo que asistía al desfile, de escuchar los silbidos, insultos y recuerdos a su santa madre que son habituales desde hace siete años 

Y tampoco tuvo tiempo para quedarse en el Palacio Real tras la recepción de la Familia Real y el saludo protocolario, a lo que, por cierto, volvió a acudir sin Begoña Gómez, a la que desde que está inmersa en su ‘pentainfierno’ judicial enseña poco, para compartir los tradicionales corrillos con invitados y periodistas. El pretexto que puso parece que fue que tenía que viajar a Egipto para hacerse la foto conmemorativa del acuerdo de paz entre Israel y Hamás. ¿Qué hubiera hecho Donald Trump sin la presencia del mandatario español, al que días antes invitaba a salir de la OTAN? Por cierto, que, por si no reparó en el detalle, ese acuerdo de paz lo ha logrado el presidente de los EE. UU, pese a que su ridículo y uniformado ministro de Exteriores Albares se esforzara en vendernos el ‘papel fundamental’ de España en el mismo. Pero este asunto de Gaza, los posibles errores de algunos políticos ausentes en la tribuna el Día de la Fiesta Nacional y lo que ocurra hasta el sábado, con la presencia o no ante el Supremo de Ábalos y Koldo y sus destinos, lo dejaremos para el fin de semana.

 

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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1 comentario

  1. Juan Luis Márquez Navarro

    No todas las ausencias son lo mismo. Algunas son razonables otras por odio. Un abrazo.

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