
«Sabemos que la mentira se ha hecho mendacidad en el mezquino Pinóchez que se ha ganado con creces el apelativo de mentiroso enfermizo»
Los amigos lectores que me siguen, saben que llevo años refiriéndome a Pedro Sánchez como “Presimiente” –esta vez, y sin que sirva de precedente, lo escribo con mayúscula, para resaltar la condición, no la función, ignota hasta hoy, después de más de siete años– porque, desde su tesis doctoral regalada y, en buena parte, copiada; su “Si pactara con Podemos no podría dormir, como el 95% de los españoles”; su “No pondré la gobernabilidad del Estado en manos de los que lo quieren romper”; su repetido “Con BILDU no vamos a pactar, si quiere se lo repito cinco veces… o veinte”, y un largo etcétera de mentiras cuya sola enumeración harían de este artículo un tratado de la mendacidad, se ha ganado con creces el apelativo de mentiroso enfermizo, dentro de esa Triada Oscura de psicópata, narcisista y maquiavélico, sobradamente acreditada.

Decía en mi último artículo que “Tampoco se entiende, aunque no sorprenda, que el presimiente del desgobierno no haya tenido tiempo de felicitar a la galardonada” y el susodicho felón cayó en otra de sus habituales mentiras en su entrevista en el medio amigo la SER, con su fiel Ángeles Barceló, a la que entre otras cosas le decía: “Yo no comento nada sobre los Premios Nobel”, y se volvió a «coger antes a un mentiroso que a un cojo». En cinco minutos, las redes y los medios recogían las veces que lo había hecho, seis en total, tres antes de llegar a la “presimentira” y tres después.
En 2014 a Malala Yousafzai y Kailash Satyarthi, “luchadores contra la opresión de niños y defensores del derecho a la educación”. En 2015 al Cuarteto para el Diálogo Nacional Tunecino por su papel en la consolidación de la paz. En 2016 envió su “reconocimiento y cariño” al presidente colombiano Juan Manuel Santos por el acuerdo de paz con las FARC. En 2018 a Denis Mukwege y Nadia Murad por su compromiso contra la violencia sexual en conflictos armados. En 2019, al primer ministro etíope Abiy Ahmed Ali por poner fin al conflicto fronterizo con Eritrea. Y en 2020 al Programa Mundial de Alimentos de la ONU por su labor humanitaria durante la pandemia.

Es curioso que se dejara en medio, en 2017, la felicitación a la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares por la llamada de atención a sus catastróficas consecuencias, siendo tan enemigo de todo lo nuclear, energía incluida, y que omitiera a los premiados entre 2021 y 2024, que dejo para el análisis del lector para no extenderme más en esto. Al final no queda claro si no felicitar a la líder venezolana ha sido porque le pudiera disgustar a su ahora mentor chino-venezolano Rodríguez Zapatero o a su benefactor en la Internacional Socialista, el mismísimo Nicolás Maduro, no sea que revele algún secretillo que pueda tener suyo o de los suyos, que tanto monta.
No fue la única mentira que dijo, o media verdad, que al fin y al cabo es una forma de mentir dos veces –“Dijiste media verdad. Dirán que mientes dos veces, si dices la otra mitad”, decía, creo, Antonio Machado–, por tratar de echarle un cable a alguno de sus compañeros de la Banda del Peugeot y de la PSOE, esa mafia cada día más La Rosa Nostra, como la llama Jorge Bustos en COPE: “Yo, como secretario general del Partido Socialista, no tengo…, no era algo habitual en mí –los titubeos y circunloquios demuestran que también se pone nervioso por muy profesional de la mentira que sea este mendaz y mezquino personaje–, pero seguro que, en alguna ocasión, pues, he tenido ese tipo de… de liquidaciones de gasto. Sí, lo importante es que sea legal, no es tanto si es un dinero en efectivo o no, si es acorde con la ley de financiación de partidos políticos. Y en ese caso tengo que decirle que claramente es así”. Y todavía rizó un poco más el rizo al decir que “no hay nada raro en que las empresas te paguen gastos con dinero en metálico”.

No se debía acordar de que fue su gobierno el que prohibió por ley (julio 2021) transacciones de más de 1.000€ en efectivo, rebajando sensiblemente el límite de 2.500€ que estableció el gobierno del PP en julio de 2012. Tampoco, de lo que le decía a ese mismo medio, hace no mucho, respecto a los sobres de Luis Bárcenas: “Los líderes del Partido Popular, los líderes del partido que gobernaba el país entonces, lo que hacían era engrosarse sueldos más sobresueldos, algunos en A y otros en B. Y yo creo que, desde el punto de vista de lo que representa la democracia y la ejemplaridad, más allá de lo que sea legal o no legal, hay un concepto que es el de la ejemplaridad”.
O sea, que las “chistorras, soles, lechugas y folios” de los que hablan sus tres compañeros y alguna cónyuge que otra, deben ser “ejemplares” para el que ya aparece en algún sitio como más que presunto Número Uno de la trama. Un número uno que tiene a su segundo número dos, Santos Cerdán, en Soto del Real, y al primero, José Luis Ábalos, y a su ayudante, Koldo García, que siguen durmiendo en casa después de sus últimas comparecencias ante el magistrado Leopoldo Puente en el Tribunal Supremo, pese al “estupor” que manifiesta el juez en su auto por que el colocador de “sobrinas” desvalidas en empresas públicas siga como diputado, escaño que disfruta con todas sus prebendas, aforamiento, sueldo, dietas, etc., gracias a que su jefe lo colocó como número dos en la lista al Congreso por Valencia en las elecciones generales de 2023, pese a haberlo cesado dos años antes de manera fulminante, sin duda, por haber conocido lo que se estaba preparando de las distintas tramas.

Por cierto, que el estupor del juez ha causado estupor al gobierno y afines socialistas, en particular a la “marioneta” que preside el Congreso, Paquita Armengol, y a su Letrado Mayor, Fernando Galindo, “un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo”, que le recuerdan al magistrado Puente –Puente el bueno– que los jueces están para cumplir las leyes y no para opinar, o algo así. Estupor que comparte también el líder del PP, Alberto Núñez Feijoo, que también produjo estupor al cambiar de morfología el sustantivo: “La inmensa mayoría de los españoles comparte el estupor, por utilizar un adjetivo, que creo que es muy correcto, del auto, de ver cómo, (de) las tres personas que encumbraron al señor Sánchez, una declaró ayer, otra lo hará esta mañana y la tercera está en la cárcel”. Así que vamos de estupor en estupor y tiro porque me toca, mientras diferentes medios continúan mostrándonos fotos de esos sobres y bolsas de plástico con fajos de billetes de distinto valor, incluso en el despacho del exministro, con la curiosidad de que ese trasiego de billetes, controlado por Koldo García, que le pagaba todo, viajes, pensiones al hijo, caprichos con “sobrinas”, etc., permitió a Ábalos no retirar ni un solo euro en efectivo de sus cuentas durante al menos tres años, entre 2018 y 2023.
Y pese a todo, para continuar con el estupor, escuchábamos a nuestro trilero mayor del reino decir en la última sesión de “control de la oposición”, porque al gobierno no hay quien lo controle, que: “Yo creo que el nuestro es un gobierno (sic), es uno de los gobiernos más decentes, más estables y más eficaces de Europa. Lo demás son bulos, son mentiras, son insidias”. Lo dicho, vivimos en el estupor continuo y permanente.
También mintió sobre su brevísimo contacto, 11-12 segundos exactamente, zarandeo y palmaditas incluidos, con Donald Trump en Egipto, donde se apuntó para la foto –esta vez no se desmarcó del grupo como en la última Cumbre de la OTAN en La Haya– por la invitación de su presidente, Abdelfatah el-Sisi. Según nuestro trilero, en Egipto recibió el «reconocimiento unánime por el papel de España para acelerar el proceso de paz”, cuando lo que en realidad escuchó fue que Trump se dirigió a los más de veinte líderes mundiales reunidos en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij con estas palabras: “Ustedes son amigos, son grandes personas, pero hay un par que no me gustan particularmente, pero no les diré cuáles, algunos no me caen bien para nada, pero nunca sabréis quién, o sí”. No hace falta ser un lince para saber quién era uno de los dos.

Lo cierto es que, Donald Trump, a su vuelta a Washington, acusó a España de ser «insolidaria e irrespetuosa con los socios de la OTAN, al negarse a subir el gasto militar como el resto de aliados”. El mismo Trump que hace unos días le decía al primer ministro finlandés que se debería expulsar a España de la OTAN, decía desde el Despacho Oval que “Estoy muy descontento con España, son el único país que no ha subido su cifra al 5%. España lo está haciendo muy bien gracias a nuestras espaldas, así que no estoy contento con España. España obtiene protección y ellos saben que están en medio de todos, así que les van a proteger automáticamente aunque no les quieran proteger”. Y fue un poco más lejos en su amenaza al referirse a posibles aranceles para España: “Están protegidos automáticamente, incluso si no quieres protegerles, por su ubicación. No importaría si dijeras que no vas a protegerles, porque están bastante protegidos ¿sabes?… De hecho, estaba pensando en darles un castigo comercial, a través de aranceles, por lo que hicieron, creo que tendrían que ser castigados, sí”. Ello, pese a que Trump sabe muy bien que su amenaza directa se queda en nada porque España pertenece a la Unión Europea, que es la que negocia en su conjunto las relaciones comerciales, pero no parece muy inteligente ni recomendable crearse un enemigo como los EE. UU. –además de Israel– por mucho que nuestro desgobierno se ponga de perfil ante estas manifestaciones, sin valorar que tal vez no nos pueda aplicar un arancel directo pero sí lo puede aplicar a productos en los que España lidere el mercado, como por ejemplo aceite o aceitunas. Menos mal que Trump está más ocupado con Venezuela, China y Putin.

Pero ahí está nuestra vicesegunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que le envía un recado al presidente Trump: “El castigo que nos quiere profesar (sic) a los españoles, le va a salir muy caro a los norteamericanos”. Me imagino al histriónico presidente americano temblando por la amenaza de vuelta, pero por mucho que leo las seis acepciones que recoge el DRAE del verbo profesar, que no copio para no alargarme, pero que invito a consultar, no consigo saber a cuál de ellas se refiere esta “profesa” de la ignorancia, que también causa estupor que haya podido llegar a ministra y más que siga siéndolo.
Y no menos estupor produce la nueva encuesta del fiel José Félix Tezanos, que anima desde su Centro de Invenciones Sánchez –antes de Investigaciones Sociológicas–, dándole quince puntos de ventaja a la PSOE sobre el PP e inflando a VOX para temor de la borregada socialista votante, de la que sólo cabe decir que de ser, ya no cierta, sino próxima a la realidad, tendríamos convocadas elecciones generales. Pero ya sabemos que la mentira se ha hecho mendacidad en el mezquino Pinóchez y sus adláteres.

