La Pintura de los días por Mila Soyyo: Hoy, «Puente entre galaxias»

¡MUY BUENOS DÍAS!

Jueves, mediados de semana y letras por descubrir en esta fantástica obra donde el tiempo se nos para y os tengo que decir: Cuento con la participación de nuestro entrañable Guirong Fu gran amigo de esta revista digital y compañero en las lecturas de sus artículos, cuyo sarcasmo y picaresca  es conocida en estos lugares, así como su conocimiento en psicología de la que nos hace muestra en su staff. Por cierto,  hoy se ha explayado.

Bryan Larsen.  Salt Lake City, Utah- 1975. Pintor realista, figurativo. Siendo niño, dibujaba y pintaba, a la vez que sentía una gran atracción hacia las matemáticas y las ciencias. Se formó como ilustrador y como ingeniero mecánico, no dejando su pasión por las Bellas Artes En sus pinturas, combina las formas arquitectónicas con las formas humanas, sin perderse los detalles y la extraordinaria belleza en cada representación.  Su obra se encuentra en colecciones de arte privadas de todo el mundo.

Bryan Larsen :»Puente entre galaxias» Óleo sobre panel de aluminio 45,72 x 60,96 cm

‘Puente entre galaxias’ Por Guirong Fu

Sin nuestros amigos los libros, ¡cuán poco mundo conoceríamos!

Y sin embargo, gracias a ellos, ¡parece empequeñecerse el propio universo!

Como dijera el poeta Paul Éluard, «Hay otros mundos, pero están en éste.»

 

La jovencita acaso ignore la sentencia; pero, a cada nueva frase que lee,

su burbujeante mundo interior resplandece con renovado color y un pelín más se engrandece.

 

«¿Sólo un pelín?», se quejaría la niña, que siempre más quiere y espera.

¡Cómo si fuese simple arena de desierto otro pelín de conocimiento

o un gramo más de intelecto que añadir a nuestra frágil sesera!

 

Eterno el Universo se nos antoja y tan amplio que parece no tener fin.

Y si acaso hay mano que lo acoja, será la misma que el hombre nombra

cuando en sí mismo a Dios siente latir;

ese Dios En Todo que a cada alma sutilmente arropa 

cuando el frío de la muerte siente ya cerca de sí.

 

La jovencita, empero, no ve sino vida en torno a ella

y se aferra a cada nimio detalle con el más vivo asombro.

Poco le importa la lejanía o nombre de cualquier estrella:

siente fluir un universo entero en la incesante corriente de su cerebro,

y no le bastara, para aprehenderlo, tener siquiera mil ojos.

 

Habita, ella, esa exaltada edad  en que parece caberle a uno dentro

más de lo que intuye puso Dios en la infinitud el firmamento.

Y he ahí el milagro que El Azar de la Vida nos quiso regalar,

con todo ‘lo malo’ y con todo ‘lo bueno’.

 

Ojalá aprendamos algún día, mientras la luz del sol y de Dios nos guía,

que a nadie, ese milagro, se le debiera jamás negar:

¡Quién, de nosotros, eternamente para sí no lo querría!

¿Y quiénes somos nosotros, trémulas lucecitas, para pensar

que no merecen luz humana ni divina alguna… ‘los demás’?

 

La jovencita juega como con estrellas o tenues luces imaginarias,

siendo así que por encima de su cabecita una infinita luminaria

 

hace visibles todas aquellas cosas  que sus suaves manos podrían fácilmente acariciar…

 

Ella, empero, a su primaveral y feraz edad, prefiere sentirse acariciada por sus sueños, como si fuesen, ellos, la más hermosa y tangible realidad.

 

¡Hay, sí, en Dios, tantos y tantos Universos, que ya ni Él mismo se toma el cuidado de contar!

 

Y sin embargo yo siento que Dios querría que ni uno solo de ellos se le pudiera eternamente escapar.

¡Sueña, niñita, sueña! Medita… o dormita; que Dios siempre estará a tu lado, al despertar.

‘Puente entre galaxias’ Por Mila Soyyo 

Cogí un libro entre mis manos cuya magia me mostró 

que ser niña es privilegio, ser mujer es bendición. 

Y caí rendida ante tal acción,  volé tocando el cielo,  

buscando la forma y perdiéndome entre las dos.

 

Quedé  prestando atención, emergían las galaxias

entre ellas vi un barco de oro, y una osa me llama

decían que era menor,  pequeña era su cara

imaginé que crecía,  siendo Luna en madrugada.

 

Y ¡volé,  volé! ¡Fui pequeña estrella una y otra vez!

¡No me acurruqué. ¡Seguí y busqué! Vi como esa niña se  hizo mujer.

Y ¡viajé, viajé! ¡Un mundo distinto,  mil formas creé!

¡El tiempo pasado! ¡La primera vez! Al ver aquél libro, la firma de mi piel.

***

Expreso mi agradecimiento a Guirong Fu por su tiempo y su trabajo y también a Manuel Artero por su confianza y la publicación del artículo

Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que disfrutéis de la lectura.  ¡Feliz jueves! 

MMB

Mila Soyyo

Nací en Madrid, hace ya unos años. Soy administrativa de profesión pero tengo claro que lo mío son los retos. Siempre aprendiendo, y disfrutando de todo lo que me gusta y me hace vibrar. De todo aquello en definitiva que consigue que sienta, de lo diferente, lo que no está escrito, lo que nadie espera y está ahí deseando que tu lo descubras... Y te aseguro por experiencia que llega.

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