El Presimiente y su GoMierdo: Crónica de una ocupación sin mérito. Por Antonio Ibarra

El Presimiente y su GoMierdo

«Mentiras, pactos y colocaciones en la gran empresa de La Monkloa, dirigida por Su Sanchidad, el Amo y Señor de la Mentira»

Es curioso: recién llegado, el Presimiente, en una larga entrevista televisiva que parecía más una calculada y premeditada sarta de mentiras, respondía a unas preguntas que eran más bien un malísimo guion preparado y muy bien estudiado, de esos a los que nos tiene acostumbrados el Amo y Señor de la Mentira. Él, que dice sin despeinarse ante las cámaras: «Yo no he venido para quedarme en La Monkloa a cualquier precio».

Lo que omitió en la frasesita fue: «Si tengo que pagarlo yo», para continuar con la larga lista de improperios a los que nos tiene acostumbrados contra la OpoFicción. Para variar, esa gran cantidad de asuntos turbios que cometieron antes que él los gobiernos de la diestra, y cómo no, omitiendo los cometidos por su gran maestro y valedor de la siniestra, ElSabater.

Su gran y absurdo discurso, esa forma ridícula que utiliza para justificar todos los cometidos por él y los suyos, vamos, lo que viene a ser aquello de: «Sí, nosotros hemos sido y somos muy malos, pero ellos son y han sido peores, y mucho, pero qué muchísimo más malos que nosotros.»

Al parecer, «ese cualquier precio» no era comprar los votos de sus colegas progres de Sumar, haciéndolos sus grandes aliados, ni los de Indepes y SepaRatas, y otras nada selectas minorías de la Cámara.

Debe ser que esa compra —la de él, Sancho el Prometedor— más los tratos y contratos de despachos, no los ha organizado ni programado él. Los han hecho sus grandes amiguetes y colegas del Peugeot: Ábalos y Santos Cerdán, siendo sus secretarios de organización y los número dos de él, el número uno del extinto PSOE.

Y gracias a esos esfuerzos, convertir para él el Partido de la Rosa en su Sanchismo, su gran empresa de negocios. Pero dice que no son cosa suya, eso de que él sea el gran beneficiado de esta historia, lograr su GoMierdo, sin importarle una merda el gran precio a pagar. Los euros no son suyos. Para él, Pedrito el Prometedor, carece de importancia. Está donde está, engañado, pero cosa curiosa: él no se va ni echándolo.

Él, su majestad sin corona, pero que gracias a un sinfín de mentiras es el Okupa del Palacio de La Monkloa, sin ganarlo ni merecerlo, y lo ha convertido en su gran empresa, en su gran negocio, donde él no deja nada al azar, porque todo está calculado por él y debidamente coreado con grandes guiones a los cuatro vientos por sus innumerables correveidiles, sin saltarse una coma de lo escrito y mandado por él.

Todos están debidamente colocados por él en menisterios y en los importantes despachos de gestión por su agencia de colocación, la que le fundó para su único servicio en su día el repudiado, el olvidado por todos, el más de tres veces negado por él: el gran jefe de la banda, el hoy innombrable, y ayer su gran conseguidor.

Ese que él controlaba y manejaba, y se atreve a decirnos: «Perdón, pero yo no sabía nada», otra mentira más de él, el Presimiente, el más grande de la larga lista de PresiMientes de la corta historia de la DeMosGracias de la casta política profesional. Otra más a su larga e interminable lista de mentiras y promesas incumplidas por él, el gran jefe de la panda, él, Sancho el Prometedor, el gran director de la orquesta, él, el conductor, organizador y gran ganador de la panda del Peugeot, él, su Sanchidad, el Amo y Señor de la Mentira.

Y EsteIaioQuePiensa, piensa en nuestro amado país, que este gran mentiroso compulsivo está convirtiendo con prisa y sin pausa en un gran merder.

Él, un pésimo y malísimo aprendiz de dictadorzuelo.

Él, el peor GoMierdiante que hemos tenido hasta hoy en el GoMierdo de España.

Y lo tenía difícil para superar a todos los que hemos tenido antes de que llegara él para OkuparLaMonkloa, sin ganarlo ni merecerlo, incluso —y sobre todo— a su maestro y valedor Zapatrenes.

Y gracias a la inestimable ayuda de sus amiguetes y colaboradores, Ábalos & Cerdán, hoy repudiados por él, pero ayer bendecidos y aupados por él, por su conveniencia e interés, a los más altos cargos después de él en su GoMierdo.

Ellos, los grandes coautores y codirectores con él de sus cosas del merder, que tiene la osadía de llamar gobierno. Otra, pero esta es la gran mentira de él, el Presimiente mayor del Reino.

Antonio Ibarra P.

Un Autónomo Jodido por LaCastaPoliticaProfesional que nos GoMierda. UnIaioQuéPiensa,y opina con LaMalaFollá qué tenemos de LosIaios que no saben, ni quieren callarse. Un Español Engañado Por LaCasta, sabiendo que ni Al GoMierdo, ni a LaOpoFicción, les gusta que pensemos, y menos aún que opinemos, si es Ellos de quién lo hacemos. Se que debo escribir YAYO, pero a mi gusta más escribirlo así, IAIO. Lo breve mejor, si lo breve es bueno.

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