Conversaciones en el andamio: Cuando el PP pepea… Por Francisco Gómez Valencia

Cuando el PP pepea…

«Ceder ante los tumultos es de cutres. Que te manguen la sardina es mucho peor que se la lleven a sus ascuas y eso es de panolis»

Cuando el PP nacional se pone a pepear, muere un gatito.

¡Ay que ganas tenía de volver a utilizar esta frase! La gentuza perdura y los peperos dimiten. Siempre igual y ¿Por qué será? Como se preguntaba la actriz Fedra Lorente cuando en el famoso concurso de la tele «Un, dos, tres», hacía de «La Bombi», cuando la tele era la tele. 

Hoy «La Bombi» sería tan fascista como dice la izquierda que lo es Mazón seguramente solo por existir. Afortunadamente todavía el que la suscribe no es tan viejuno como la actriz ya oficialmente “persona mayor” al calzar 70 castañas según dice la IA de Google, aunque lo de que el PP nacional reme en contra de lo que piensa la mayoría que lo apoya, si que empieza a resultar también «viejuno» al margen de quien pise la moqueta de la zona noble. Mazón no debió dar un paso al lado, de hecho no me creo su pesar. Feijóo no debió aceptarlo o impulsarlo (quien sabe) porque el PP no se puede permitir ceder siempre ante las adversidades, ya que la izquierda y sus sectarias asociaciones de victimas obviamente siempre quieren más, el lote completo, es decir, la aniquilación del adversario político.

Fiscal General camuflado en el banquillo de los acusados.

Ayer lo importante y lo histórico como le gusta decir al progresismo arribista que padecemos, fue sin duda que por primera vez en la Historia con mayúsculas, un Fiscal General se sentaba en el banquillo de los acusados, pero por avatares de la vida o la casualidad, los medios de comunicación que en su día —no lo olviden— salieron tan fuertes a base de dinero público como Pichi, ese chulo que castiga, tenían dos opciones para arrancar sus informativos, programas, tertulias o lo que sea. Es más, es que ayer también conocíamos que otros dos sanchistas de la clase fetén, casi con total seguridad se sentarán en el banquillo de los acusados (Ábalos y Koldo: el secretario para todo).

Ábalos y Koldo también al banquillo.

El «biparty» literalmente es la hostia. Se matan por ir a la par en torpeza y desvergüenza cada día del año con absoluta impunidad. No me extraña que a los demás, es decir a los de las afueras o los extrarradios (como le gusta decir a García-Page), no den crédito y no puedan acceder al poder salvo en contadísimas ocasiones y por pena. Y es que alPepe, (como a mi me gusta llamar siempre con cariño al resto del partido que no tiene la fortuna de ser madrileño y por tanto ayusista) siempre le sucede lo mismo. Alguna cabeza pensante de esas que tiene, seguramente elucubró que el día que el PSOE iba a sufrir una de las jornadas más humillantes, era el adecuado para sacrificar a todo un presidente autonómico independientemente del motivo. Y me consta —y mis fuentes hablando del PP siempre son fiables—, que es así, o sea que lo han pensado de verdad, porque aún siguen creyendo que cuando reciben fuego amigo por parte de medios como El Mundo, ABC o Atresmedia, es algo circunstancial.

Ser más papistas que el mismo Papa en los tiempos que corren es de tolais. Ceder ante los tumultos es de cutres. Que te manguen la sardina es mucho peor que se la lleven a sus ascuas y eso es de panolis. Seguir defendiendo a estas alturas del sanchismo que lo que hacen por sentido de Estado es típico de aspirantes a burgueses ochenteros del PSOE.

En estas ocasiones “el Pepe” parece que busca extinguirse en su santa inocencia y no es consciente de la profunda antipatía que profesa a la parte mas espabilada de su electorado. En semejantes situaciones, deja de ser aquello de lo que tanto alardea y aspira muy en serio a dejar de ser un partido eficaz de verdad (PEDV), para pasar a ser un partido moña que te cagas (PMQTC), rompiendo con la regla de oro de la simplicidad al complicarse ellos sólitos la vida. “El Pepe” demuestra más interés por el campo que por la caza y eso en política es un error manifiesto. Llevan siete años emitiendo juicios de valor sobre el contrario, y de verdad se han creído que ello justifica aplicarse el cuento a la primera de cambio como sucede una y otra vez. Dejaron de ser discretos y se atrevieron a señalar a los caraduras que tienen enfrente, es más, incluso hacen alarde de ello pero vuelven a las andadas y caen en los mismos errores de siempre flagelándose en cuanto tienen ocasión. Presumen de rifles en vez de cazadores. Alardean de los trofeos vendiendo la piel del oso antes de cazarlo. En fin, se siguen pareciendo a las marquesas que salían en «La Codorniz» levantando el dedo al tomar el té como escribió Carmen Posadas en “Yuppies, Yet Set, La Movida y otras especies. Manual del perfecto arribista”. (El Papagayo, 1987).

Feliz día de la marmota en Génova 13 y otra vez o de nuevo, corramos un estúpido velo. 

Feliz día de San Carlos Borromeo.

Españazuela a 4 de Noviembre de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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