
«Malos tiempos para la sensatez, el juego limpio y la democracia plena, me consta que de ésta vamos a salir muy tocados, todos»
Me consta que Pedro Sánchez, trilero por ideología y convicción, volvió a darnos un curso acelerado de cómo reírse de las instituciones españolas, degradándolas hasta límites insoportables. ¡Qué grande eres Pedro!
La sesión del Senado, donde este resbaladizo zascandil dedicó todo su tiempo a zaherir la institución, además de mentir, pasará a la historia negra de la política española, ya de por sí alquitranada por él y su partido. Será muy difícil que volvamos a ver a un chulo tan desagradable como Sánchez, declarar desde el estrado, a no ser que el PP tenga el coraje de volverlo a llamar, esta vez para practicar el medievo en su mala conciencia.
Me constaba, como a muchos españoles, que nada bueno podíamos esperar de quienes habitualmente tienen problemas para alimentarse correctamente, es decir, de aquellos que llevan la verga del tirano instalada permanentemente en el interior de sus feas bocazas. Me refiero a sus aliados preferentes, a todos ellos sin excepción alguna, y a la habitual broza que le acompaña. Quien traga y traga a cambio de dinero o prebendas, no es un político al uso, es un prostituto, o prostituta, digna del peor burdel barcelonés.
Me constaba que la izquierda extrema actual, guerra civilista y golpista como siempre, además de socios a título lucrativo en puestos de relativa importancia, cuyo único fin son los grandes sueldos, dedicó su tiempo a lanzar invectivas contra la justicia y las instituciones españolas. Nada nuevo en el sicariato del puto amo, donde todos y cada uno de ellos van a porcentaje en el desollamiento de la ciudadanía española, cama y profilácticos aparte.
Capítulo aparte merece la intervención del etarra de turno, si después de este esperpéntico encamamiento con derecho a coyunda, alguien sigue sin admitir que ETA es un pilar decisivo para la subsistencia de este gobierno maldito: o es imbécil de solemnidad, o forma parte del plan, o es un vulgar lacayo a sueldo en alguna de las televisiones de la tiranía sanchista. Por tanto, nos consta que perro no come carne de Pedro, como mucho la lame con empalagosa delectación.
El resto de la sesión fue un “no me consta” continuo, amenizado por unas gafas de atrezo sin graduar, para que la sesión del gran trilero alcanzara el cenit de la chabacanería. A muchos no nos consta la tan cacareada inocencia de su compañera sentimental, ni la brumosa inocencia del ilustre hermanísimo, ni mucho menos la legalidad de la financiación del PSOE, cuna de grandes puteros, ladrones y activistas.
Como tampoco nos consta que el apodado “puto amo” no supiera que su partido repartió cientos de miles de euros entre sus sospechosos habituales, y él mismo, según propia declaración. No, lo único que me consta es la sarta de embustes y la marrullería empleada por el sujeto que se hace llamar, Pedro Sánchez.
Tampoco me consta que el sucedáneo de ministro de exteriores actual, de rancio apellido, tenga la solvencia requerida para representar a España. Lo único que, sí me consta, es que para lo único que sirve, aparte de ejercer de alfombrilla de inodoro de Sánchez, es para ser el embajador plenipotenciario de un más que posible aspirante al banquillo. En su última gilipollez cruzó el umbral entre lo esotérico, y la masturbación compulsiva. Empiezo a dudar si este tipo es un meme de sí mismo, o un actor de tercera metido a mamporrero.
Me consta, porque así lo siento, que a Méjico y a sus politicastros les pedirá perdón su reputísima madre, culpable junto al anterior estafermo que la antecedió, y otros tantos más como ellos, de ser los verdaderos culpables de intoxicar con falsedades a su ciudadanía, aparte de asesinar con sus drogas a cientos de miles de ciudadanos de otras partes del mundo.
La historia de Méjico escrita por uno de sus más grandes y prolijos escritores, Don Juan Miguel Zunzunegui, deja bien claro en sus investigaciones el extraordinario papel que jugó uno de nuestras más grandes figuras históricas, Don Hernán Cortés, en el nacimiento de Méjico. Méjico es hoy día una de los países más corruptos del mundo, un narco estado al albur de políticos corruptos. Méjico fue grande con España, hoy día no.
Hace unos días el compañero sentimental de Irene Montero, ilustre argüendero, se dirigió a Pedro Sánchez, alias “No me consta”, arguyendo que, si sus acólitos fueran necesarios para reventar a la derecha, que contasen con él. Ja.
Conociendo a este excelentísimo chatarrero de ideologías muertas, le diría que somos muchos los que nos sentiríamos felices y dichosos si viésemos que al frente de su sicariato estuviese él, pero me consta que no sería así. A esa rata la pesa demasiado la mochila que lleva a su espalda, como para ir al frente de tan repugnante calaña.
Malos tiempos para la sensatez, el juego limpio y la democracia plena, me consta que de ésta vamos a salir muy tocados, todos. También me consta que este miserable llamado Pedro Sánchez, no se irá por las buenas, a los que no creo que les conste nada de lo anterior es a la derecha en su conjunto, y al señor Feijóo en particular.
¡VIVA LA LIBERTAD!
¡VIVA ESPAÑA!

