
«Ahora, lo de hoy mismo, es que realmente las cosas no evolucionan, por así decirlo, se descontrolan e involucionan y desde luego carecen de control»
Cada día, me siento más ajeno y alejado del mundo que nos rodea. No es que esta circunstancia me cause incomodidad o extrañeza. Uno debe acostumbrarse a que las cosas vayan evolucionando. Pero lo curioso ahora, lo de hoy mismo, es que realmente las cosas no evolucionan, por así decirlo, se descontrolan e involucionan y desde luego carecen de control de cualquier tipo.
La violencia entre los individuos, por cualquier asunto sea importante o no, derivan en peleas, a veces con resultados mortales. Esto, creo yo se debe a incultura, a la incapacidad de usar argumentos intelectuales a la hora de poner las razones de cada uno en solfa. La falta de formación básica escolar influye en ello. Según pienso, la educación debiera ser obligatoria, por lo menos hasta los dieciocho años. El ejemplo, por excelencia, son los partidos políticos con sus ideas e ideologías desfasadas como estandarte.
¿Cómo es posible que los postulados políticos, ya trasnochados, de principios del siglo pasado puedan seguir en candelero como cabezas de carteles? ¿Quién sabe? Lo más probable sea que, la tecnología haya avanzado, no se sabe dónde, ni por qué, pero no así, la lógica y la inteligencia humana. Una tecnología, sin inteligencia que la controle detrás, es no solo un peligro, si no una amenaza para sus poseedores.
Por otro lado, lo que se ha dado en llamar inteligencia artificial no servirá de gran ayuda, puesto que ella misma ha sido elaborada, a partir de los datos que ha recogido la humanidad durante toda su historia. La mayor parte de lo que ha impulsado a los seres humanos adelante, ha sido precisamente la guerra, los desencuentros y los conflictos sociales. Bien es cierto, que, aunque esto sea así, en la actualidad hay menos enfrentamientos entre estados o naciones, que entre ideas religiosas o culturas. Y es que las culturas y religiones, determinan de manera imperativa lo que conformará sus sociedades. Algunas permanecerán inamovibles, en sus postulados medievales y esto es un gran error. Ocurre, generalmente, porque toman la religión y existencia de Dios, como algo real y necesario, algo ineludible en su día a día, sin lo cual todo a su alrededor de derrumbaría, como pueda ser el islam.
Por eso había empezado esta reflexión diciendo que: Cada día, me siento más ajeno y alejado del mundo que nos rodea. No es que esta circunstancia me cause incomodidad o extrañeza. Uno debe acostumbrarse a que las cosas vayan evolucionando. Pero lo curioso ahora, lo de hoy mismo, es que realmente las cosas no evolucionan, por así decirlo, se descontrolan e involucionan y desde luego carecen de control de cualquier tipo. La violencia entre los individuos, por cualquier asunto sea importante o no, derivan en peleas, a veces con resultados mortales. Esto, creo yo, se debe a incultura, a la incapacidad de usar argumentos intelectuales a la hora de poner las razones, de cada uno, en solfa. La falta de formación básica escolar influye en ello.

