La Buena Noticia: El árbol genealógico. Por Manuel Montes Cleries

El árbol genealógico.

«Se ha puesto de moda escudriñar el árbol genealógico a través de una serie de buscadores»

En algún momento de nuestra vida todos hemos tenido la tentación de investigar sobre nuestros ancestros. Para ello hemos recurrido a la memoria familiar. Este procedimiento se queda demasiado corto. Apenas llegamos a conocer las vidas y milagros de nuestros abuelos.

Si queremos localizar datos actuales podemos recurrir a los registros civiles, o a los libros de bautismo de las parroquias, que están perfectamente organizados. Para datos anteriores, teníamos que recurrir a los registros de bautismo que todas las parroquias elaboraban. Desgraciadamente muchos de ellos fueron destruidos durante la guerra incivil. En el futuro este sistema tampoco será eficaz. Ya no se bautiza a todos los niños.

Si te das una vuelta por las aplicaciones de Internet, te tropiezas en primer lugar con Familysearch, un buscador que está bastante implantado al otro lado del charco, pero en España es totalmente ineficaz. Geneanet, Tataranietos, Myheritage, Heráldica Familiar, etc., son una serie de buscadores que, unas veces previo pago y otras –las menos- de forma gratuita, bucean en tus antepasados.

Normalmente toda la investigación acaba aproximadamente en un siglo atrás, salvo que pertenezcas a una familia ilustre y de alta prosapia. Te buscan antepasados muchas veces inventados.

Otra tentación de moda se basa en la investigación sobre nuestro ADN a través de los “test genéricos de ascendencia”. Previo pago de su importe, nos indican que somos herederos de los íberos, celtas, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, árabes, bereberes y chinos, rusos, indios americanos y asiáticos, etc. Es decir, por aquí han pasado todos y han dejado su huella. Definitivamente somos descendientes de emigrantes de todas las civilizaciones que han pasado por España. Hasta un 1% de chinos.

Mi buena noticia de hoy es que aun nos queda la transmisión oral. Ese rato de conversación con el abuelo o la abuela, aquel tío un poco más lejano, el padrino o la madrina, o aquel familiar que quedó en el pueblo y el que emigró hace años. Creo que lo importante es la conexión con la familia cercana, un poco más extensa que la familia nuclear. Ese compendio de parientes, hasta donde podamos llegar, con los que debemos comunicarnos en la medida de nuestras posibilidades.

Me da pena pensar en ese tipo de familia que está implantándose poco a poco a nuestro alrededor. Familias desestructuradas. Familias “cojas”. Familias en las que las mascotas tienen más importancia que los niños. Grupos familiares que se deshacen de los mayores y los enfermos, recluyéndolos en “residencias maravillosas”.

Estimo que debemos dejar descansar a nuestros antepasados en paz y dedicarnos a los que nos rodean, haciendo de nexo de unión entre distintas generaciones. Acercaos a esos primos segundos, parientes lejanos o antiguos vecinos. A aquellos que compartieron las aulas contigo. Yo me sigo reuniendo cada primer viernes de mes para comer con aquellos que jugábamos juntos hace más de sesenta años.

Aunque nos tilden de “abuelos cebolletas” con sus batallitas, conservemos el presente y dejémonos de investigaciones con el ADN. Vaya que nos llevemos una sorpresa.

Manuel Montes Cleries

Soy un apasionado del periodismo y de la comunicación en general. Al estar jubilado tengo todo el tiempo del mundo para ponerme a redactar mis experiencias y mis opiniones sobre un mundo del que me considero un espectador interesado. Me siento más cómodo entre las buenas noticias y en las que se refieren al mundo de los mayores que vivo en plenitud. Me gusta hacer hincapié en el campo de los valores, especialmente el de la familia como escuela de aprendizaje. Mi formación académica pasa por el Peritaje y el Profesorado Mercantil, Licenciatura en Comunicación Audiovisial y doctorado en Periodismo. Llevo muchos años en la radio y la televisión locales haciendo programas sobre la solidaridad. Si quieren saber algo más sobre mi persona lo pueden ver en mi página de face-book y en mi blog “Periodista a los sesenta”.

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