
«La figura del Fiscal General del Estado como miembro efectivo del poder ejecutivo más vil que se ha conocido políticamente hablando ha muerto con él»
20-N 2025. Tribunal Supremo. Supongo que él no lo sabía y antes de quedar paralizado de manera absoluta debió creer que podría seguir viviendo, y por eso se arriesgó.
La variación de su vida podría haber sido mínima pero con su gesto obvió que podría arruinarla, en todo caso; su estabilidad momentánea no era tan precaria. Sin embargo, una vez conocido su destino, su quietud ya es espantosa e imagino que habrá entrado en pánico es decir, eso que suele llevar a la gente hacia la perdición y que solo saben de ello quienes lo han padecido.
La espada de Damocles ha caído sobre su cabeza y toda España lo ha conocido y se ha contado segundo a segundo, pues todos estábamos pendientes de su continuidad. La sensación de intocable desde luego le debió hacer pensar que era indestructible sin embargo, esa condición se ha esfumado, García Ortiz ha dejado de existir como Fiscal General y aunque las cosas y las personas se quedan —pues algo de ellos queda vivo—, ya no tiene sentido recordar sus hazañas belicosas al frente de dicha institución.
Su paso por la Fiscalía recuerda a cuando alguien se va y todo aquello que nos deja, deja de tener sentido: sus libros en las estanterías, sus pequeños objetos, en definitiva, su basura ya es prescindible. Probablemente para él lo que ha sucedido es inconcebible pero es que ya nadie seguramente hará inventario de aquello que defendía. Desde luego el momento en el que él ha pasado a la historia, significa un hito importante para España, pues todo se ha tergiversado desde el poder y esto nos ha afectado a todos puesto que formamos parte de esta historia macabra que estamos padeciendo, desde hace ya más de siete años y pico.
Sin duda debió pensar, que su sacrificio —en caso de que llegara a producirse —tendría significado pero lo cierto, es que lo ha perdido todo en un solo instante, su existencia profesionalmente ha quedado yerta, está incapacitado. De hecho no creo que nadie compile su contribución al Reino de España, quizás algún hermano, algún amigo, alguien que quiera quedarse con algún recuerdo, carroñeros ávidos de cualquier atisbo de aprovechamiento pero, la inmensa mayoría de sus aportaciones nadie las querrá porque no sirven para nada es más, no descarten que incluso haya que pagar por recoger sus cosas, sus contribuciones, sus ideas, sus falacias, en fin; ese digno acto de desinfectar la institución cobrará cierto sentido.
Sirvió un instante, un solo momento y gracias a las sabias deliberaciones de algunos hombres buenos, ha desaparecido de la faz de nuestras vidas y aunque si o sí quedará su lamentable aportación por boca de quienes viven para pudrirlo todo, no dejarán de ser más que recuerdos que seguramente se irán difuminando puesto que se harán inútiles es más, me atrevería a desear que no merezca desaparecer de la memoria el mal que ha hecho entendiendo al mal como un comportamiento sectario.
Pensará en ese día, en lo qué le llevó a prestarse a ello. Ese impulso descarado se habrá convertido en vértigo y el vértigo, finalmente en un frio estremecimiento porque, la figura del Fiscal General del Estado como miembro efectivo del poder ejecutivo más vil que se ha conocido políticamente hablando —mientras no cambie el sistema de designación —ha muerto con él.
Ese será su legado como parte de un todo muy superior a su insignificante existencia. El hecho de la decapitación legal, social y profesional del susodicho en si mismo para muchos representa un acto criminal y para otros, lo es de venganza. Aunque lo cierto es que precisamente la obsesión por la venganza es lo que ha provocado que exista un nuevo desecho sanchista, un despojo, algo que ya no se guarda, que se tira, se incinera, se entierra, en definitiva; como tantos objetos que ya no sirven para nada, se transforman pues ya no se puede detener porque se ha podrido y claro, es normal que suceda rápidamente porque es que en sí mismo él, era un residuo.

Cuando alguien desaparece de la esfera política, ya no se puede repetir nada de lo que ha hecho, sus palabras ya no son importantes y carecen de atención. Quizás pensó que le faltó tiempo, en fin: esperemos que este muerto profesionalmente no muera solo y que quienes lo acompañaron, dejen testimonio ante la Justicia de que el muerto no siempre fue un muerto sino que estuvieron muy vivos. Ojalá que el atronador ruido de las alarmas nos haga ser capaces de atender lo que ello implica porque este hombre no se ha despedido, ha sido despedido.
Su voz era imperativa pues era Sánchez con toga. Sus aseveraciones estaban llenas de confianza aunque finalmente se ha demostrado que era un segundo plato, otro fogonazo de la decepción que produce el socialismo disfrazado durante esta etapa de sanchismo. Y nos quedaremos mirándolo y pensaremos cuánto más mal habrá hecho. A cuántos hombres más habrá destruido. ¿O tal vez se habrá conformado solo con el novio de la autentica líder del PP?
Los que ignoran que el Fiscal General del Estado ha muerto profesionalmente, con razón continuarán llamando a la insurrección hasta que no se les diga que ya pueden borrar su número, que ya no hay que llamarle porque no va a contestar más y aunque ahora abunden las memorias, en el reverso del tiempo ya no transita. Evitemos a los que luchan por encumbrarle pues opacan los espejos es más, cerrarán los ojos y dirán que ha sido un sueño y contestarán con desgana en definitiva tratarán el asunto con desentendimiento, no le reconocerán, su aspecto —el del mal —, habrá cambiado, ya no será fácil recordar aquello para lo que servía y habrá que salir de allí sin más tardanza para no quedarnos paralizados ante este tipo de hechos que a diario, nos dejan estupefactos.

Sin duda no reconocemos la conciencia incansable de este nuevo régimen que estamos padeciendo, y yo no sé si es una dictadura como dice «mi Isabelita» pero es que dentro de poco a este paso ni recordaremos el mundo que existía antes de estar inmersos en la pandemia sanchista. Y quedaremos perdidos para siempre en algo que ha nacido desde la corrupción por y para la corrupción. Su memoria ya no retiene futuro, el tiempo ya no nos es útil, solamente les sirve a ellos para contar desde ahora y en adelante todo lo que era pequeño y ellos hacen grande. Las cosas suceden sin que nadie se entere ni las recuerde, vivimos en una ensoñación cruel, en él insulto constante con palabras dichas y oídas y luego negadas y malentendidas y después tergiversadas, con promesas hechas y no tenidas en cuenta mientras siquiera por aquellos que las hacen, porque todo se olvida y todo prescribe, poco queda de aquello que existía antes de que nos asolara esta última hornada de delincuentes al poder político.
Su constancia ha hecho que todo se calle y de aquello que no sucede o aconteció se recuerde. Solo una mínima parte resistirá en la memoria individual la cual difícilmente se transmite porque parece que no interesa al que recibe, al que forja, al que tiene la suya propia, en definitiva estamos viajando hacia nuestra propia discriminación. Ya no se trata de superar el muro, es que estamos más allá del mismo. ¿Acaso no vemos que ya hemos traspasado esa pantalla? Ya no oímos lo que nos dicen simplemente lo padecemos y necesitamos salir de la ensoñación más pronto que tarde, y esa prisa es importante; hay que dar los pasos de dos en dos, hay que salir ya del descansillo en el que nos han ubicado, hay que hacerlo sin miedo aunque se nos escape la vida. Hay que denunciar lo que está pasando para que una vez que lo hagamos, volvamos a sentir el frío en el rostro y la cruda sensación solo sea un recordatorio de esta fase de nuestras vidas porque hay que seguir viviendo y afortunadamente, ya no podemos hacer nada por la figura de este prototipo de Fiscal General del Estado, ya no se puede consentir otro intento por regresar a esa etapa en la que él abiertamente manipulaba por orden de quien le colocó y dependía.
De los muertos solo queda el vestigio de su olor cuando nada queda de ellos. Pese a todo de momento el hedor permanecerá en la institución que representaba permaneciendo en sus paredes y sus atuendos aunque sus falacias, se lavarán porque esas al menos ya no ensucian.
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Feliz día de Santa Flora y Santa María (ambas de Córdoba).
Españazuela a 24 de noviembre de 2025

