
«Puede que para algunos pueda colar porque tienen poca materia gris en el interior del caletre, pero desde el gobierno no hacen más que tomarnos el pelo»
Llevo unos meses pensando que, desde el gobierno, no hacen más que tomarnos el pelo. Puede que para algunos pueda colar, porque tienen la cabellera casi intacta y probablemente poca materia gris en el interior del caletre. Pero en mí, que tengo la cabeza rala por fuera, pero bien llenita por dentro, no cuela. Tienen que comer todavía mucha sopa los señores ministros, para lavarme el cerebro con sus ideas, trasnochadas y superadas.
Solo deberíamos fijarnos los españoles en figuras inteligentes y punteras de la política, como Meloni que preside el gobierno en Italia. Aquí, el ejemplo perfecto de lo que necesitamos se encuentra en la Comunidad de Madrid. Gobernar España debe ser trabajo de los mejores y la presidenta de la Comunidad de Madrid, no desmerece. Quizás así despertarían muchos espíritus dormidos. Esto hará que nos demos cuenta de que, por aquí, en nuestro actual gobierno, hay exceso de personal, pero no demasiado intelecto.
Parece que, tras el paso de los años, el personal potente que poblaba, al principio, los altos cargos del PSOE, ha ido desapareciendo con la edad. Todavía algunos pueden recurrir a Felipe González, que a pesar de la edad sigue siendo una persona con preclara lucidez. Dentro de las nuevas generaciones socialistas, no parece que nadie destaque de manera inequívoca, o por lo menos que se conozca fuera del partido. Por otra parte, sí que militan en él, personajes llegados de provincias, que no estuvieron, desde luego, sembrados de aciertos en ellas. Pero apoyados por el “number one”, precisamente por no significar un peligro para él, han estado y están en las listas ministrables. Ejemplos tenemos varios. No, no los voy a nombrar, por no significar este hecho en individuos concretos, que están en la mente de todos.
Si algo tenemos los españoles, en general, es que las ideas sobre política, tanto si somos de derechas, como si lo somos de izquierdas, las tenemos bastante claras y afortunadamente, hoy, bien centradas, salvo excepciones que están en la mente de todos. Pero estos han sido toda la vida así y es difícil que cambien, también es más difícil que puedan tener más partidarios. Esto da como resultado un Parlamento en el que, mal que bien, se pueden alcanzar acuerdos que mantengan estable, dentro de unos límites, lógicos, el país. Durante cincuenta años esto ha permitido la paz, dejando de lado el periodo dictatorial, donde por lógica, no se podía discrepar.
La promulgación de la Constitución, y su posterior refrendo por parte de una grandísima mayoría de españoles, es lo que ha permitido un periodo de paz, muy grande en el país. Esperemos que siga siendo así, nuestra historia, ha sido un pin, pan, pun de enfrentamientos que, a estas alturas del siglo XXI, no tienen ninguna justificación, pues la prosperidad ya no depende tanto de nosotros mismos, como de las relaciones y comercio internacionales.
Y es por todo esto por lo que empezaba diciendo que: Llevo unos meses pensando que, desde el gobierno, no hacen más que tomarnos el pelo. Puede que para algunos pueda colar, porque tienen la cabellera casi intacta y probablemente poca materia gris en el interior del caletre. Pero en mí, que tengo la cabeza rala por fuera, pero bien llenita por dentro, no cuela. Tienen que comer todavía mucha sopa los señores ministros, para lavarme el cerebro con sus ideas, trasnochadas y superadas. Solo deberíamos fijarnos en figuras inteligentes y punteras de la política, como Meloni que preside el gobierno en Italia. Aquí, el ejemplo perfecto de lo que necesitamos se llama Isabel Díaz Ayuso y se encuentra en la Comunidad de Madrid. Gobernar España debe ser trabajo de los mejores y la presidenta de la Comunidad de Madrid, no desmerece. Quizás así despertarían muchos espíritus dormidos.
Dejando estas nimiedades aparte, las relaciones entre grupos políticos deben seguir siendo buenas, con inclinaciones a un lado y otro, dentro de los límites de lo racional y de lo que está acorde con la mayoría de los países en el mundo actual.
