Conversaciones en el andamio: ¿Pero usted quién es? Por Francisco Gómez Valencia

¿Pero usted quién es?

“Le diré una cosa señor Feijóo, la izquierda no pide ni permiso ni perdón para gobernar, ahí están los resultados de la gestión de este Gobierno”

Ya lo dijo Carolina Perles, la exmujer de José Luis Ábalos: «Yo creo que si finalmente José cae, no va a caer solo. José estoy completamente convencida que morirá matando»

Y yo creo que es posible, de hecho ayer Ábalos obligado por la premura, se sumó al carro de Koldo por dos motivos: ambos son unos pobres hombres y, ambos son los que ahora mismo a corto plazo tienen más que perder. A mí lo que me sorprendió fue la reacción del PSOE a través de Patxi López como siempre despejando balones hacia afuera —como si te lo estuviera contando tomándose un sol y sombra  apoyado en la barra del bar—. Todavía me sorprendió más la manera de responder de María Jesús Montero, afirmando muy nerviosa que la palabra de un imputado vale menos que la palabra de alguien que no lo está, mezclando los términos «imputado» y «procesado», porque no es lo mismo ocho que ochenta es decir, estar imputado o estar procesado ni significa lo mismo ni conlleva las mismas repercusiones para los implicados y para las investigaciones, y por lo tanto, al contrario de lo que dijo ella, la palabra del  imputado Ábalos vale exactamente lo mismo que la de ese alguien del que hablaba con temor (pongamos que sea Pedro Sánchez) que de momento no lo está. Pero es que además, la palabra de Ábalos de momento también vale lo mismo que la del condenado por terrorismo Otegui, la de Óscar López, la de Ángel Víctor Torres, o la de Félix Bolaños (los tres últimos ministros en su derecho a mentir).

¡Hablando de Bolaños! Cuando Cayetana Álvarez de Toledo desde el estrado en el Congreso le dijo mirándole a la cara, que la reunión entre Sánchez, Cerdán, y Otegui sí existió, se le formó un nudo en la garganta, y cuando le tocó el turno de salir no tuvo más remedio que decir con perfil muy bajo, que todos los implicados ya han desmentido el hecho (como si eso fuera a misa). Lógicamente, a la salida del Congreso —ya en la calle—, le seguían temblando las canillas por el tuit de José Luis, y no pudo sino pedir simplemente al remolino de periodistas que le acusaban —y con razón—, con la voz muy aflautada por cierto (y por el acojone), que le dejaran pasar, es decir, que no sabe y por eso no contesta, o directamente no le consta (como a su jefe), pidiendo casi por favor que le dejaran irse ya que pensará que esto no va con él, y es lógico porque Félix, es un funcionario del partido, argamasa de la que hablábamos no hace mucho, gentecilla prescindible que gasta la mayor parte de sus energías en pelotear al líder absolutísimo.

El líder absolutísimo.

Diario de sesiones.

Feijóo: “No hace mucho, usted preguntó quién iba a pedir perdón al FGE ¿Visto lo visto, usted va a pedir perdón a los españoles?”.

Sánchez: “Eso de… pedir perdón, le pasará a usted, a mí no me pasa señoría, y hay mucha gente entre las que yo me incluyo, que estamos convencidos de que el tiempo pondrá las cosas en su sitio.”

Feijóo: “Pues cada vez usted es más peligroso para la democracia española. Lo que verdaderamente le inquieta es que se vuelvan a abrir las puertas de la prisión para que entre alguno de los suyos, pues siempre podrá decir que no les conocía de nada, que nunca les ha visto cómo ha dicho usted sobre Otegui.”

Sánchez: “Le diré una cosa señor Feijóo, la izquierda no pide ni permiso ni perdón para gobernar, ahí están los resultados de la gestión de este Gobierno.”

Y volvemos a las frases hechas, esta vez «la izquierda no pide ni permiso ni perdón para gobernar». Pues ciertamente es así, de hecho escucharle decir eso mismo con tanta alegría y desparpajo me recuerda a cuando el vil asesino Francisco Largo Caballero afirmó: «si el sistema democrático no nos permite gobernar, lo haremos por otros medios. Estamos obligados a impedir la dictadura burguesa y el fascismo» (cuando las derechas habían vencido holgadamente en las elecciones generales del 33, hecho que dice la izquierda que provocó la revolución del 34, como ellos mismos denominan el golpe).

Marcelino Valentín Gamazo.

También afirmaba el responsable del asesinato en 1935 del que fuera FGE durante 1931, Marcelino Valentín Gamazo y de sus tres hijos: «que preferían una dictadura socialista a una burguesa, expresando además que su objetivo era conseguir el poder por cualquier procedimiento ya fuera legal o no, para instaurar un Estado socialista». Vamos, lo mismito que destacamos ayer cuando hicimos mención a lo que había escrito Puigdemont, añorando lo que debería haber hecho el PSOE en su opinión tras el fallecimiento del Caudillo.

Esto no puede acabar bien.

Feliz día de San Máximo. 

Españazuela a 27 de Noviembre de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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