El Comercio, el CITES, los adornos de marfil del ajuar familiar y la culpabilidad por defecto

Congo, figura de marfil, tocando el tam-tam
Congo, figura de marfil, tocando el tam-tam

“Realmente lo que preocupa a la administración es solo el marfil, que se demuestre que el marfil fue comprado antes del año, creo que ochenta y uno, año en que entró en vigor la ley anti comercio de ese material para evitar la matanza de elefantes”

Quiero hoy dejar claro que el Estado Democrático Español, prejuzga a los ciudadanos como culpables, ante de demostrar que lo son, por lo menos en relación con el comercio y la hacienda pública. Si un objeto lleva en mi casa treinta o cuarenta años, se da por supuesto que es mío y siempre me ha pertenecido. Pues bien esto para la administración no es cierto, tienes que tener fotos de que el bien se encontraba en tu poder más de veinte o treinta años antes. Y no basta tu palabra, o la presunción de que es cierto. Se supone que eso no es cierto y que aunque la iniciativa de exponerlo ante la administración sea tuya eres un delincuente.

Esto aunque un Ministerio como el de Asuntos Exteriores avale que tu padre fue trasladado a Madrid en el año ochenta, con todo el ajuar de su casa, después de acabar su servicio en un país como Zaire. No, no vale. Hay que demostrar con fotografías a ser posible con persona y elementos de aquel tiempo que dicho ajuar ya se encontraba entre los bienes de la casa de tus padres. Esto sin duda incentivará a muchos a vender sus posesiones en el mercado negro ilegal, o sea empujan al individuo a cometer fraude, para poder tener lo que es suyo. Les aclaro el tema.

En el año ochenta mi padre, a la sazón Embajador de España en Congo Francés, Ruanda, Burundi y Zaire, actual república Democrática del Congo, regresó a Madrid, pidió y le fue concedido el traslado. Lógicamente, después de haber vivido en África durante cinco años, mi padre y mi madre habían comprado en los mercadillos callejeros, tanto marfil, como mascaras africanas y objetos de arte en madera, cobre y otras piezas de decoración. Todo este material se trasladó con el ajuar de mis progenitores a Madrid y entró a formar parte de los objetos de adorno cotidiano de mi antigua casa.

Realmente lo que preocupa a la administración es solo el marfil, que se demuestre que el marfil fue comprado antes del año, creo que ochenta y uno, año en que entró en vigor la ley anti comercio de ese material para evitar la matanza de elefantes. Lógicamente así fue, porque mis padres lo compraron a lo largo de su estancia allí entre el año setenta y seis y el año ochenta, año del regreso. Al parecer la administración quiera pruebas de aquello en fotos. Yo no soy tan snob o estúpido, y lo mismo mis padres, como para alardear con la manía actual del “postureo” frente al móvil, haciéndome fotos junto a “fíjate tú mis riquezas”. Esto, además, porque nunca se compraron con la idea de generar dinero sino, más bien como recuerdo y, como mero material de adorno.

En un principio solo encontré dos fotos en las que por casualidad se veían unas piezas y en una de ellas estábamos mi mujer y yo, en la pedida de mano de ella en mi casa en el ochenta y seis, junto a un colmillo de elefante. Por ello, los encargados del CITES, me recomendaron que solo pagara por la legalización de esas dos piezas porque dudaban de que el Ministerio de comercio diera el visto bueno a las demás. Curioso porque se supone que si estas en posesión de una cosa y nadie puede demostrar que la hayas robado o comprado ilegalmente es que son tuyas.

Mi padre murió en el año 2003 y mi hermana en 2004, por lo que todos sus bienes pasaron a manos de mi madre y mías por testamento. Curiosamente también habrá que aportarlo. Parece que demostrar que no eres un delincuente es una competencia totalmente tuya, cuando siempre ha sido y debiera ser lo contrario, alguien tiene que demostrar que eres culpable. He tenido la gran suerte de que mi madre conservó unas fotos que yo mismo hice y de las que no me acordaba.

Están todas las piezas de marfil de y en la antigua casa de mis padres. Tampoco recordaba que las había vuelto a fotografiar en la casa actual de mi madre, al regresar ella de Mallorca, lugar en que vivió unos años. Pues si, conseguido por casualidad, porque mi madre conservo fotos que yo no tenía claro haber hecho, pero sí, allí en un cajón estaban revueltas entre otras. Ahora no creo que nadie me pueda ya poner trabas a la legalización, pero de verdad que me molesta mucho esta sociedad que prejuzga a las personas de antemano y la carga de la prueba de sinceridad recae en el sujeto pasivo y no como debiera ser en la administración pública, dado que la pagamos todos con nuestros impuesto. Ya se que hay mucho sinvergüenza y cara dura, pero eso no es culpa de los demás es culpa solo de ellos. Persígase pues al delincuente y trátese de manera amable al que trata de regularizar la situación de un patrimonio que posee legalmente.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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