(I) Lluvias de piedras vs. Proyecto España. Por Diego J. Romero Salado

«El ojo de Zeus que todo lo ve y todo lo entiende, puede también, si quiere, fijarse ahora en esto, sin que se le oculte qué tipo de justicia es la que la ciudad encierra entre sus muros. Pero ahora ni yo mismo deseo ser justo entre los hombres ni tampoco que lo sea mi hijo; pues cosa mala ser un hombre justo, si mayor justicia va a obtener uno más injusto. Mas espero que nunca el providente Zeus deje como definitiva esta situación» 

(poema de Hesíodo, Los trabajos y los días)
Lluvias de piedras vs. Proyecto España. Imagen del mitin en el que el autor sufrió las pedradas.

«No comprendo el porqué siguen lanzando piedras a algunos hombres que un día decidieron dar un paso al frente y unirse a VOX y, por tanto, al Proyecto España»

En efecto, del reseñado texto, extraído del poema de Hesíodo “Los trabajos y los días”, marginado ut supra, podemos deducir cómo se eleva la justicia -la cual desde su perspectiva ontológica no tiene más razón de ser que la bebe de la fuente de lo justo en el contexto de lo bueno y equitativo desde sus primeras concepciones hasta nuestros días- como pieza protectora de la polis, de tal manera, qué donde no hay justicia no se premia al hombre justo, “si mayor justicia va a obtener una más injusto. Y la justicia siempre busca la verdad y el ideal del bien, que para santo Tomás no es otra cosa que el bien común. No se impone partiendo del voto de la mayoría, sino se administra en base a parámetros de la verdad: el binomio ley natural y razón humana va ligado al ejercicio del poder, frente a la tiranía. El positivismo jurídico más radical ha sido el causante de las más grandes atrocidades de la humanidad, como los crímenes del nazismo o del comunismo: el triunfo del materialismo que prescinde de las bases de nuestra cultura grecorromana y del cristianismo, ayudado por la ingeniería sociopolítica de la influencia de las élites globalistas, dominadas por la masonería, ha desembocado a relegar las raíces cristianas de nuestro antiguo Sacro Imperio Romano Germánico a algo meramente cultural, secularizando la vida política y, como consecuencia de ello, a la sociedad de naciones que dieron inspiraron a los padres de la Unión Europea a mediados del S. XX, cristianos comprometidos como, por ejemplo, el venerable siervo de Dios, Robert Schuman. 

 

En la católica España, el proceso de secularización se aceleró vertiginosamente a partir del primer gobierno de Zapatero, tras los atentados del 11-M en Madrid, que marcaron un antes y un después en la configuración política de los dos partidos mayoritarios. Las leyes ideológicas de Zapatero no convencían, tanto en la concerniente a el Estatuto de Autonomía de Cataluña como al plan Ibarretxe, pasando por la implementación de la ideología de Género -incompatible con el magisterio de la Iglesia, como hasta el propio papa Francisco condenó por encarnar un auténtico arsenal contra la concepción de la vida y la familia-. Al respecto, aclaro que no debe confundirse ideología de género y sus ramificaciones con violencia, pues son dos conceptos distintos -ya existía un mayor castigo en los casos de uxoricidios en nuestras leyes sustantivas penales, incluso en los Códigos Penales anteriores a la Constitución Española. Además, cuando se tramitaba el anteproyecto de ley de VIOGEN, el Consejo General del Poder Judicial emitió dictamen sobre la posible inconstitucionalidad de la norma por una presunta infracción del principio de igualdad y del derecho a la presunción de inocencia en virtud del derecho penal de autor. Estos son datos objetivos y contrastables que pueden consultarse; datos que no me los he inventado yo. Precisamente, lo que en los principios de VOX yo proponía en las reuniones de militantes, hace ya más de diez años, era otra solución que pasaba por una lege ferenda para elaborar una ley integral contra la violencia intrafamiliar, sin perder una especial sensibilidad a la ejercida frente a personas vulnerable, como ancianos, niños, incapaces y mujeres. Con la diferencia de garantizar, como se nos interpela en la Directiva (UE) 2016/343 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 9 de marzo de 2016, por la que se refuerzan en el proceso penal determinados aspectos de la presunción de inocencia y el derecho a estar presente en el juicio. No hay que alarmarse, otros países de la UE tienen leyes que abarcan más ampliamente la violencia intrafamiliar. No obstante, el Tribunal Constitucional declaró que no se vulneraba el principio de igualdad formal ante la ley, ex. art. 14 de la Constitución Española, en base al principio de discriminación positiva, ex. art. 9.2 de nuestra C.E., que establece el principio de igualdad material: Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas…”

 

Me parece muy bien, pero no tan bien, la vulneración del principio de presunción de inocencia por razón de la condición sexual: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

 

Ídem de lo mismo, pasó con la introducción del matrimonio entre parejas del mismo sexo, a lo que la oposición de Rajoy, en principio, se opuso: -“El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica”, ex. art. 32.1 de la CE. Obsérvese que el texto utiliza el binomio como conjunción copulativa, sin mediar separación: “El hombre y la mujer…” (sic) De hacer previsto la Constitución el matrimonio entre parejas del mismo sexo ¿no hubiera sido más idóneo utilizar la disyuntiva? 

 

Mientras, José María Aznar se encargó de eliminar de la Internacional Demócrata Cristiana (IDC) la vocal “C”, de cristiana, pasando a denominarse Internacional Demócrata de Centro, lo que no gustó a muchos de los que éramos votantes del Partido Popular.

 

De lo correlativo, nada nuevo en el Partido Popular, ya que cómo titulara el inolvidable genio del periodismo español, don José María Carrascal en una columna en el diario “ABC”, los dirigentes del Partido Popular siempre se han caracterizado por el continuismo de las políticas del PSOE; no obstante, al contrario de gran parte de sus bases. La columna de José María Carrascal se titulaba “Gobernar contra los suyos”. Y es que el Partido Popular siempre se ha caracterizado por no ser ni frío ni caliente, sino tibio, frente a la supremacía de la izquierda. De hecho, recuerdo la obsesión de Aznar, con mayoría absoluta, por la figura de Azaña como hombre de Estado.

El autor del artículo junto a Paco Serrano y Javier Cortés. Vox

Pasadas las elecciones de 2011, con la mayoría aplastante de Rajoy, descubrí, como el partido que se identificaba más con mis ideas, fue abandonando aquello del humanismo cristiano que inspiró su base fundacional. Y después de ver a los etarras en la calle en tiempo record, tras la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de fecha 21 de octubre de 2013, por la que dejaba sin efecto la denominada “doctrina Parot”, a pesar de no existir en nuestra legislación nacional mecanismo alguno que regulara la forma y ejecución de las sentencia dictadas por el referido TEDH hasta que se reformó la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECRIM) en 1995, introduciéndose el mecanismo procesal a través de lo previsto en el artículo 854.3 de la LECRIM, según el cual: Se podrá solicitar la revisión de una resolución judicial firme cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos haya declarado que dicha resolución fue dictada en violación de alguno de los derechos reconocidos en el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y libertades Fundamentales y sus Protocolos, siempre que la violación, por su naturaleza y gravedad, entrañe efectos que persistan y no puedan cesar de ningún otro modo que no sea mediante esta revisión.

 

Y continúa el referido artículo: En este supuesto, la revisión solo podrá ser solicitada por quien, estando legitimado para interponer este recurso, hubiera sido demandante ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La solicitud deberá formularse en el plazo de un año desde que adquiera firmeza la sentencia del referido Tribunal”

 

Y pese a que no había regulación al respecto en el año 2013, el Gobierno de Rajoy dio todo tipo de facilidades para que los etarras condenados por delitos de sangre salieran a la calle tras la sentencia de la Gran Sala del Tribunal de Estrasburgo. Para unas cosas, los políticos corren y, para otras, caen en el olvido. 

 

O qué decir de la pasividad del Gobierno de Rajoy frente al golpe de Estado de Cataluña, algunos hombres y mujeres -no lo digo por corrección política, sino porque en VOX había al principio y en la actualidad más mujeres que hombres- fue por lo que decidí dar el paso, apoyando a Santiago Abascal Conde junto a Javier Cortés Lucena, Curro Contreras Peláez, Cristina Peláez Izquierdo y Manuel Otero, de trabajar no por el partido, sino por aquel ilusionante proyecto, asumiendo la máxima responsabilidad política en Andalucía en las elecciones de marzo de 2015, como Representante General, y presentando a Santiago al magistrado-juez que encabezó las dos primeras elecciones autonómicas a las que concurrió VOX en Andalucía, el magistrado-juez de Familia, don Francisco de Asís Serrano Castro.

 

Han pasado más de diez años, y el proyecto España se ha extendido a la defensa de las clases medias y trabajadoras con la creación del sindicato Solidaridad. Sé que el camino hasta aquí ha sido difícil y que se han producido distensiones internas, algunas más por el ansia de poder -lo que después de mucho tiempo tengo claro- que por España. Además, somos humanos y nos podemos equivocar, lo asumo. ¿Algún lector sabría decirme alguna formación política en la que no haya habido distensiones internas? Viví muchas distensiones en la década de los 90 y la primera década de este siglo, siendo testigo directo de luchas y guerras dentro del PP. Y supongo que, igual, en el PSOE. Y, llegados hasta este punto de la primera parte de este artículo -que seguirá en más publicaciones- diré que el 14 de marzo de 2015, siendo vocal de Organización Política de VOX Sevilla y Representante General Electoral ante el parlamento de Andalucía, nos tiraron piedras en el mitin de Triana, precisamente cuando me encontraba en el atril refiriéndome a la visión de la ley en sentido tomista. Nunca supimos quiénes fueron los autores. 

 

Ahora bien, lo que no comprendo el porqué siguen lanzando piedras a algunos hombres buenos que un día decidieron dar un paso al frente y unirse a VOX y, por tanto, al Proyecto España, nunca mejor dicho a la vista de las nuevas políticas globalistas en las que PP y PSOE votan juntos de la mano en el parlamento Europeo. Y una cosa más para terminar, no busco nada de la política, más por la edad y porque creo en los jóvenes como capital humano del futuro de esta nuestra España.

 

¡Viva España!

San Agustín y España.

Diego J. Romero Salado

Licenciado en Derecho y Diplomado en RRLL (Graduado Social). Programa Superior de Práctica Jurídica Forense y Asesoría Jurídica (ICIDE- centro homologado por el CGAE), obteniendo el certificado CAP (Consejo General de la Abogacía Española). Máster en Mediación Familiar, acreditación oficial homologada por la Junta de Andalucía e impartida por el ICIDE. Postgrado en Mediación Civil y Mercantil por la Universidad CEU San Pablo. Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales (Especialidades en Seguridad en el Trabajo y Ergonomía y Psicosociología Aplicada). Medalla de plata al mérito profesional otorgada por el Colegio Oficial de Graduados Sociales de Sevilla y colectiva al Mérito al Trabajo, categoría de oro. Letrado del turno de oficio del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla. Graduado Social colegiado del Excmo. Colegio Oficial de Graduados Sociales de Sevilla y vocal del consejo de redacción de la revista 'Justicia Social' del referido colegio. Tutor-colaborador de prácticas externas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla desde 2010, colaborando con los departamentos de Derecho Civil y Penal y Procesal en la impartición del practicum.

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