La precampaña de la campaña. Por Diego Pardos 

La precampaña de la campaña: Pili apicultora

«Cesada, dimitida o designada (como ustedes prefieran), vuelve a su tierra la exministra para hacer precampaña de pueblo en pueblo y de urbe en urbe»

Pues me acaba de dar el argumento para la primera columna del año doña Pilar Alegría Continente, la bella zaragozana a la que unos llaman “Pili Juerga”, otros “Alegría Contenida” y los más viejos “ Alegría Carrefour”. Tengo yo por estas personas a las que se las pretende humillar y despreciar gramaticalmente una simpatía difícil de explicar. Me ha sucedido siempre con doña Cuca Gamarra, objeto de las iras radiofónicas de Jiménez Losantos y que a mí me ha caído siempre muy bien. Por extraño que parezca, y extendiendo el abanico femenino del arco político, tampoco me explico por qué le tengo un aprecio a Josefina Millán (con lo seria y borde que parece) ni podría doña Rita Maestre explicarse su raro caso. 

Cesada, dimitida o designada (como ustedes prefieran), vuelve a su tierra la exministra para ser candidata a la presidencia de la Diputación General de Aragón. Y como la campaña no empieza hasta el mes que viene, doña Pilar se ha puesto en marcha (he leído que a bordo de un KIA, que no de un Peugeot) para hacer precampaña de pueblo en pueblo y de urbe en urbe. He tenido que someter a somero seguimiento lo viajado hasta ahora. No puedo ser exhaustivo porque sería aburrido pero veo que desayunó chocolate con madalenas por la parte de Huesca, en un confundido “hostal” de Hostal de Ipiés; que juega al guiñote con su madre en la casa familiar de La Zaida pese a que el guiñote es juego de cartas entre dos parejas; que visita a las apicultoras, de Talamantes, a quienes la candidata llama también “ganaderas de abejas”, de abejas negras; que hace una parada en Almonacid de la Sierra para promocionar la panadería de Luis Ángel y su “doblón”, pan grande con el que se pueden hacer muchos bocadillos. 

Pero el de la comarca de Valdejalón sólo fue un desvío de camino a la cita más importante: Calamocha. No sé qué tendrá la pequeña capital del Jiloca para que la visiten las grandes celebridades de la política. Este mismo año acudió doña Isabel Díaz Ayuso para recordar sus tiempos de colaboradora en la radio local. Ahora lo hace Pilar Alegría para recibir furibundas críticas, pues se dedicó a bailar un karaoke en el polideportivo municipal. Estas imágenes han corrido como la pólvora y han sido motivo de burla en las redes sociales. Me sumo a las críticas, pero no en el sentido que ustedes esperan, pues que una mujer todavía joven y guapa se divierta y bailotee con alegría es lo más natural del mundo. Lo que es imperdonable es que a su lado y en el grupo se encuentre haciendo el indio el alcalde de la localidad, que es un señor con bigote y muchos años. Para todo en la vida hay que tener gracia: imaginemos al señor Ábalos, que también fue ministro, bailando la lambada o la macarena. La señora Alegría podría dedicarse a esos bailes juveniles con los alumnos del instituto de Calamocha y no desentonaría. Pero al alcalde lo que le va es un pasodoble con las señoras de la localidad y del partido. A tiempo están de cambiar de asesores de imagen y de jefe de campaña, puesto que ésta todavía no ha comenzado oficialmente.

Aragón

Flor De Ylang, que es una tuitera enmascarada, la tiene tomada con doña Pilar, y ya se muestra como el más inmisericorde azote de la socialista. Así, afirma que la candidata «se está postulando como presentadora de un magazine en Aragón TV, a medio camino entre “Un país en la mochila” y “Las recetas de Arguiñano”». Puede que no sea para tanto: ya sabemos que las campañas electorales están preñadas de ideícas y buenas promesas. 

Aún así, miedo me da con estos antecedentes lo que pueda suceder dentro de un mes al cruzar de nuevo la raya de la comunidad de Teruel, más allá de Villarquemado. Porque depende de la entrada que uno elija desde la autovía, corre el riesgo de ir a parar al polígono industrial de la Paz y al antiguo restaurante El Milagro. Y muy cerca, antes de entrar en la capital, uno puede tener la tentación de hacer un descanso en su Parador de Turismo. No me digan ustedes que no es entrañable que en la ciudad de los Amantes no se haga otra cosa que hablar de paz, de alegría, de amor y de milagros. 

Pero, un servidor de ustedes, qué quieren que les diga, siempre preferirá la sesión de baile en Calamocha a una tediosa campaña electoral en un aburrido teatro, repitiendo como un loro el manido argumentario del momento. Me ofrezco, fíjense qué novedad, a redactar como negro un «Nuevo Manual de Resistencia» firmado por doña Pilar Alegría Continente. Y uno, que es modesto, no aspirará por ello a la alta dignidad de la embajada de España en Londres. 

 

Diego Pardos

Soy un hombre del franquismo, pues nací en Daroca en 1974. Pasé mi infancia en un lugar de la Celtiberia llamado Used y acudí a clases de bachillerato en Teruel, como Antonio Mingote (con resultados notoriamente distintos). En dos ocasiones gané (ex aequo) el Concurso de cuentos infantiles “Tertulia Goya” de Santander (años 2011 y 2015) y escribí la novela Las autonomuchas. El discreto exilio de Fernando Vizcaíno Casas (SND Editores, Madrid, 2018), con prólogo de Eduardo Vizcaíno de Sas. Y una segunda parte, en edición no venal. No contento con ello también colaboré en el periódico satírico La Gallina Ilustrada (2019-2020). Escribo, algunas veces, en el Diario de Teruel.

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