«Pilar, duquesa de Luna y de Villahermosa, fue el gran amor de José Antonio. Yace en la catedral de Zaragoza, lejos de la Sacramental de San Isidro».
(III) Cronografías: Mujeres de José Antonio. Por Diego Pardos

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«Pilar, duquesa de Luna y de Villahermosa, fue el gran amor de José Antonio. Yace en la catedral de Zaragoza, lejos de la Sacramental de San Isidro».

«Sánchez no escucha la música del maestro Azagra… Y ya planea instalar un piano de cola submarino en Lanzarote, por si las moscas».

«Y si la historia se tapó en la Corte; si no sería conveniente que el vuelo de una niña hiciera pasar por perturbada a gente principal…» .

«Más de cien años después de su muerte, Mariano de Cavia da nombre a los premios de periodismo que otorga anualmente el ABC».

«Acaso en este mundo de alta cultura, lo que quizá no sea tan habitual es la figura -por minoritaria- del matador que combina el estoque, el pincel y la pluma».

«Me van a perdonar, pero si nadie, ni siquiera Emilia Landaluce se ocupa de estos detalles no estará mal que uno lo intente».

No está bien que un hombre hecho y derecho vaya luciendo los calcetines y los pelos de las piernas de cualquier manera.

«Esto ha molestado a ciertos sectores de la prensa, especialmente a los diarios El Plural y Público, forzando al ministerio de Defensa a la suspensión del acto».

las naciones tienen difícil recuperación cuando caen en la crisis del espíritu, lo mismo en la Rusia de las hamburgueserías y las telenovelas que en la España del Gran Hermano y la alianza de civilizaciones.

«Ya no podremos hablar más de las tetas de Sarah sin que pida perdón la Belmonte. Ni podremos leer a la Durán. Ni podremos hacer chistes sobre Gertrudis».

«Hay dinosaurios que pueden jubilarse a los noventa años, pero han vivido en la pomada del sueldo y el privilegio durante setenta y cinco».

«En el decimonónico cuerpo militar se entra con juventud y delgadez y no con los atributos físicos de un viejo brigada sin afeitar, próximo a pasar a la reserva».

Ya lo dice vuestro himno, levantaos del sofá. Lo recuerda aquesta dona del Ripoll y el Llobregat.

«Sé que ya es difícil dar con un establecimiento como los de la infancia, con su loción de Floïd en la estantería, un calendario y el cartel de aquella tarde en que vino a torear Paquirri».