
Protagonistas:
- Vecina petarda
- Mi contraria
- El Aberroncho
- Doña Cotilla
- El niño
- Servidor de ustedes
TELÓN: Tal que ayer por la mañana en la calle. Cruzando la primera esquina a la re-contra-derecha entre la lavandería y la frutería “del pakistaní”. De camino al pan de cada día de tipo campesina y blanquita a poder ser y por más señas. La pareja: madurita en todos los sentidos haciendo que van cogidos de la mano.
ESTAMPA PRIMERA
Transcurre la mañana fresca y clara con un sol radiante, de esos que anuncian fatalidad a más ver. Hace demasiado frio, el aire no brilla por su ausencia y hasta las nubes se levantaron. Por supuesto se agradece la sensación en el rostro, pero por eso precisamente los personajes exageran. La calle transcurre llena de gentuza o gentío según se mire, como si hubiera prisa por volver a celebrar lo que sea, o quizás terminar por fin con la hipocresía. De fondo aparecen bastantes automóviles. La reforma realizada en el barrio por lo de los chinos lo hace posible. Al agrandar las aceras han dejado dos carriles injustos y al parar alguno en doble fila se lía parda, aunque de momento no sucede.
VECINA PETARDA
¡Hombre jóvenes…! ¿Qué tal?
MI CONTRARIA
Muy bien… ¿y ustedes?
(Mirando fijamente a su acompañante).
VECINA PETARDA
Estupendamente ¿Y la familia?
MI CONTRARIA
La familia bien gracias… ¿y la suya?
(Revirando el periscopio a su alrededor).
VECINA PETARDA
Todos bien gracias ¿Y las fiestas?
MI CONTRARIA
Las navidades bien, como siempre…
VECINA PETARDA
¿En familia?
MI CONTRARIA
Como siempre ¿Y ustedes qué, le han venido los hijos?
(Soltando definitivamente el dedo gordo de la mano izquierda de su acompañante. Por aclarar: recientemente lesionada gracias a un accidente fortuito o lo que es lo mismo, un corte de 10 puntos de sutura abriendo una lata de 2,5 kg de menestra de verduras. La tapa cercenó por sorpresa la tierna carnaza justo debajo del meñique, provocando la espectacular sutura un gracioso mollete que impide de momento al interesado estirar completamente dicha extremidad, sin dejar de sufrir desde entonces el consiguiente dolor recurrente al intentarlo. Pero como las manos van a pan…).
VECINA PETARDA
No, este año no. Hemos estado solos…
(Bajando desagradablemente el tono de su voz).
MI CONTRARIA
¡Vaya! Ya lo siento, pero… ¿bien, no?
VECINA PETARDA
¡Bien, bien! Estupendamente los dos…
MI CONTRARIA
Bueno pues eso es lo importante, estar bien…
VECINA PETARDA
Sí, eso dice mi Jacinto, que mejor solos que mal acompañados…
(Afirma rotundamente mientras se atusa los pelos).
MI CONTRARIA
Mmmm… ya…, bueno sí, eso dicen…
VECINA PETARDA
Entonces… ¿Todos bien, me has dicho verdad?
(Dejando sus escasos enseres en el suelo).
MI CONTRARIA
¡Sí, sí, todo perfecto! En casa tranquilitos, descansando que hacía falta ¡Aunque también saliendo para disfrutar del ambiente navideño y eso… ¡
(Añadiendo atropelladamente).
VECINA PETARDA
Y que bien se está solos ¿verdad? Sin jaleos, sin desmadrar la casa, ya sabes…
(Buscando con la mirada perdida como si estuviera esperando a alguien, o que quizá la vieran hablando con gente).
MI CONTRARIA
No, no lo sé, nosotros somos muy de desmadrar… ¿o se refiere a no tener a nadie en casa con quien desmadrarse?
(Suelta alegremente a la buena de Dios).
VECINA PETARDA
No, no… me refiero a no tener la casa empantanada por un par de días.
(Ríe compulsivamente para dar fe de ello).
MI CONTRARIA
Ya…, la comprendo.
VECINA PETARDA
Bueno entonces me has dicho que todos bien y eso, ¿no? ¿No os habrá tocado la lotería? ¡Jajajaja!
(Sobreactuando en exceso).
MI CONTRARIA
Que yo sepa no, ¿a no ser que me haya engañado este…?
(Golpeando levemente sin querer la mano izquierda de “Servidor de ustedes”).
SERVIDOR DE USTEDES
¿Eh?
MI CONTRARIA
Nada…
SERVIDOR DE USTEDES
¡Ah…!
(Realizando una minúscula mueca de asombro y dolor).
VECINA PETARDA
Nosotros nada, pero bueno es que tampoco jugamos, ya sabes…
MI CONTRARIA
Sí, me imagino.
SERVIDOR DE USTEDES
¿Ah sí?
MI CONTRARIA
¡Calla!
VECINA PETARDA
¿Y el niño?
ESTAMPA SEGUNDA
TELÓN: En el mismo lugar pero está vez sí, la caravana de ruidosos autos por detrás cobra protagonismo. Alguno toca la bocina como si tuviera prisa porque es día de Reyes y la una de la tarde. Los carros metálicos del súper abierto por ser festivo andan sin permiso por el medio de la acera, poco bien que les ha venido que ahora sea el doble de ancha. Entre los carros y las cajas de cartón vacías de la frutería, llegar hasta la panadería de Tomás es lo más parecido a practicar un rally. En fin…, la calle es intransitable gracias a la basura, las cajas del “paki”, los carros del súper, el supuesto indigente oficial de la puerta, la “Vecina petarda”, los borrachos de siempre afuera del bar capitaneados por el grosero de Gargamel (otro vecino top), los niños de los «coj…” con sus patinetes infernales, etc., etc.…
En este momento pasa un zeta de la Policía Nacional a toda pastilla con la sirena a tope.
MI CONTRARIA
¿La lotería del niño?
VECINA PETARDA
¿Eh?
(Arrugando más aún su ya arrugada y fea cara).
MI CONTRARIA
¡Nooo, qué como me decía no sé qué de la lotería del niño…!
VECINA PETARDA
¡Nooo…, si nosotros no jugamos!
MI CONTRARIA
¡Ah… perdón! Me pareció que decía algo del niño y eso…
Ahora, irrumpe la ambulancia a toda leche y también con la sirena a tope. Debe sonar simultáneamente con la del zeta de la Policía (esta algo menos fuerte pues los primeros se van alejando), y se vuelve a detener de nuevo la conversación puesto que todos callan mientras miran en dirección a la ambulancia para ganar algo de tiempo.
VECINA PETARDA
¡Noooo! ¡Qué decía que qué tal tu niño! Bueno tu niño…, ¡Jajajaja, que vaya como está!
MI CONTRARIA
¡Ah el niño…, ¡bien, está muy bien!
(Asintiendo con rotundidad).
VECINA PETARDA
Le vi el otro día.
SERVIDOR DE USTEDES
(Despistado por el ruido).
¿A quién?
VECINA PETARDA
A tu niño.
SERVIDOR DE USTEDES
¡Ah! ¿Y qué tal está?
MI CONTRARIA
¡Pero chato!
(Volviendo a golpear la mano izquierda de “Servidor de ustedes”).
SERVIDOR DE USTEDES
Vámonos ya…
(Dice por lo bajini mirando en dirección contraria a la “Vecina petarda”, con la excusa de seguir el rastro de la ambulancia).
VECINA PETARDA
Pues muy bien…, está hecho todo un hombre.
MI CONTRARIA
¡Ah, si… bueno, jajaja! Es verdad, en fin que nosotros ya nos íbamos…
(Echando un paso atrás).
VECINA PETARDA
¡Qué! ¿A dar un paseo?
(Echando un paso adelante).
MI CONTRARIA
Si bueno de eso venimos… y ahora íbamos a comprar el pan…
(Volviendo a dar otro paso atrás tirando de la sufrida mano izquierda de “Servidor de ustedes”).
VECINA PETARDA
¡Que bien…! Bueno… ¿Entonces todo bien me has dicho? Yo lo encargo de un día para otro de ese de masa madre…, se lo digo a Angelines, la rubia ya sabes…
MI CONTRARIA
(Contrariada visiblemente por el viraje inesperado de la trama).
¡Si, si, todo en orden…! Bueno vecina, que ya nos íbamos…
(La vuelve a decir educadamente “Mi Contraria”).
VECINA PETARDA
¿A ver si subís a tomar café o algo algún día a casa?
MI CONTRARIA
¡Eh…, sí, bueno…, ya si eso lo vamos viendo! ¿Vale?
(Ostensiblemente apurada).
VECINA PETARDA
Sí, sí, claro cuando sea subís y ya está…
MI CONTRARIA
(Definitivamente agobiada).
Vale, vale…, ya si eso…
VECINA PETARDA
¡Venga pues dicho y hecho!
SERVIDOR DE USTEDES
¡Qué!
MI CONTRARIA
¡Que eso, que bien y nos vamos…!
(Girándose definitivamente).
SERVIDOR DE USTEDES
¡Ah, vale…! Venga pues eso mismo.
(Suspirando ostensiblemente).
MI CONTRARIA
¡Adiós vecina, adiós y a seguir tan bien!
VECINA PETARDA
¡Adiós guapísimos!
(Aguantando la posición como si de un pívot lituano se tratase)
MI CONTRARIA
¡Adiós, adiós…!
(De espaldas a “Vecina petarda” y ya sin ni tan siquiera mirarla).
SERVIDOR DE USTEDES
¿Pero, y esta quién es?
(Abriendo los brazos bien contrariado y hablando en voz baja).
MI CONTRARIA
No sé, una que a veces me la encuentro en la fila del súper.
(Susurrando…).
SERVIDOR DE USTEDES
Pues parece que te conoce de toda la vida.
(Alzando la voz dada la lejanía relativa de “la petarda”).
MI CONTRARIA
¡Qué va! Solo de vista…
SERVIDOR DE USTEDES
¿Entonces?
MI CONTRARIA
Entonces nada. Que se enrolla como las persianas cuando te pilla por banda.
(Ligeramente mosqueada).
SERVIDOR DE USTEDES
¡Madre del amor hermoso! Como anda el barrio…
MI CONTRARIA
Ya… bueno, ¿te has quedado con su cara?
(Sonriendo de manera canalla).
SERVIDOR DE USTEDES
¡Pues la verdad es que no!
MI CONTRARIA
¡Anda que tú…, luego te quejarás el día que te coja por banda!
(Le dice a “Servidor de ustedes” parándose en seco).
SERVIDOR DE USTEDES
¿Cogerme a mi? Difícil…, “ya sabes que yo soy un maleducado… ¡qui ti cagas!”.
MI CONTRARIA
¡Si, sí, cuéntame otra!
(De repente… )
ESTAMPA TERCERA
(Volviendo a casa “Mi contraria” y “Servidor de ustedes”…)
TELÓN: Superada la esquina ahora a la re-contra-izquierda, una vez sobrepasada la peluquería y el salón de belleza, ambos paralelos y de la misma dueña a la entrada al recinto comunitario.
(Inesperadamente, como no podía ser de otra manera…).
EL ABERRONCHO
¡Oh la, laaa! ¿Dónde va la parejita!
SERVIDOR DE USTEDES
¡Hostias, no por favor…!
MI CONTRARIA
¡Pssss, calla hombre! ¡Hombre vecino! ¿Cómo usted por aquí?
EL ABERRONCHO
A un mandado, bueno, y con la excusa, a tomarme un vinito sin que me vea la parienta, ya sabes… ¡Jajaja!
(Inclinando levemente la cabeza hacia atrás y haciendo el gesto con la mano derecha de pimplarse un vinito, o dos).
TODOS
¡Jajajaja!
SERVIDOR DE USTEDES
Pues no lo diga muy alto que su parienta ya nos ha fichado desde la ventana. ¡Jajaja!
(Tocándose con el índice de la diestra sobre la mejilla derecha).
EL ABERRONCHO
¡Uy, uy, uy, uy, ay, ay ay, me largo que esta me está haciendo un interviú!
(Fingiendo correr sin moverse un centímetro ridículamente).
TODOS
¡Jajajaja!
MI CONTRARIA
¡Qué cosas dice…, diga usted que sí, que se lo merece!
EL ABERRONCHO
Y si no, también ¡Jajajaja!
TODOS
¡Jajajaja!
EL ABERRONCHO
¡Adiós “bambinos”, adiós!
SERVIDOR DE USTEDES
¡Haaala…!
MI CONTRARIA
¡Que pase usted un buen día!
(Le responde aguantándole la mirada de forma sobradamente educada).
EL ABERRONCHO
¡Gracias “guapi” y tú que lo veas, jajajaja!
(Gorgotea con voz frágil mientras se aleja con torpeza arrastrando los pies).
SERVIDOR DE USTEDES
¡Qué suerte hemos tenido…, vamos, vamos, no sea que…!
(Aligerando el paso de forma alegre cual insensato cochinillo segoviano ajeno a su destino).
CUARTA ESTAMPA
(Superados los dos escollos, “Servidor de ustedes” saca de un bolsillo el pequeño llavero. Se trata de un pedazo de madera de mentira con forma rectangular. Entrando en detalles, hablamos de un objeto con gran sentido simbólico para él. Por un lado se lee la leyenda: «a veces para seguir, hay que comenzar de nuevo» y por detrás, escritas a bolígrafo las iniciales “P” + “E” + “D” de manera vertical y por ese orden. Pendiente del llavero y como última novedad una incomoda y curiosa chapa de plata en la que por un lado pone su nombre de pila y por detrás, “infartado” junto a un corazón rojo (cosas de “Mi contraria”). Después y como parte del todo, cuelga otro llaverito pequeño del que pende una navajita minúscula recuerdo de su infancia. Junto al llaverito pequeño con la navajita recuerdo de su infancia, lleva una medallita de Jesús de Medinaceli (el Señor de Madrid) sujeta de manera milagrosa —como debe ser—, a un eslabón de acero inoxidable aplastado por un extremo y por fin, un vulgar juego de llaves. Con la mano derecha el iluso se dispone a introducir la llave en la cerradura del portal cuando…)
TELÓN: En la mismísima puerta del portal, de fondo los buzones negros incrustados en la pared miran fijamente a “Servidor de ustedes” impasibles ante la que se le viene encima. “Mi Contraria” transita despistada varios metros por detrás. A estribor y fuera de plano desaparece en escena pululando uno de los perroflautas oficiales de la comunidad quemándose las uñas con un peta a unos quince pasos —a mayores—, finge pasear a su asqueroso chucho mirando descaradamente al resto de personajes de la escena principal, pues nada le gustaría mas que participar en ella…
DOÑA COTILLA
¡Uy!
(Exclama poniendo cierta expresión de extrañeza).
SERVIDOR DE USTEDES
¡Tranquila vecina que soy yo!
DOÑA COTILLA
Es que he visto salir a ese.
(Dice mirando desde dentro del portal y con desdén en la dirección en la que se encuentra el desgraciado y su chucho, casi susurrando).
[…] Y me he hecho la remolona ¿sabes?
(Agarrando con cierta fuerza la mano izquierda —otra vez— de “Servidor de ustedes”).
SERVIDOR DE USTEDES
La comprendo…
(Cerrando los ojos y estirando la frente al mismo tiempo en un alarde de destreza artística).
MI CONTRARIA
¿Qué te pasa?
SERVIDOR DE USTEDES
Nada, doña Cotilla que ha esperado a que saliera ese.
(Gesticulando con la cabeza sin disimular lo más mínimo en la dirección en la que se encuentra “el escombro”).
DOÑA COTILLA
Es que me da miedo, ¿sabes? Es que no te dice “ni mu”.
SERVIDOR DE USTEDES
¿Pues que quiere que la diga el asqueroso? Tenía usted que escuchar los recitales que me pega el “cachocerdo” al otro lado de la pared del salón. Cualquier día se va a dar la vuelta de los eructos que se pega “el desgraciao”. No vea que asco que me da el…, en fin…
MI CONTRARIA
Bueno, bueno, que nos va a oír…
(Haciendo aspavientos con la mano libre).
SERVIDOR DE USTEDES
No estaría mal.
(Mirando al indeseable).
DOÑA COTILLA
¡Calla, calla! Evítate problemas con ese tipo de gente.
(Volviendo a agarrar con fuerza de nuevo la mano izquierda a “Servidor de ustedes”).
SERVIDOR DE USTEDES
Si yo no tengo ningún problema con él, salvo que es un guarro.
(Contesta casi sollozando…).
MI CONTRARIA
En su casa puede hacer lo que quiera… ¿y si se lo consiente su mujer?
DOÑA COTILLA
¡Uy su mujer…!
MI CONTRARIA
Con ella vive desde luego, bueno, y con el chucho, que siempre ladra a deshoras…
SERVIDOR DE USTEDES
Bueno que yo me subo, que me meeeo…
(Apunta disimuladamente “Servidor de ustedes” a “Mi Contraria” entre dientes, pues solo alguien como ella lo comprende en esas tesituras…).
MI CONTRARIA
No. La que se sube…
(Exagerando con el gesto la urgencia).
[…] soy yo, que me pilla el toro. Tú si eso, quédate un rato más —si quieres—, haciendo compañía a Doña Cotilla.
(Dice levantando algo la voz desde dentro del ascensor y lo que es peor, sonriendo a la vez muy feliz demostrando una confianza que da miedo).
DOÑA COTILLA
Pues cuando mi marido y yo vivimos en Alemania estaba prohibido dejar las cacas de los perros sin recoger. En las calles se podían comer “sopas con hondas” de lo limpias que las tenían, no como aquí que da asquito entre unas cosas y otras. Mi marido —que en gloria esté —ya lo decía: «aquí sobran las comparanzas». Al pobre le dio… bueno ya sabes, como a ti pero mucho peor donde va a parar…, y ahí se quedó el pobrecito mío un día antes de que a mi me dieran el alta. En fin; que qué asco de vida y a mi cada vez me duele más esta cadera…
(Indicando con el índice de la mano libre su cadera diestra).
[…] menos mal que llevo el carro de la compra por delante y así me voy sosteniendo. ¡Qué majo es tu hijo, yo es al que más quiero de la casa! Una vez me acompañó con la compra desde la tienda que había donde está ahora eso de los libros qué no se que será, y me trajo la bolsa para que no cogiera peso. A ver si le veo y le doy la propinilla.
SERVIDOR DE USTEDES
Tranquila doña Cotilla que no hace falta, el chaval, que es muy amable.
DOÑA COTILLA
Y bien educado que está. Me acuerdo que de pequeño era el único niño del portal que me saludaba. Siempre iba con una sonrisa en la boca.
(Poniendo cara de melancolía).
SERVIDOR DE USTEDES
Bueno doña Cotilla, que estoy muy bien con usted pero que se nos va la mañana y las cosas no se hacen solas, no sé si me explico…
DOÑA COTILLA
Pues mañana me quiero acercar al médico con mi hermana que se la murió el marido hace ya varios años ¿no sé si lo sabías?
(Como si no fuera con ella la cosa).
SERVIDOR DE USTEDES
¡Ah, si, sí!
(Pero no y en confianza. Dice interactuando con el respetable para ayudar a que alguno se despierte).
DOÑA COTILLA
Porque su hijo tiene una tienda de chuches ¿sabes? Y no la puede acompañar, así que no sé como lo voy a hacer, porque mañana también quería ir al mercado, bueno y ahora, en fin…, que a ver como me organizo…
(Poniendo cara de: «a ver como me organizo»).
SERVIDOR DE USTEDES
¡Pero “doña Coti”, si hoy el mercado está cerrado, que es fiesta mujer…! Bueno, si no la importa la dejo para que se vaya organizando ¿Vale? Y ya si eso mañana o cuando sea me lo cuenta ¡Adiós, adiós…!
(Liberándose con cierto desaire por fin de la garra derecha de “doña Cotilla”).
DOÑA COTILLA
¿Hace frio no? Que me he puesto este abrigo y no sé si volver a casa a ponerme algo más gordo…, que me he quedado helada mientras me entretenías.
SERVIDOR DE USTEDES
(Ya dentro del portal llamando al ascensor).
¡Mientras la entretenía…! ¡Vale, venga pase… espeeere que ya le doy, a ver…, venga al bajo, para que no suba los tres escalones con esa cadera!
DOÑA COTILLA
(Volviéndose a agarrar —está vez no de la mano sino del antebrazo izquierdo y gracias a un movimiento astuto y huidizo de “Servidor de ustedes”—, dentro del ascensor, que tiene más merito).
¡Gracias majo! Que voy a ver si hago la comida… ¡qué me come Ramón!
SERVIDOR DE USTEDES
¿Qué, tiene visita?
(Mientras se abre la puerta del ascensor)
DOÑA CONCHA
¡Nooo! ¡Que no soy mujer de perder el tiempo…!
SERVIDOR DE USTEDES
Ni yo, ni yo, lo decía por lo del tal Ramón ese, pero bueno…, ya veo que al final…, venga que se cierra la puerta sola, adiós, “adi…”.
(Y la puerta se cierra, doña Cotilla sigue hablando ya fuera del habitáculo pero sola y “Servidor de ustedes” suspira no sé sabe si de alivio, o de angustia, o por la necesidad de ir al baño).
ESTAMPA QUINTA
TELÓN: El hogar bien calentito y con olor a lechal asado del que no dejan comer a “Servidor de ustedes” por prescripción facultativa, eso sí, le espera un rodaballo con sus patatitas al horno y a mesa puesta un martes: otro sueño español…
MI CONTRARIA
(Sentada en la mesa frente “al niño”).
¡Vaaamos, a comeeer, que no veas como te enrooollas!
SERVIDOR DE USTEDES
¿Qué yo me enrollo?
(Se pregunta “Servidor de ustedes” a grito “pelao” entre bastidores, se supone que desde el baño desahogando la vejiga).
¡Uf, que bien, por poco casi me…!
(Mientras sale apurado en dirección a la mesa).
MI CONTRARIA
(Mirando cariñosamente a “Servidor de ustedes”).
¡Qué tonto eres! ¿Te has lavado las manos?
SERVIDOR DE USTEDES
¡Upss! Pues no ¡Vooooy!
TODOS
(Niño incluido).
¡Jajajaja!
NIÑO
¡Ven Padre, que te cojo de la manita para ayudarte a sentarte…, que te pareces a Nemo; el pececillo de los dibujos animados!
TODOS
¡Jajajajaja!
Fin.

