La pintura de los días por Mila Soyyo. Hoy, «Pastor y su rebaño»

¡MUY BUENOS DÍAS!

Despertar, asomarse por la ventana y no ver el amanecer. El cielo está completamente oscuro. El invierno hace sus estragos y os traemos una obra de pintura que avisa de tormenta.

Hoy estoy acompañada de nuestro querido amigo  El Gitano hacedor de memes, más de una diferencia y le embarco algún que otro jueves en escribir algo corto, una historia, si se deja.

Charles-Émile Jacque, París (1813–1894) Pintor y grabador francés, miembro  de la Escuela de Barbizon, reconocido por sus escenas rurales y, en especial, sus representaciones de animales, como ovejas y cerdos. Realismo rústico y paisajismo. Comenzó su carrera en el ejército francés,  aprendiendo a grabar mapas para posteriormente en Inglaterra destacar por su talento al trabajar  para Le Charivari, periódico satírico,  reconocido e influyente en el París de la época.

Charles-Émile Jacque. «Pastor y su rebaño, 1880.» Óleo sobre lienzo, 264,2 × 209,6 cm

«Pastor y su rebaño» Por El Gitano 

El pobre José se crió sin padre. Juan murió de repente, seguramente fue un infarto. 

 

En aquella época, en las zonas rurales, no se hacían autopsias como ahora las conocemos, simplemente se hacía un examen externo en busca de heridas para descartar una muerte violenta y poco más. 

 

Recién cumplidos los siete años, lo perdió.  Era el mayor de tres hermanos y el único varón. Dolores y María vinieron después, por ese orden.

 

Julia, su madre, lucharía cómo una jabata para sacar adelante a sus hijos; limpiando cosiendo, echando peonadas en el campo; lo que hiciera falta, tuvo que sacar al primogénito de la escuela para hacerse cargo de las ovejas de Juan, pues había que llevarlas todos los días al monte y prácticamente suponía dedicarle toda la jornada.

 

 Así pasaron los años, José fue creciendo como su rebaño. Sus hermanas, siendo aún niñas  marcharon a la capital a servir en casas como internas, y él siguió por siempre en el pueblo, viviendo la dura vida de pastor, siendo feliz de disfrutar de esa libertad que solo la naturaleza te puede dar.

«Pastor y su rebaño» Por Mila Soyyo 

Amontonadas,

se veían las nubes, amontonadas.

Recogidas y unidas, como un fulgor;

era gris, era oscuro, con bocanadas 

de una lluvia creciente y entre rubores.

 

Él se marchaba, 

el pastor se alejaba, hora de regresar

a la casa cuadrada, al redil, a su hogar;

el perro controlaba y se dejaba llevar

cada paso guiaba, como un eco al azar.

 

Rebaño inmenso,

de lejos se veía,  de cerca se notaba

siendo algarabía, el pastor disfrutaba.

Un regresar, no se espera mucho más. 

***

Expreso mi agradecimiento a El Gitano por contar un pedacito de historia. También a Manuel Artero, por la publicación. 

Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso día.

Recordar que en poco tiempo llegará la primavera. Ser felices.  

¡Feliz jueves!

MMB

Mila Soyyo

Nací en Madrid, hace ya unos años. Soy administrativa de profesión pero tengo claro que lo mío son los retos. Siempre aprendiendo, y disfrutando de todo lo que me gusta y me hace vibrar. De todo aquello en definitiva que consigue que sienta, de lo diferente, lo que no está escrito, lo que nadie espera y está ahí deseando que tu lo descubras... Y te aseguro por experiencia que llega.

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