Conversaciones en el andamio: Fango, desidia y mucho desahogo. Por Francisco Gómez Valencia

Fango, desidia y mucho desahogo.

«Ayer “cara delgá” se subió de nuevo al atril del Congreso para chulear al personal. Sencillamente es otra nueva falta de respeto, la enésima»

Ayer cara delgá se subió de nuevo al atril del Congreso para chulear al personal. “Menos odio y más amor«, llegó a decirle desde su escaño en una de las réplicas a Santiago Abascal, haciendo referencia a la última actuación de Benito Antonio Martínez Ocasio o sea, Bad Bunny, en el descanso de la final de la Súper Bowl LX norteamericana, “¡ey!”.

Desconozco… “¡ey!”, si el arte —por describirlo de alguna manera— de este prohombre woke…“¡ey!”, forma parte de la Spoty List (o Playlist) de “Su Sanchidad” y que graciosamente… “¡ey!”, tiene a bien compartir por TikTok con la chusma… “ey”, al margen de lo que le suceda a la plebe.., ¡ey! 

El caso, es que Su pedrosidad continúa cabalgando la ola. 

Vivos y muertos, ya no hace distinciones en su indignidad. A diferencia de lo que cualquier persona en su situación y en su sano juicio debería hacer, el felón trato de minimizar los daños políticos intentando desviar el tiro hacia la oposición sacando a relucir la gestión del PP en el accidente de Angroix del 24 de julio de 2013, mintiendo descaradamente y confiando de nuevo en la manifiesta falta de memoria de su cada vez más mermado electorado en todos los sentidos.

Lógicamente es responsabilidad del máximo responsable del Gobierno de España defender la red ferroviaria española así como las empresas públicas responsables de su buen funcionamiento y mantenimiento, pero no a costa de tratar a los españoles como absolutos imbéciles.

Sencillamente es otra nueva falta de respeto, la enésima.

Cualquiera que se haya subido en un tren de alta velocidad últimamente o en uno de cercanías, puede dar fe de las carencias del sistema, de la obsolescencia de las infraestructuras, de los constantes incumplimientos por parte de las compañías que ofrecen el servicio, del deterioro del material o de las instalaciones, de la sobreexplotación de los servicios, y de la falta de cumplimiento quedando impolutos siempre los responsables políticos, y me refiero a la responsabilidad que atañen las promesas que sobre esta cuestión se han lanzado a la buena de Dios y como siempre se ha llevado el viento. 

Si echamos la vista atrás  en las últimas dos décadas, el PSOE ha gobernado 15 años y 4 meses, sin embargo desde el actual gobierno se atreven a recriminar la titularidad de la crisis a la gestión de los gobiernos de Mariano Rajoy

Gracias al terrible accidente en Adamuz, es conocido que los profesionales del sector lo venían avisando. Ahora dicen que están en pie de guerra, pero ya se ha divulgado convenientemente que los sindicatos de clase CCOO y UGT se han vuelto a plegar, a la par que desde el ministerio de Óscar Puente colmaron convenientemente al principal y elitista sindicato SEMAF (principal de entre los independientes de los maquinistas), y ahora los tres grandes en comandita se vanaglorian de haber conseguido todas sus reivindicaciones. 

RENFE y los sindicatos.

Sin embargo, una vez estudiadas se puede comprobar que les han vendido literalmente la moto, pues les han prometido cambios estructurales en seguridad, un aumento de las inversiones de un 20% anual hasta 2030 (o lo que es lo mismo  1.800 millones de €), y aquí está la madre del cordero: 3.600 nuevos puestos de trabajo (2.400 en Adif y 1.200 en Renfe). Obviamente el resto de los minoritarios y menos representativos como no pillan ni las raspas, aún siguen con sus reivindicaciones es decir, exigen su parte del pastel. Y ¡oh sorpresa! Los medios de comunicación a los que todos conocemos, ya solo prestan atención al asunto haciendo hincapié en las molestias ocasionadas a los usuarios dando así por buena la gestión de la crisis liderada por el Gobierno. ¡Enhorabuena, ellos también siempre salen más fuertes!

Médicos, profesores recurrentemente, y ahora la gente del tren, han comprobado en sus propias carnes las lindezas del socialismo y el comunismo que asola España, es más, son muy conscientes de los resultados de ejecutar políticas negligentes. Ellos son conocedores de que son sectores críticos y por tanto necesitan de presupuestos actualizados para su buen funcionamiento pero que le vamos a hacer, están sindicalizados, así que de la mano del gobierno unas veces y sólitos otras como ha sido el caso de los maquinistas, han vuelto a chantajear al Gobierno perjudicando a la ciudadanía con la excusa del bien común, y envueltos en la bandera de la defensa de los servicios públicos porque su eterna lucha sindical continúa. Y como de costumbre (como hacen todos los socios de investidura de Sánchez), ya han arrancado el compromiso de incrementar la plantilla, lo cual en definitiva es lo que más les preocupa para tener más poder de negociación, a la hora de exigir mejoras salariales y de condiciones de trabajo al PP de Feijóo en cuanto pise la Moncloa.

Por otro lado los usuarios, los cuales permanecemos quietos asistiendo al desmoronamiento del sistema entretenidos en las florituras del Gobierno y de los sindicatos mientras España sigue sin Presupuestos Generales del Estado y con un Gobierno incapaz anclado al poder.  No aprendemos, no aprendimos, no son solo los 47 muertos de los trenes, son los 130.000 de la pandemia, son los doscientos y pico de la DANA de Valencia y tantos y tantos que fallecen cada día en los pasillos de los hospitales, en las carreteras llenas de baches, y en las calles cada vez más peligrosas y aquí, no sucede nada.

Leía hace unos días a un iluminado de esos que nos aburren a diario en diferentes medios cada dos por tres, desarrollar sesudamente la idea de que afortunadamente la polarización es cosa de los políticos del PP y de VOX, amplificado por la prensa de derechas y de la extrema derecha ya que la gente corriente, (la progresista supongo, sumada a la que consume arte de Bad Bunny) está a lo que está, a vivir tranquilamente disfrutando de la música del puertorriqueño y del buen momento por él que transita España gracias a las políticas progresistas llevadas a cabo por el Gobierno, apoyado por una curiosa mayoría legítima de insignificantes (analizándolos por separado), que en nada representan a la sociedad española que nos pretenden imponer. Respecto a lo de mencionar cómo la gente se busca la vida para llegar a fin de mes, supongo que estos desgraciados lo dejarán para cuando también los llaman para los medios digamos “del espectro de las derechas”

Sin duda la broma es de muy mal gusto y está generando que muchos más de la cuenta se lo estén llevando muerto soplando y sorbiendo a la vez. Políticos, sobrinas, contratistas, empresarios, fontaneros, periodistas, analistas pechugonas, charos seniles, enchufados, perroflautas varios, en definitiva, gente de buen vivir del cuento.

Bad Bunny

Pues nada, como dijo ese árbitro de fútbol que pitaba siempre a favor del Barça: ¡Sigan sigan…! O como balbucea Bad Bunny: “¡Ey, ey!”. Por cierto (y no voy por el tema físico que ya ves tú a mí)…, ¿le gustará como perrea Bad Bunny a David Uclés? A Pedro Sánchez me parece que mucho, no se si “me entienden”…

Feliz día de Santa Eulalia. 

Españazuela a 12 de febrero de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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