
«El retablo de San Blas es uno de los retablos góticos de mayores dimensiones e importancia de todo Aragón que se encuentra en la parroquia de Anento»
Me quiero referir a un bello pueblecito aragonés de algo más de 100 habitantes llamado Anento con un maravilloso retablo en su parroquia.
Anento se ubica al sur de la provincia de Zaragoza, limitando con Teruel. Pertenece a la Comarca del Campo de Daroca, a 20 km de la capital comarcal, y a 85 km de Zaragoza.
Geográficamente se sitúa en el Valle del Jiloca, bajo el balcón estepario del Campo de Romanos a 929 metros de altitud sobre el nivel del mar.
A tan solo 5 km cruza la Autovía Mudéjar (A-23), que recorre de norte a sur la comunidad Aragonesa hasta llegar al Mediterráneo.

En el siglo XVI se edificó el magnífico púlpito mudéjar del templo con labores caladas en yeso, combinando estrellas y cruces. También en el mismo siglo se añadió el coro, cuya viga principal está tallada con trabajo de espiga y las bovedillas con relieves en yeso de tallos y uvas.
Parece que toda la iglesia estuvo decorada con pinturas murales, de las cuales solo se conservan las del ábside.
Antes de mediados del siglo XIV se colocó un gran retablo pintado, obra del maestro Blasco de Grañén, dedicado a San Blas, Santo Tomás de Becket y la Virgen de la Misericordia. Es uno de los retablos góticos de mayores dimensiones e importancia de todo Aragón.

En las capillas laterales, encontramos otros tres retablos del siglo XVI: el de San Juan Bautista, de principios del siglo XVI; el de San Roque y el de San Antonio de la segunda mitad.
El sorprendente retablo de Anento, motivo de estas líneas, está dedicado a San Blas, en este templo del mismo nombre. Si ya sorprende semejante obra realizada en el siglo XV en una localidad tan pequeña, no lo es menos el motivo central del mismo como es la vida, salvaje martirio y muerte del santo armenio.

Contemplamos escenas de la coronación, encarcelamiento y tortura. Como se puede apreciar la tan conocida y llamada cruz de San Andrés era un modo de tortura y muerte dada en ciertos escenarios del imperio a los cristianos.
Las fotos con mi agradecimiento a Rosa Lasierra.

