Conversaciones en el andamio. OK, entremos al trapo. Por Francisco Gómez Valencia

OK, entremos al trapo.

«Definitivamente hablan para tontos, sus tontos. Resulta que el Gobierno desclasifica la documentación del 23-F para que los jóvenes no vayan por la calle cantando el cara al sol»

Definitivamente hablan para tontos, sus tontos.

O sea, que el Gobierno desclasifica «toda« la documentación que se ha encontrado hasta el momento del 23-F: 153 unidades documentales que durante décadas han estado clasificadas bajo una norma franquista (Ley 9/1968, de 5 de abril, sobre Secretos Oficiales), para terminar diciendo desde el punto de vista institucional, que ahora podrán ser consultadas por investigadores, historiadores y ciudadanos, pero desde una óptica meramente política y de visión sectaria es decir, socialista, se hace para que los jóvenes no vayan por la calle cantando el cara al sol.

Según Google el cara al sol es un canto de propaganda falangista, diseñado para inspirar fervor y sentido de pertenencia, con una visión militarizada de la política y la vida. Y según Google la internacional es un himno universal del movimiento obrero y socialista, convirtiéndose —¡oh la la!—, en un símbolo de la lucha por la justicia social y la igualdad a nivel mundial, adoptado por partidos y sindicatos y sirviendo incluso como himno de la URSS durante un tiempo (esa gran democracia).

De acuerdo, entremos al trapo aunque no debiéramos pues es lo que buscan: Según el Gobierno, las unidades documentales de las que hablamos han estado clasificadas gracias o por culpa de una norma franquista, sin embargo esa misma norma sigue en vigor pese a que el PSOE ha gobernado en España hasta hoy mismo, 28 años y tres meses. 

El convidado de piedra.

Según la visión del Gobierno y por tanto de Google (pese a que Sánchez se nos presenta como el castigador de los oligarcas tecnológicos), la derecha supuestamente franquista / falangista, etc, etc… impulsó el golpe del 23-F y como según María Jesús Montero el PP estaba a favor sin existir por entonces ya que se fundó en 1989, el PP es falangista / fascista.

De acuerdo, demos  cierta bola a la ministra seseante y admitamos PP como animal de compañía o lo que es lo mismo, que la Vicepresidenta hubiera confundido sin queriendo las siglas, cuando verdaderamente a quienes se refería era a  Alianza Popular, que sí que existía antes del Golpe pues data de 1976. ¿Correcto? Pues  sigamos el hilo admitiendo su atrofiado marco mental: Si los actos del PP son heredados de AP y está a su vez del tardofranquismo travestido como diría Vizcaíno Casas (ahora tan añorado gracias a su centenario), entonces por esa regla de tres: el PSOE actual es heredero de aquel que se levantó en armas en el golpe de Asturias de 1934 contra la propia legalidad republicana, o aquel de Largo Caballero cuando a través de las checas asesinaron a miles de españoles incluidos los de la matanza de Paracuellos, o el de Negrín asesinando a Sánchez Mata (fundador de Falange), o el mismo de los GAL de Felipe González, o el mismo del 11-M, o del caso Faisán ambos con Zapatero, o el actual de la pandemia, la DANA, o el descarrilamiento de Adamuz con Sánchez.

La historia criminal del PSOE.

En cuanto a lo que se refiere a la defensa de la clase obrera, ¿Quién tiene el monopolio? Acaso el falangismo no defendía y lo sigue haciendo al movimiento obrero. ¿Acaso José Antonio Primo de Rivera no era obrerista? Alguien se ha molestado en buscar las siete diferencias entre el obrerismo de antaño y el que hoy defiende por ejemplo, el Frente Obrero en líneas generales. Bien, pues hagámoslo.

La Falange (especialmente en su vertiente auténtica y nacionalsindicalista) como el Frente Obrero coinciden en un discurso centrado en la soberanía nacional como base para la justicia social. Ambos rechazan el sindicalismo de «clase» tradicional y las estructuras de los grandes sindicatos actuales, a los que tildan de «vendedores de obreros«. Sus programas exaltan el valor del trabajo como único título de ciudadanía, despreciando lo que llaman «parásitos sociales» o élites financieras. Utilizan una estética y retórica de combate callejero, disciplina y patriotismo para movilizar a la juventud trabajadora. En lo económico, ambos proponen un fuerte intervencionismo estatal y la nacionalización de sectores estratégicos para evitar que el capital extranjero controle el destino del trabajador. Defienden la familia y la identidad nacional frente a la globalización y lo que consideran agendas «posmodernas« que dividen a la clase obrera. Finalmente, su obrerismo es profundamente estatista, buscando que el Estado sea el árbitro supremo que garantice la dignidad del productor nacional.

Perfecto: pues analizando al PSOE de Zapatero y Sánchez, resulta que el obrerismo de estas tres corrientes antagónicas, coinciden en un estatismo radical donde el Estado actúa como el árbitro supremo que disciplina al mercado y fija condiciones como el SMI para evitar la indefensión del trabajador. Todos comparten un marcado antiliberalismo, rechazando que la economía se autorregule, y utilizan una retórica de confrontación contra las élites financieras o la oligarquía para legitimarse. Priorizan la negociación colectiva sobre los acuerdos individuales y apuestan por la dignificación técnica mediante la Formación Profesional para prestigiar el trabajo manual. La defensa de una Seguridad Social pública y obligatoria es un pilar innegociable, sumado a un deseo de soberanía productiva que relocalice la industria nacional. Practican un paternalismo político que ofrece seguridad vital a cambio de estabilidad, combatiendo la temporalidad laboral y priorizando las rentas del trabajo sobre el rentismo especulativo. Entienden los sindicatos como piezas clave del engranaje estatal y utilizan el gasto público como herramienta de cohesión social. Finalmente, exaltan la identidad trabajadora como eje moral de la sociedad, exigiendo que los sectores estratégicos estén bajo tutela pública y que la economía se subordine siempre a los objetivos políticos del Gobierno para garantizar la paz social.

Ahora todo esto, lo metes en la coctelera (por necesidad, ya que según Sánchez en su caso es una virtud), con el PNV y Juntos por Cataluña, lo agitas, y a alguno le explota la cabeza al ver que no se diferencian tanto de VOX ya que en pocas palabras son estatistas, intervencionistas en lo económico, coinciden en la retórica de protección al trabajador, y en la primacía de la soberanía nacional (o estatal).

¿Qué, cómo te quedas? Pues ahí lo llevas…

Feliz día de San Alejandro y San Porfirio. 

Españazuela a 25 de febrero de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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