Indigenismo y complejos. Por José Crespo

Indigenismo y complejos.

«Pongamos freno a esa burda consideración a los indígenas de víctimas sin cerebro, cuando el realidad fueron hombres de estado y guerreros valientes».

El indigenismo consiste e insiste en presentar y ver al indígena no como un protagonista sino como una víctima. El relato negrolegendario presenta a los aliados de la Corona Hispánica, conocidos bajo el término de ‘indios amigos’, que fueron multitud en ambos hemisferios americanos que aportaron miles de guerreros, conocimiento del terreno y logística y constituyeron la base del mestizaje. Entre los más importantes de Nueva España, hoy Méxivo, conocemos los Tlaxcaltecas que fueron los aliados más importantes y decisivos. Tras enfrentamientos iniciales, se unieron a Hernán Cortés para derrotar a sus acérrimos enemigos, los mexicas. Aportaron decenas de miles de guerreros en el asedio final a Tenochtitlan.

Los Totonacas fueron los primeros en ofrecer ayuda a Cortés nada más desembarcar en las costas novohispanas, buscando liberarse de la opresión y de los tributos exigidos por Moctezuma. Los Cholultecas, a pesar de los enfrentamientos iniciales, posteriormente cientos de ellos se unieron al potente ejército aliado. De los Texcocanos, una facción importante, liderada por Ixtlilxóchitl II, se alió con los españoles recién llegados para disputar el control del trono mexica. A diferencia de otros derrotados que luego se integraron recibieron privilegios de la Corona, como la hidalguía, el derecho a mantener sus estructuras de gobierno y la exención de ciertos tributos y tierras.

Esos indios aliados buscaban acabar con el dominio de la Triple Alianza (mexicas, texcocanos y tlacopanecas), que les obligaban a vivir bajo una tributación esclavista además de exigir un permanente flujo de cautivos para sacrificios humanos a sus dioses. Hecho este también común en América del Sur.

Decapitación

En el lejano espacio continental meridional, la conquista, luego asentamiento y poblamiento, fue posible gracias a alianzas estratégicas con pueblos indígenas resentidos por el dominio Inca o en busca de protección. Destacaron los Cañaris del Ecuador, los Chachapoyas del Perú y los Huancas también del Perú, quienes proporcionaron guías, logística, conocimientos geográficos y tropas esenciales contra Atahualpa.

Los Cañaris: fueron de los primeros en aliarse debido a las atrocidades sufridas por el ejército de Atahualpa, aportando logística y conocimiento del terreno. Los Chachapoyas oriundos de la Selva Norte de Perú actuaron motivados por su reciente anexión y malos tratos del imperio inca, por lo que colaboraron activamente en la lucha contra Atahualpa y la toma del Cusco. Los Huancas del ventro de Perú vieron también en los españoles una liberación del dominio inca, apoyando no solo en la conquista, sino también en la sofocación de la resistencia de Manco Inca.

Hubo muchos otros aliados, diversos grupos étnicos andinos que se integraron y formaron parte activa de los contingentes, conocidos como ‘indios auxiliares’, que fueron fundamentales tanto para el apoyo logístico como para el combate. Estas alianzas fueron cruciales, ya que la superioridad numérica indígena superaba por mucho a las tropas españolas. Todos estos nativos americanos fueron y son considerados por el indigenismo como «tontos útiles» engañados con promesas celestiales mientras les robaban y saqueaban sus tierras y sus riquezas. Esta visión y portura del indigenismo es, en realidad, si meditamos sobre ello, profundamente racista y anti-indígena al considerarlos inferiores, débiles y desvalidos.

Afirmar que los pueblos indígenas ayudaron a España porque eran tontos o ingenuos es un insulto a su inteligencia. Los tlaxcaltecas no fueron víctimas, eran actores voluntarios y conscientes, además de políticos brillantes. Los nativos de Mesoamérica estaban atrapados en un sistema de terror orquestado por el imperio mexica basado en la ofrenda de sacrificios humanos, tributos de sangre ante los que vieron en la alianza con los españoles una oportunidad estratégica tanto para liberarse y encontrar un ascenso social. El indigenismo comete el grave error de restar al nativo americano sus capacidades de discernimiento y con ello la facultad de tomar sus propias decisiones, considerando al indio como un eterno niño que no sabía lo que hacía.

La ofrenda de sacrificios humanos

La realidad y evidencia histórica es que el indígena fue un conquistador y poblador, un hidalgo, hacendado, comerciante, artesano… y un negociador que negoció, exigió y obtuvo títulos de nobleza, escudos de armas y exenciones de impuestos a cambio de su apoyo. Se dice que fueron engañados con el hecho de que fueron incitados con el objetivo de que pensasen en «hacer tesoros en el Cielo» para quitarles todo, lo cual es radicalmente falso pues esos aliados indígenas se convirtieron en la nueva aristocracia, mantuvieron sus cacicazgos, gobernaron sus ciudades bajo leyes propias, las conocidas como ‘repúblicas de indios’, y sus hijos asistieron a colegios de nobles. No trabajaron gratis pues obtuvieron el estatus de Indios Conquistadores, protegidos por las leyes que los ponían por encima de los propios campesinos españoles y de los recién llegados a América que buscaban ganar la nobleza en América.

El auténtico y verdadero racismo es pensar que miles de guerreros y líderes políticos fueron engañados por un puñado de barbudos ansiosos de oro y sexo. Aquellos indígenas sabían exactamente lo que hacían y lo que querían pues estaban fundando un nuevo orden donde ellos eran los socios mayoritarios y que se asentaba en el mestizaje apoyado por la Corona. Pongamos freno a esa burda consideración a los indígenas de víctimas sin cerebro, cuando el realidad fueron hombres de estado, guerreros valientes y astutos, además de arquitectos conscientes y voluntarios de su propio destino.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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