«Majestad vuelva a España, aunque solo sea por joder a las puntitas de ambos lados de la herradura. ¡Hágalo Majestad, hágalo!».
Conversaciones en el andamio: ¡Hágalo Majestad! Por Francisco Gómez Valencia

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«Majestad vuelva a España, aunque solo sea por joder a las puntitas de ambos lados de la herradura. ¡Hágalo Majestad, hágalo!».

«En el PSOE todo es mentira. A ver lo que tardan en matarse con los comunistas por el correspondiente ataque de cuernos».

«Parece mentira que tenga que ser un medio de comunicación extranjero, de izquierdas por cierto, el que nos deje el mejor retrato de nuestro Sanchescu».

No es aventurado hacer un paralelismo de las dificultades con las que hoy se encuentra nuestro Rey Felipe VI para defender nuestra monarquía.

Solo un ignorante y miserable con absoluto desconocimiento de nuestra Historia puede hablar de pollo ibérico para referirse al águila de San Juan

Fue precisamente el Rey Juan Carlos I quien ordenó que sus restos fuesen depositados en el Valle de los Caídos en su primera decisión escrita, que por cierto es el único escrito firmado con el clásico Yo el Rey

La elaboración de esta Carta Magna que tuvo como protagonistas a las fuerzas políticas elegidas democráticamente por todos los españoles, sin discriminación alguna, gracias a la previa aplicación de la ley de partidos políticos

Manipular consiste en emplear trucos –engañar- para influir sobre otras personas cuando éstas tienen que tomar decisiones

Francisco Franco no dispuso en su testamento nada respecto al lugar de su enterramiento ni dio instrucción alguna a su entorno familiar, consciente de que no le correspondía a él tomar dicha decisión

Camino del mercado me ofusca hoy el tufo político que como casi siempre en España llega desde Cataluña. Y es que vuelve, maldita nuestra suerte, el concepto de conspiración en el caso Jordi Pujol en el que ahora, y para mas inquietud, aparece en los papeles el rey Consorte y nuestros espías no aclaran nada antes del intermedio. Así no hay manera de disfrutar del ambigú en el que hoy tampoco compraré butifarras. El tercer, y último acto, está a punto de comenzar y la magnífica por grandiosa ópera bufa de la corrupción española, comienza a parecerse demasiado a los interminables culebrones en los que cada día el espectador se sobrecoge con un nuevo complot.