
«Las peticiones constantes de Zelenski no hacen otra cosa que aumentar el riesgo de un enfrentamiento a mayor escala, como es esa guerra mundial que cita él mismo»
La proyección, en Psicología, es por definición un mecanismo de defensa inconsciente en el que una persona, en este caso el cómico Zelenski, atribuye a otros sus propios pensamientos, sentimientos, deseos o características inaceptables, desagradables o reprimidas. Este proceso psicológico fue popularizado por Sigmund Freud quien explicó que sirve de ayuda a la persona a proteger su ego al evitar la ansiedad de reconocer esos aspectos negativos en sí mismo, desplazando la responsabilidad hacia el exterior.
Escuchar al dictador Zelenski, en una descarada acción de proyección, acusando a Putin de haber provocado la tercera guerra mundial, asegurando que estamos en ella, no es otra cosa que descubrir su única intención que es la de provocar, e implicar, a toda Europa en una guerra provocada por él mismo al intentar acabar físicamente con la cultura y población rusófona ucraniana con sus leyes de ucranización.
Todo ello con las implicaciones económicas que nos atañen en detrimento de la defensa de nuestros propios problemas territoriales, económicos y fronterizos. En nuestro país un conocido influencer radiofónico, experto filólogo y gran conocedor del comunismo, insiste una y otra vez en la resistencia heroica de Ucrania frente a un imaginario ‘ejército rojo’ con un absoluto desconocimiento voluntario del escenario tanto histórico, étnico, cultural como geográfico sobre Crimea y el Dombás.
Lo he advertido en varias ocasiones exponiendo que Zelenski quiere a toda costa meter a Europa en su guerra entre hermanos eslavos con la ayuda de los turbios intereses de UK y Francia en auxilio de sus economías e industria militar, lo cual en realidad tiene como consecuencia una más que arriesgada implicación y desnortada apuesta para Europa y su supervivencia. He argumentado en diferentes ocasiones que la guerra no surgió espontáneamente, sino como consecuencia entre otras cosas por una permanente actitud negativa de carácter geopolítico de los EEUU de América frente a Rusia y su inicial y natural aspiración a integrarse en Europa tras la disolución de la URSS y la caída del muro de Berlín. En esa responsabilidad frente al conflicto mi sugerencia posible no es otra que el frente del este debe ser arreglado por quienes lo provocaron dejando de lado la expansión de la OTAN, ya que no existe el auto disuelto Pacto de Varsovia, permaneciendo al margen las acciones de Estados Unidos y sus aliados.
En cuanto al papel de Zelenski, si bien en mis artículos he subrayado la responsabilidad de los «provocadores» occidentales, apunto a que la escalada del conflicto y las peticiones constantes de Zelenski no hacen otra cosa que aumentar el riesgo de un enfrentamiento a mayor escala, como es esa guerra mundial que cita él mismo, y que se ve agravada debido a la participación indirecta de la OTAN.
De la misma manera que en muchas cosas veo los aciertos de los EEUU y la buena voluntad mostrada por Trump respecto a este conflicto que sufren directamente las repúblicas rusófonas del Dombás y la propia Ucrania también mantengo una visión crítica de la política exterior de EE. UU. en el este de Europa en la que Biden demostró sus turbios manejos que han llevado a esta situación.
