(9) 500 Palabras: Crónicas del muro. Por Antonio E. 

Crónicas del muro.

«Sánchez nos hizo elegir, entre tiranía de fondo cleptocrático, la suya, o una democracia formal. O engrosabas sus filas, o eras un fascista»

Si hay un asunto por nimio e insignificante que sea, que tengamos que agradecer a Pedro Sánchez, ha sido la construcción de un muro que vuelve a separar a los españoles. A la izquierda, él y su cohorte fecal de puteros violadores ladronazos comunistas y canallas. A la derecha, el resto en el que felizmente me considero incluido. 

El muro lo diseñó de tal forma que nadie podrá ser equidistante, o estás con Sánchez, o estás contra él. Se acabaron los tibios de espíritu, los simples de opinión y hasta los cobardes por oposición. O eres de la banda, o estás contra ella. 

Que su compañera sentimental, llamada Begoña, cuyo único mérito conocido, que sepamos, era la de abonar el sueldo a las culpables o “culpablos”, de dar placer a su clientela, para que la empresa sabiniana no pasase penuria económica, pasase después de matrimoniar con el incipiente puto amo, a ganar notoriedad monetaria con el ordeño de idiotas bajo el pretexto de ser la mujer, del puto amo, era de lo más ético y formal. No me digan que no lo han entendido, o me abro las venas. 

Sigo. Que sus principales colaboradores compitieran entre ellos a ver quién tenía la minga más inquieta, pagando con dinero público a las receptoras de sus ímpetus, era norma indispensable para formar parte de la aristocracia progresista. Progresismo con lencería roja, en el que un capullo rosáceo pende de un mástil inhiesto, generalmente amorcillado. 

Menos mal que Nosferatu vino a regenerar la política española, calculen que hubiese ocurrido, si tal premisa no hubiese sido norma de la casa, y su tropa hubiera anunciado que sus apetencias pasaban por pasearse con la bragueta abierta por los pasillos del poder, marcando mástil. 

La presidencia de Sánchez se ha caracterizado por muchas y pésimas virtudes, la corrupción, la esquizofrenia sexual, la prevaricación en forma cilíndrica, y la profundidad anal en forma de mórbidas disquisiciones. 

Sánchez nos hizo elegir, entre tiranía de fondo cleptocrático, la suya, o una democracia formal. O engrosabas sus filas, o eras un fascista. O te dejabas apuntillar, o pertenecías a la fachosfera. La elección no fue dudosa. Entender cómo funciona el cerebro de un esquizoide, es harto complicado, a no ser que estés enriqueciéndote en su alcantarilla. 

Lo que parecía imposible se hizo realidad, o estás posicionado contra la ignominia, o formas parte de ella. Que nadie alce la voz contra el que está en su misma trinchera, ni mire por encima del hombro al que hasta ayer despreciaba, ni mucho menos se crea superior al que con toda seguridad le vaya a cubrir las espaldas. 

Tenemos tan poca esperanza, tan mínimas nuestras expectativas de supervivencia como nación, que jamás perdonaríamos a aquellos que, en aras de su propia estupidez, frustraran la única oportunidad que aún nos queda para sobrevivir. O la unión para derrocar en las urnas al corrupto, o la frustración. O España, o la basura de Sánchez. 

 

¡VIVA LA LIBERTAD! 

¡¡VIVA ESPAÑA!! 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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