
«La evidente estrategia de hiperliderazgo de Sánchez no es otra que una España polarizada y en permanente confrontación que se encamina hacia su destrucción»
Se desvela que Sánchez o mejor Hánchez ha comprado casi un millón de seguidores en Instagram. Según declaraciones expertas se observan saltos de más de cien mil seguidores en un día y eso es imposible y se comprueba que se trata de ‘bots’. Por otro lado, cualquier comentario crítico hacia él o su partido en borrado y el usuario bloqueado y sólo aparecen comentarios positivos. Esto me lleva a pensar ¿será capaz de comprar votos en las elecciones?, teniendo en cuenta las causas abiertas que tiene su partido sobre este asunto.
Un conocido empresario de las redes y experto en las mismas, Jorge Bragner, ha destapado un crecimiento desorbitado y cuanto menos turbio en la cuenta de la víctima número uno del ‘hodio’ y es que su actividad presenta picos masivos, perfiles fantasma y una más que bochornosa operación digital que no dejan lugar a la duda a los expertos en redes que dejan claro el hecho de que ha comprado cientos de miles de ‘bots’… Este tío no se va a marchar ni con agua caliente.
Produce realmente pena, un individuo que no puede pasear por la calle, que pone cada vez más distancia con la gente en todas sus intervenciones públicas para que no queden registradas las lindezas que le gritan. Lejos de ello, se rodea de aduladores y acompañado de una conocida vociferante y mentirosa tertuliana del cabestrillo, para quien todo el que se opone es un peligroso fascista además de ser conocida por interrumpir, hablar por encima, sin ningún perfil académico ni periodístico conocido y tener como único mérito ser la pareja de un paniaguado periodista del régimen, además de haber formulado denuncias falsas contra periodistas por el simple hecho de hacerle preguntas incómodas.
Ahora, todo es bulo y fango cuando se refiere a él, defensor exclusivo de lo bueno en contra todo lo malo que representa y está encarnado en la peligrosa maquinaria de fango, la crispación de la derecha y la ultraderecha. Creo que el primero que debería ser monitorizado por esa democrática herramienta denominada HODIO debe ser él mismo, Hánchez. Se hace evidente una sencilla comparación con las prácticas de control de discursos digitales en regímenes como el de Venezuela desde Hugo Chávez a Maduro, por sus medidas de control de la opinión y que desvelan a HODIO como lo que realmente es, una herramienta de control de la libertad de expresión, similar a organismos de monitoreo de contenidos en contextos autoritarios. Es curioso que hasta en esto Hánchez carece de imaginación.
Creo que en su corte de asesores debe encontrarse acogido y agazapado algún comunista huido de Argentina donde en 2020 se sacaron de la manga otro invento que allí llamaron NODIO, creado por el Observatorio de la Deuda Social (bajo la órbita de ENACOM) durante el gobierno kirchnerista, con la finalidad oficial monitorear la «violencia simbólica» y las noticias falsas en medios y redes sociales, lo cual nos conduce a concluir su similitud con HODIO, que no es otra cosa que pura y dura censura y persecución a la oposición a su proyecto totalitario.
Creo que si se desea estudiar la huella del odio y la polarización deberá estudiarse a sí mismo y a las declaraciones de personajes cercanos como sus leídas y escribidas vicepresidentas, su expresidente Higlesias y la Helarra promotores de «reventar a la derecha… para eso nos van a tener ahí… pero para eso hay que tener agallas», qué decir de Hirene Montero, la sueltavioladores, la que anuncia la gran sustitución y reemplazo social, el digno y relamido Holaños, que ‘sólo responde a periodistas’, Hachi López que llama nazi a quien le es incómodo, Hóscar López, la voz de su amo, u Hóscar Puente el experto en redes que quiere sarcásticamente que se conozca el expediente médico sobre salud mental de Ayuso y que acusó abiertamente a Milei de drogadicto.
La evidente estrategia de hiperliderazgo de Snchz no es otra que una España polarizada y en permanente confrontación guerracivilista que se encamina hacia su destrucción.
