Conversaciones en el andamio: Martes de controversia. Por Francisco Gómez Valencia

Martes de controversia.

«Pedro ayer salió en defensa de los católicos del mundo porque él quiere ser también universal como el otro Pedro, o sea el Almodóvar»

Dícese que algo es controvertido cuando nos enfrenta. Hablamos de comportamientos falsarios, inexactos, o malintencionados ante los cuales irrefutablemente hay que saltar a la yugular de quienes los promueven y promocionan para sembrar el caos, o tendenciosamente para tratar de arrimarse el ascua a su sardinilla picantona, generando revuelta y enfrentamientos verbales. 

Jesús tal que hoy así lo hizo enfrentándose a los fariseos y a los saduceos mientras que al mismo tiempo (porque para eso pese a ser hombre también es Dios), confrontaba la hipocresía y anunciaba la traición de Pedro.

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Tenía que ser Pedro…

Pedro ayer salió en defensa de los católicos del mundo porque él quiere ser también universal como el otro Pedro, o sea “el Almodóvar”. ¡En serio! Todavía no nos ha felicitado las pasadas navidades a los de España, pero le preocupó en exceso (así de pasada o como un rayo), que un cura italiano hiciera política frente al monte de los olivos, obviando las recomendaciones y limitaciones que una guerra supone. El cura sabía y conocía el percal, pero aun y así decidió maliciosamente ir en contra de las recomendaciones de las autoridades incluido al mismísimo Netanyahu.

El cardenal Pizzaballa

Pedro, saltó como un muelle oxidado contra el judío por prohibir nada menos que la libertad de culto. Y lo curioso es que Meloni, Macrón y Orban hicieron lo propio (no sé si al rabo del otro), desconociendo la mala baba del cura en cuestión y la de nuestro Pedro con precisión. Sin duda se estarán arrepintiendo, porque arrepentidos los quiere el Señor. ¡Pedro no! Pedro solo salió a meter bulla, como se le presupone lo haría de joven cuando salía por Malasaña buscando lío en todos los sentidos, y claro; en las redes sociales se armó el Belén en cuanto VOX sacó un tuit impreciso tratando de hacer de equilibrista, cuando justamente a la parte de la secta abascaliana antisemita, es lo que peor se le da hacer. Algunos de sus intelectuales sin lugar a duda, cuando exigen valores y serenidad desde el antisemitismo, con sus falsas preocupaciones demuestran lo poco que vale su palabra y lo insignificantes que son, allá ellos; pese a todo, seguiremos admirando su obra cuando no sufren rachas de enajenación financiada.

Volviendo al felón, sus críticas instantáneas desmienten la verdad y trasluce un maniqueísmo innato, francamente lamentable. Su falta de puntería al errar el tiro, demuestra un egocentrismo desmesurado, una desvergüenza palmaria (como la llanura), y un afán de protagonismo tal, que plantea francamente una inmensa debilidad espiritual y política en este caso. 

Nuestro Pedro particular, jugó con las creencias ajenas, con las religiones en definitiva, además de mostrar graves carencias en cuestiones de honor, plasman ante la opinión pública su nefasta capacidad de perdón, al ser incapaz de disimular el odio que le corroe hacia Israel, su pueblo y sus mandatarios, no en menor medida que hacia los cristianos, pero casi. Su infelicidad se debe indudablemente a que fue educado a medias y aunque finge estar despreocupado, el peso de la cruda realidad le recome por dentro. Está muerto y no lo sabe, huele a putrefacción y no se da ni cuenta, apesta y nadie se queja a su alrededor porque son parte del hedor. Ayer Pedro percibió una nueva oportunidad política y soltó la bomba de racimo tan malamente, que al día siguiente le correspondió a Bolaños (de guardia), explicar lo inexplicable, justificar lo injustificable, aseverar la mentira y el bulo constante. Es más, el entusiasmo político duró, lo que duran esas noticias calificadas como “fake news” y que tanto le preocupan pues es el maestro supremo generando conflicto y confrontación. Qué mejor día —el martes de confrontación—, para poner en valor cosas que no lo tienen, manipular la opinión de gente que no la gasta, y provocar preocupación, en personas que naturalmente no sufren obviamente por lo que suceda en Tierra Santa, salvo que hubieran tenido pagado un paquete turístico, para disfrutar por aquellos andurriales unas jornadas de postureo.

Finalizados los compases de las jácaras, el populacho abandonó el asunto pues su carácter baladí pese a tratar de asuntos inmorales e irreligiosos, ya no era ni ruido espantoso, sino más bien, otro chascarrillo, humo blanco de camuflaje, un guiño a los católicos más bobos del espectro político de centro izquierda, los cuales imagino que no variarán su voto, pese al penúltimo gesto del maltrecho y decrépito Dios Apolo.

Feliz martes santo.

Españistán a 31 de marzo de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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