
«Odiar al tirano es necesario e imprescindible por pura higiene moral, no hacerlo nos convertiría en súbditos, en borregos estabulados, en esclavos de su poder»
Me cuenta un antiguo socialista, que a Sánchez se le está poniendo cara de sentir odio de sí mismo. También me dice que es el síntoma más evidente del grado de degradación al que algunos tiranos llegan, cuando la maldad preside todos sus actos.
Quién pretende legislar sobre los sentimientos, el odio lo es, es porque le reconcome no tener el control sobre lo que hacia él sienten los ciudadanos. Sánchez vuelve a situarse, siempre lo estuvo, en las antípodas de la democracia donde los dictadores como él, pretenden asesinar las libertades.
Odiar al tirano es necesario e imprescindible por pura higiene moral, no hacerlo nos convertiría en súbditos, en borregos estabulados, en esclavos de su poder. Qué más quisiera este mangurrián que la ciudadanía le tuviera que rendir cuentas, sobre lo que piensa, o siente hacia él. En democracia el buen gobernante está al servicio de la ciudadanía, en la tiranía de Sánchez, la ciudadanía está al servicio de él.
Los sentimientos no delinquen, las opiniones tampoco, las críticas menos aún, simplemente son la única defensa que tiene la ciudadanía ante el asesinato de sus libertades, a manos del tirano. Del mismo modo podría obligarnos a amarle, o incluso adorarle de rodillas, eso sí que sería delito de lesa idiotez, para eso ya están sus correligionarios.
Mira Pedro, sobre los sentimientos no puedes legislar, ni puedes prohibirlos, por mucho presidente que tú seas, y por mucho poder que atesores en tus sucias manazas. Debe joderte mucho que, en tus apariciones públicas, la ciudadanía te ponga a escurrir por lo que eres y representas, un ser odioso al que, a falta de otra forma de protesta, se odia profundamente.
Por si no tuvieses bastante con lo anterior, te digo abiertamente que te odio. Te odio por lo que representas. Te aborrezco por sátrapa por sectario y por corrupto. Te odio por gobernar de espaldas a la ciudadanía, de las leyes, de la Constitución, del parlamento y de la democracia. Odiarte no es delito, si fuera así, tú, jodido farsante, serías el primero en ser acusado de ello.
Te odio por tu entreguismo interesado al sultán marroquí, te odio y te maldigo por tu anuencia interesada ante las dictaduras de izquierdas, te odio hasta la náusea por apoyarte en criminales, te odio hasta el paroxismo por ir contra natura contra la nación a la que en mal día prometiste servir, te odio por asesinar la convivencia entre españoles. Es muy simple, jodido tirano, te odio por eso, y por más.
Quién cojones te crees que eres, reputo embustero, por si aún no te has dado cuenta te volveré a definir, eres un indecente y repugnante tirano, un engreído de porte prostibulario, incapaz de dar la cara ante la ciudadanía, un sátrapa caradura, un geta desagradable, un ser despreciable y despreciado. La sola idea de que seas presidente de España, me produce un asco angustioso.
Me subleva tu arrogancia, tu impostura me exaspera, tu chulería me incomoda, tus gestos me producen arcadas, tu obsesiva mirada me encocora, tus palabras me encorajinan, tus bobadas me irritan, tus actos de gobierno me crispan, tus sucias maniobras me cabrean, tu sola presencia me joroba, el sonido de tus graznidos me saca de quicio, tus gilipolleces me asquean, tus bulos me revientan, tus mentiras me atragantan, pero sobre todo lo que más me jode, es tu insufrible cobardía. ¿Te parece clara mi explicación? O decimos a Pachi que te lo explique en gilipollés, único idioma que al parecer entiende.
Como no odiarte si utilizas el poder para enriquecer a tus adláteres, beneficiar a tus amigachos, colocar a vuestras putas, esquilmar al estado, encumbrar a tus abusadores, designar a tus exhibicionistas, engrandecer a tus mangantes, rodearte de inútiles, pagar a chantajistas, regalar dinero a extorsionadores, gobernar con criminales, regar con nuestro dinero a golpistas, amamantar a tus seis mil asesores, arrodillarte ante los terroristas árabes, gestionar la nación como si de tu burdel particular se tratara. Te odio Sánchez ¿Lo vas pillando?
Estas líneas son tu currículo, tu puta herencia, tu asquerosa trayectoria, tu fétida huella, tu diario quehacer como tirano. ¿Te parece poco motivo para odiarte?
Millones de españoles hemos tenido que soportar como tus ministros nos insultan cuando simplemente preguntamos qué se está haciendo con nuestros impuestos, nos llaman nazis, fascistas, incluso una verdulera con dos tetas y una sola neurona nos llamó idiotas por votar a la derecha. Pues bien, para fascista o nazi tu puñetera estampa, tu apolillado cerebro, tus fétidas diatribas, tus esquizoides chorradas, y todos y cada uno de los mamarrachos que se humillan ante ti, como infectos gusanos.
Te odiaré mientras viva, y después también, Sánchez.
¡VIVA LA LIBERTAD!
¡¡VIVA ESPAÑA!!
