Conversaciones en el andamio: Punto y final a los trompicones de ayer. Por Francisco Gómez Valencia

Punto y final a los trompicones de ayer.

«En este país somos muy de tirar hacia adelante sin gozar de un buen gobierno, aunque no hay mejor terapia que unas pequeñas vacaciones sin hablar ni pensar en ellos»

Yo miraba de soslayo a la hija del cérvido y que quieren que les diga, la saco más parecido al bueno de mi amigo, que a “Tripero. No me extraña —pensé yo—, si en su día ya me contó que anduvo zascandileando con ella durante algunas jornadas en la que el de Los mansos”, estuvo de negociante por Navarra comprando unos tractores John Deere de segunda mano, a la par que se deshacía de los viejos aperos heredados de su hermano, pues hasta en eso tuvo suerte. 

La suerte del que sin ser hijo único trincó todo lo trabajado por sus ancestros, gracias a que el Luisito, su hermano (muy feo y soltero el pobre), tuvo a bien ahorcarse del único álamo que había por la vereda del riachuelo junto a la tapia del huerto del padre y por lo tanto del amigo de mi amigo. Ese huerto era y sigue siendo legendario pues sin ser lugar para ello, dispone de una higuera magnífica. Sin duda, algún inmigrante extremeño o toledano allá por los 70, tuvo allí necesidad de compartir su ADN, y de aquellas pepitas doradas, semejante cosecha de chumbos. 

A doscientos metros de la huerta más eficaz del pueblo, siguiendo el rastro del agua del riachuelo que custodia a la población por un lateral que se inclina en ladera, se encuentra la nave industrial más grande de la comarca. La misma es de la familia de ella los cuales son conocidos como los calvos, y no me pregunten porqué. Su padre por incordiar a la familia del amigo de mi amigo, allí se instaló para llenarlo de patatas resultando de entre ellas el amor verdadero entre Tripero” y su contraria. Tales son las dimensiones de la nave, que es la que se utiliza como punto de reunión cuando llega la virgen de Agosto. En ella se congrega la población perenne, las urbanitas familias de estos, y los amigotes de los madriles y las Vascongadas que se dejan caer para ir a cazar. Total, que allí se juntan todos para celebrar el piscolabis de las trece en punto después de asistir a la santa misa en su pequeña ermita románica. La misma con mucho lustre ahí sigue custodiando el pueblo desde lo más alto de la loma.

La ermita.

Cada quince de agosto al no caber tanto gentío, el cura itinerante, saca sus achiperres al precioso prado donde permanece intemperita al paso de los siglos. Pues bien, Don Marcelo (que así se llama su ilustrísima fija discontinua) de espaldas al frontispicio y rodeado por una muralla fantástica, ofrece los oficios dejando las traseras del sacrosanto mamotreto, custodiado por su pequeño cementerio con encanto. La fabulosa muralla que en su día debió servir para proteger la divina fortaleza de los bárbaros del norte o de los del pueblo de al lado, no me consta que la protegiera ni de los moros ni de los ladrones que robaron las campanas, aunque goza de una salud extraordinaria así, como de un majestuoso grafiti como no, de un esplendoroso y soberbio nabo. Por el estilo, me atrevería a decir que es de la escuela kale borroka más que de la vallecana de Entrevías, pues le faltan sus complementos. En fin, que le da un toque especial.

En fin, que gracias a la pequeña de mi amigo que juega al baloncesto en regional (pues está más espigada que un triguero), yendo de paquete mientras hacíamos turismo familiar by the face”, conocí a la pareja de la que por entonces ya había surgido la niña (y pareja del Apalancado del que ya hablamos ayer). La susodicha fue famosa en la comarca además de por lo que se decía que hacía a los mozos, por ser de poco pelo como su abuelo (de ahí les vendrá el apodo). “Tripero” y su “amantis espiritual”, llevaban poco de casados, de hecho mi amigo me asegura que jamás le salieron las cuentas, pues defender que fuera sietemesina habiendo nacido con cinco kilos y pico, no se lo cree ni el que asó la manteca. El caso es que el suegro del amigo de mi amigo, aún comandaba sus huestes diversificadas en varias tareas empresariales, extendidas por todos los pueblos de sus enemigos incluido el suyo, y tanto poco aprecio tenia al yerno, que le ordenaba irse a gastos pagados, llegado el caso hasta por Alicante y Murcia en busca de semillas y fertilizantes, aunque dice mi amigo, que más bien era para ver si así pecaba y de paso se picardeaba a ser posible lo más lejos de la niña de sus ojos, con la confianza de que en una de esas, se perdiera y no volviera más.

El Apalancado

La niña debió salir fina filipina pues cuenta mi amigo que era como la miel para el oso, o las margaritas para los cerdos pues jamás la faltaban pretendientes, no se sabe si por sus escasos encantos o por los de la fortuna del padre. Como ven, el sueño español de heredar lo de otros no es solo cosa de machupichus isabelinos”, sino de cualquier paisano que quiera ser marqués sin haber estudiado para ello. Mi amigo, nunca fue ni marqués ni nada que se le parezca,  sino mas bien una mezcolanza entre oso y cerdo, pues es de manazas gordas y andares sandungueros. El hombrecillo, tiene de serie lo justo para salir adelante, y a base de ser el más bruto del lugar, se ha hecho querer en toda la provincia, aunque de primeras, reconozco que no deja de ser desagradable a la vista. Tanto lo quiere la gente que no me extraña que la amantis” le echara uno de sus pequeños ojos redondos y saltones y se la liara parda, justo antes de irse a servir a Alicante donde ejerció de mecánico durante la mili. Al terminarla emigró y me contó, que conoció al mismísimo Pompidou en una visita que el presidente de la República hizo a la Citroën de Rennes (La Janais) en la comuna de Chartres de Bretagne, donde trabajó tres largos años, gracias a su Capitán que se encariñó de él, y se lo llevó de secretario a la Francia. Ambos tuvieron que irse del país por temas de faldas. Él, por líos con un hijo del comandante del puesto donde ambos coincidieron y sirvieron a la patria, y mi amigo, por un conflicto con la hija del alférez Jiménez, el cual resulta que había dado cuenta según recuerda, de al menos tres insensatos por esos asuntos.

Menuda historia, cada vez que le inunda la melancolía saca estos recuerdos a pasear y se justifica, diciendo que no sabía que existieran las pruebas de paternidad por entonces y menos en su pueblo, pero suspira y se queda tan ancho, aunque parecerse ya les digo yo que se parecen. Obviamente, el silencio fue y sigue siendo sepulcral respecto a esto y a lo de irse a Francia con su capitán salvo conmigo, pues yo le sirvo de confesor, aunque muy apenado recuerda que el viejo antes de morirse de asco, cuando andaba encagondiosado”, juraba en arameo y echaba pestes por no haberse quedado con él como yerno y heredero, en vez de con El Tripero”

Como ven, los españoles somos muy españoles, pero jamás disfrutamos del buen gobierno y mucho menos hasta del de nuestros propios actos, como para confiar en los demás. Dicho lo cual, cerramos este estúpido velo y desde mañana nos ponernos a discutir sobre las diferentes interpretaciones sobre las personas afiliadas a la Seguridad Social una o varias veces, para ser contabilizadas todas las ocasiones que se tercien, para vender burras como pollinos elevando su número a 22 sin serlos, con tal de estamparlo después en la parte trasera de la camiseta de futbol de la selección para que Sánchez se hiciera un tik tok. O nos ponemos a discutir o a sacar pecho por los cerca de 800.000 discontinuos (como el cura), que no sé suman a las cifras del paro sin trabajar, igual que los que están en formación, o en ERTES. O si les parece mejor, comenzamos el día criticando que el gobierno simule estar contento pese a que cerca de 600.000 personas necesiten tener varios empleos, como sucedía cuando mi amigo tuvo que emigrar con su capitán. O si gustan, podemos desparramar y llegar hasta las manos porfiando sobre el duelo de juicios en O.K. Corral, entre el PP y el PSOE. 

No sé qué decirles, en fin: supongo que mañana será otro día (como el de la marmota), con Sánchez, Trump, los juicios, los bulos, la vivienda los precios de todo, los trampantojos propagandísticos para desviar la atención, y todo así, pues en este país somos muy de tirar hacia adelante sin gozar de un buen gobierno, aunque no hay mejor terapia que unas pequeñas vacaciones sin hablar ni pensar en ellos para volver a hacerlo, así que como hoy volvemos al tajo, de lo que surja, mañana se lo cuento.

Feliz día de San Juan Bautista. 

Españistán a 7 de abril de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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