
«En un año el astropuerto sería un referente mundial y ya le había advertido la Benemérita de la posibilidad de un sabotaje o incluso de un atentado terrorista»
Los titulares de los últimos años resaltaban anunciando las noticias en los principales periódicos: “El aeropuerto de Teruel lidera en Europa la nueva industria de dirigibles del siglo XXI”, “Las aeronaves HAPS de Sceye llegarán desde el aeropuerto de Teruel a la estratosfera en 2025”, “Cuenta atrás para que Teruel se convierta en la primera ciudad europea con estratopuerto” (Diario de Teruel); “Nadie lo vio venir y en Teruel están como locos: así será el nuevo aeropuerto para naves espaciales” (OK Diario); “Comienza la cuenta atrás para el despegue: Teruel será la primera ciudad de Europa con astropuerto para naves espaciales” (El Economista); “Qatar Airways almacena los aviones de largo recorrido en España” (Financial Times); “Lufthansa jubila tras más de 30 años a su avión más antiguo, que será desguazado en Teruel”(swissinfo.ch). O el Heraldo de Aragón, que anunciaba ufano: “El hangar para dirigibles del aeropuerto entrará en servicio en el primer trimestre de 2027”.
De modo que, con notorio retraso como todo lo que sucede en España, todavía quedaba un año. A los fastos conmemorativos de las Bodas de Isabel de Segura seguiría este gran acontecimiento interplanetario (como diría una ministra) que sumado “a la implantación de PLD Space y sus ensayos de motores para cohetes” (Diario de Teruel) serían la envidia de la Nasa, de la nave Orión, de los astronautas del Artemis II y del mismísimo Tintín anhelando su aventura lunar. Quedaba un año, pero la alcaldesa Buj se mostraba nerviosa tras la mesa de su despacho. De vez en cuando abría el balcón y observaba la imponente catedral mudéjar. “Qué contraste -cavilaba doña Emma- va a ser lo antiguo de nuestra ciudad con el tiempo moderno que marcará la nueva era espacial”. Y suspirando, como esa alumna que fue de La Purísima y Santos Mártires, se dejó arrastrar por la melancolía escribiendo allí mismo el borrador de su futuro discurso de inauguración.

Pero si la ya longeva (en el cargo, se entiende) regidora se encontraba en las nubes, o más arriba en las estrellas, a esas horas el director del aeropuerto señor Ibraim, estaba preocupado por la seguridad de las instalaciones. En un año su astropuerto sería un referente mundial y ya le había advertido la Benemérita de la posibilidad de un sabotaje o incluso de un atentado terrorista fruto de la envidia internacional. De modo que -a espaldas del Consorcio- había contactado con la Agencia ATIZA (Agencia Aero-Terrestre Insertada en Zaragoza) para contratar los servicios de un jefe de seguridad con su correspondiente ayudante. El precio era lo de menos, pues se buscaba discreción y eficiencia. Por eso la agencia Atiza atizaba unos sablazos de no te menees.
ATIZA había fichado como personal de contrainteligencia a dos exagentes de la agencia TIA (Técnicos de Investigación Aeroterráquea), veteranos expertos en la materia, rescatados del paro tras la jubilación del superintendente Vicente y la liquidación de la sociedad mercantil (Ver La Paseata, “El Museo Naval”, octubre de 2025), que así platicaban de camino a Teruel:
-Vaya pájaro ese Súper, jefe. Cómo nos la jugó.
-Y que lo diga usted, Mortadelo. Venga a cumplir trienios y cuando llegamos al INEM nos enteramos que no estábamos dados de alta en la Seguridad Social.
-Así que tenía su chalé en Marbella y su Mercedes-Benz… y hasta una chica de servir.
-Menos mal que ahora valoran nuestra profesionalidad, que hasta volamos en Falcon.
Y efectivamente, el jet privado Mini-Falcon-Turbo modelo TBO, con ruta Sanjurjo-Caudé ya estaba descendiendo sobre tierra turolense. A bordo el nuevo jefe de seguridad del astropuerto, Filemón Pi a la sazón y su mano derecha, Mortadelo. Recibidos por don Alejandro a pie de pista, y tras los saludos de rigor, subieron en un discreto auto ante la estupefacción de los trabajadores del complejo.
-Que te digo yo que eran el Pepe Viyuela ese y el Broncano -aseveró un empleado de Tarmac-. ¿No ves que se ha montado con ellos el mismísimo director?
-Irán a rodar algún programa o una película -apuntaba por su parte un operario de Ideconsa, S.L.
-Pues a ver si traen al menos a la Sarah Santaolaya, que aquí mucho cohete y mucho satélite pero ná de ná.

