María Corina Machado en España: firmeza frente a la tibieza. Por Javier Ygartua

María Corina Machado en España

«Mientras María Corina Machado hablaba de libertad, de dignidad y de un pueblo que no se rinde, el Gobierno de Pedro Sánchez volvía a refugiarse en la ambigüedad que todo lo diluye»

La visita de María Corina Machado a España ha dejado algo más que imágenes y titulares: ha marcado una línea divisoria clara entre quienes defienden sin complejos la libertad y quienes siguen instalados en la ambigüedad.
Frente a la pasividad del Gobierno de Pedro Sánchez, ha habido una respuesta política que sí ha estado a la altura. Tanto el Partido Popular como Vox han mostrado un respaldo explícito, sin matices, a la causa que representa Machado: la lucha contra el régimen de Nicolás Maduro.
Mientras el Ejecutivo optaba por el lenguaje difuso y las distancias calculadas, PP y Vox entendieron la naturaleza del momento. No se trataba de una visita diplomática más, sino de la presencia de una líder que simboliza la resistencia de millones de venezolanos.
Y ella misma lo dejó claro en sus intervenciones públicas en Madrid: “Venezuela será libre, y ese proceso ya no tiene vuelta atrás”. No fue una consigna vacía, sino una afirmación cargada de determinación, dirigida tanto a la diáspora venezolana como a la comunidad internacional.
Machado también apeló directamente a la responsabilidad de las democracias occidentales: “No pedimos caridad, pedimos firmeza. La libertad se defiende con hechos”. Un mensaje que, implícitamente, retrata la falta de contundencia de algunos gobiernos europeos.
La incomodidad de buena parte de la izquierda española no es casual. Venezuela sigue siendo un espejo que devuelve una imagen difícil de encajar: la deriva autoritaria de un proyecto que durante años fue defendido o, como mínimo, relativizado.
Por eso la visita de Machado incomoda. Porque rompe el relato. Porque obliga a posicionarse sin refugios retóricos.
El apoyo del Partido Popular y de Vox trasciende la lógica partidista cuando se entiende lo que está en juego. No es una disputa ideológica más: es la defensa de derechos fundamentales frente a un régimen que los niega sistemáticamente.
En momentos así, la equidistancia no es prudencia, sino debilidad.
La presencia de María Corina Machado en España ha servido para algo esencial: clarificar posturas.  Como ella misma insistió: “El silencio internacional ha sido cómplice del sufrimiento de los venezolanos”.
Porque, al final, la política exterior no se mide por gestos vacíos, sino por el coraje de llamar a las cosas por su nombre. Y en esa prueba, algunos han estado a la altura… y otros han quedado retratados.
Pero hay momentos en los que ya no caben discursos ni equilibrios tácticos. Hay momentos en los que la historia exige definiciones claras.
España ha sido escenario de una de esas encrucijadas. Y mientras María Corina Machado hablaba de libertad, de dignidad y de un pueblo que no se rinde, el Gobierno de Pedro Sánchez volvía a refugiarse en la ambigüedad que todo lo diluye.
No es una cuestión de protocolo. Es una cuestión de coraje. Porque cuando una dictadura es evidente, no denunciarla con claridad no es diplomacia: es claudicación.
Y la historia implacable  no suele absolver a quienes, pudiendo estar del lado de la libertad, eligieron no estarlo.
Viva Venezuela libre.

Javier Ygartua Ybarra

Ex interesado en la política, siempre interesado en el deporte, ahora prácticamente en forma. Madridista ante todo, futbolero y fan de la Selección Española. Hala Madrid y nada más.

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